El informe de la OCDE sobre Colombia y la equidad

El informe de este año sobre Colombia de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) hace varias advertencias al país que muestran cómo la falta de equidad es un obstáculo para el desarrollo.
 
Febrero 11 de 2015
Foto: ACR

 
Aunque las organizaciones sindicales del país, dentro de su agenda para el 2015, se oponen al ingreso de Colombia a la OCDE y rechazan la injerencia de ese organismo en el país, muchas de las observaciones que la organización hizo a Colombia en su informe de este año tienen que ver con una de las principales preocupaciones sindicales: la equidad.

De hecho, las cuatro recomendaciones principales que hace el organismo mencionan la equidad o tratan temas relacionados con ella: fortalecer un crecimiento inclusivo, una reforma tributaria que aumente la equidad, reformar el sistema de pensiones para reducir la desigualdad y reducir la informalidad y crear puestos de trabajo de calidad en el mercado laboral.

“La desigualdad y la informalidad, así como la pobreza en la tercera edad, siguen situándose entre los niveles más altos de América Latina, a pesar de los avances conseguidos en la reducción de la pobreza en términos generales”, explica el informe.

En concreto, la OCDE hace referencia a varios temas que impiden a Colombia tener una sociedad más equitativa e incluyente y de paso tener un mayor desarrollo,

En primer lugar, el sistema tributario, que según dice la OCDE, “podría hacer más por promover la eficiencia y la equidad”.

Sobre este punto afirma que, además de que el sistema es muy complejo, impone una carga impositiva muy alta a las empresas.

“Anteriormente, el conflicto armado interno dificultó que se pudiera gravar la tierra y las actividades relacionadas con el sector agrícola. Para compensar a las empresas y a los particulares por esta estructura tributaria distorsiva y regresiva, los sucesivos gobiernos han introducido regímenes especiales y exenciones tributarias que a menudo tienen escasos resultados a la hora de reducir con eficacia las desigualdades e incrementan la complejidad del sistema impositivo”, agrega la OCDE.

De ahí su propuesta de aplicar una reforma tributaria integral que pueda incrementar la recaudación, pero también reducir las distorsiones y aumentar la equidad.

También se opone a las exenciones en materia de impuesto de renta, como las que benefician a los pensionados y a quienes hacen ahorros voluntarios para jubilación y para adquisición de vivienda y propone gravar los dividendos y redistribuir parte de la carga impositiva sobre las rentas del capital desde las empresas hacia los accionistas particulares.

Esta inequidad tributaria también la observa la OCDE al comparar los ingresos de los entes territoriales, frente a los ingresos del nivel nacional.

Reconoce la importancia del crecimiento que tendrán las transferencias en los próximos años, pero destaca que los gobiernos de departamentos y municipios “tienen importantes responsabilidades en materia de gasto, pero los ingresos locales son limitados. La mayor parte del gasto se financia a través de transferencias asignadas por el gobierno central con fines específicos, lo cual apenas incentiva que se mejore la asignación de estos recursos a nivel local”.

Concluye diciendo que “una reforma del sistema para distribuir la recaudación tributaria nacional con los gobiernos subnacionales mejoraría la estabilidad y sostenibilidad de la financiación de estos últimos”.

Sobre las desigualdades en el ámbito laboral también advierte la OCDE.

Aunque reconoce que la tasa de desempleo ha disminuido de 15% en 2001 a 9%, destaca que la tasa de empleo femenina es de 48% en comparación con un 73% de los hombres. Además, señala que las diferencias salariales entre los más educados y quienes carecen de esa educación es muy marcada.

La informalidad laboral es una de las más elevadas de América Latina y eso contribuye a la deigualdad porque el sector informal tiene un acceso limitado a la financiación y a las prestaciones públicas. El empleo informal representa entre el 50% y el 70% del empleo total, dice la OCDE.
 
Y finalmente, en materia de pensiones, la inequidad también es evidente, según el informe de la OCDE.

Menos de un 40% de la población dispone de una pensión y la mitad de las personas de la tercera edad viven por debajo de la línea de pobreza. La cobertura del sistema pensional, en especial en el caso de las mujeres y de los trabajadores menos calificados, es baja y no existen programas adicionales de protección social para la tercera edad.

“La reforma del sistema pensional y los programas de protección de social para la tercera edad es cada vez más urgente para mejorar la equidad, reducir la desigualdad en los ingresos y mejorar el bienestar en la tercera edad”, dice la OCDE.

Las propuestas que ha hecho la OCDE a Colombia (el informe completo puede verse en este enlace) pueden no resultar muy populares para algunos sectores o no ser el camino correcto para algunos analistas, pero sí plantean unas inquietudes sobre la equidad en el país, que deberán ser tenidos en cuenta si Colombia quiere transitar a una etapa de posconflicto.