ONU dice que situación de defensores es crítica

62 defensores fueron asesinados en 2014. Naciones Unidas advierte sobre la especial vulnerabilidad de líderes sociales en zonas muy remotas. Dice que allí la gente vive con terror.

11 de febrero de 2015
Foto: PNUD


La cifra es escalofriante: 62 personas que se dedican a liderar organizaciones sociales, a defender los derechos humanos o a reclamar tierras fueron asesinadas en el 2014 en Colombia. Y para enero de 2015, esta cifra había llegado a 10.

A corte de esta fecha, el último rostro de estos seres humanos que pasan a la lista de las frías estadísticas es el de Carlos Arturo Pedraza, asesinado entre el 19 y el 21 de enero de 2015, sobre el que Naciones Unidas llamó la atención por considerar que los altos niveles de impunidad envían el mensaje de que el Estado es incapaz de evitar que estos crímenes se repitan.

Pero quizá lo más espeluznante de este llamado a sentar las bases de “una seguridad cercana a los ciudadanos”, como la llamó Fabrizio Hochschild, coordinador del Sistema de las Naciones Unidas en Colombia, es lo que acaba de suceder con los hermanitos  de  7, 11, 14 y 17 en el Caquetá  que fue asociado a un problema de tierras.

“Hay una falta total de respeto por los más inocentes. Para mí es una evidencia de la pérdida de un marco moral, producto de un país que ha vivido 50 años en conflicto que, a la vez, hace que la violencia infecte a toda la sociedad”, dijo Hochschild este miércoles, al comentar el informeLa dimensión humanitaria tras los acuerdos de paz: propuestas para la comunidad internacional en Colombia.

Por eso, para este portavoz de la comunidad internacional uno de los mayores retos del posconflicto es “construir tejido social”, que consiste precisamente en resolver, de verdad-verdad, el problema de la impunidad en Colombia para garantizar, ahí sí, la no repetición de los hechos. “El incremento en amenazas de estos grupos está bien documentado. Funcionan en total impunidad. Esperamos que se investiguen estos crímenes por parte de la nueva unidad que anunció el Presidente Santos”, dijo.

Precisamente una de las recomendaciones del informe de la Oficina de las Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios –OCHA- es la especial atención al cuidado de líderes y lideresas en la coyuntura actual y por venir, pues en otras partes del mundo está documentado que la violencia contra estos arrecia en escenarios de pos-acuerdo o de transición, como los que está viviendo Colombia.

“Aunque hay mejoría de los indicadores desde negociaciones de La Habana, el proceso pos-acuerdo puede ser muy preocupante por la serie de crímenes muy dirigidos contra defensores de derechos humanos. Hay que tener cuidado con esto”, dijo este miércoles, Francisco Rey, codirector del Instituto de Estudios sobre Conflictos y Acción Humanitaria –IECAH- de España, instituto encargado de la realización del informe, con apoyo del Centro Noruego para la Construcción de la Paz –NOREF-.

En relación con otra serie de recomendaciones a la comunidad internacional, Rey enumeró varias otras entre las que se cuentan prepararse para ayudar al país en frenar las violencias de todo tipo que se desatan tras los acuerdos de paz. Al referirse al caso colombiano, la ONU mencionó el caso de las nuevas formas de violencia –ahora llamadas Bacrim-, pues estas estructuras criminales del aparato paramilitar no lograron ser desmontadas con la masiva desmovilización de las AUC y sus similares, a pesar de la desmovilización de más de 32 mil hombres.

Así mismo, fue hecho un llamado a los colombianos para aprovechar el momento histórico para integrar al desarrollo del país aquellas zonas históricamente marginadas y vulnerables. “(…) en estas zonas hay un atraso histórico y aunque esto no lo va a arreglar La Habana, el acuerdo sí trae una oportunidad para sentar las bases y construir el desarrollo”, dijo Francisco Rey.

Hochschild hizo un llamado a avanzar en gestos que brinden confianza y afiancen el proceso de paz, y reconoció como uno de estos la tregua decretada por las Farc el 20 de diciembre pasado. Esto porque eso permitiría brindar un ambiente favorable a los “líderes que viven con mucho temor”.´
 
Entre las actividades de desescalamiento del conflicto que pueden ponerse en práctica enumeró hacer mayores esfuerzos para desligar a los niños de las filas de combatientes, avanzar en el desminado, esclarecer la verdad con respecto a las personas desaparecidas, entregar cuerpos, mejorar la condición de los presos y acordar ceses del fuego bilaterales locales.

El portavoz de la ONU dijo que esto último es una práctica que se ha visto en otros conflictos donde no existe la capacidad de declararlo a más largo plazo, ni en el ámbito nacional (por lo que implica en términos de verificación) y señaló que aquí podría implementarse en zonas de reserva indígena, pues estas comunidades han sido duramente golpeadas por el conflicto.

Y a pesar de valorar el gesto de las Farc de declarar el cese del fuego, Hochschild advirtió que, sin embargo, esta guerrilla sigue extorsionando y obligando a muchas comunidades a permanecer confinadas, lo que evidentemente no ayuda.