Autoridades regionales piden claridad y autonomía para manejo del posconflicto

Gobernadores del Meta, Nariño y Cauca, entre otros que participaron, hablaron sin tapujos acerca de lo que, a su juicio, puede llegar a fracturar la implementación de los acuerdos de La Habana. La corrupción y el centralismo fueron preocupación recurrente en sus exposiciones.

17 de febrero de 2015
Foto: Comunicaciones Paz Gobierno.

Los portavoces de las regiones más alejadas del centro político del país, que son, a su vez, las más apaleadas por la violencia armada y también por el desorden y abandono institucional, le pidieron al Gobierno nacional “organizar su voz” frente a las expectativas de y construcción del posacuerdo, pues no ven alineados a todos los funcionarios estatales en este sentido. “Vemos más unificadas las posiciones del otro lado de la Mesa”, comentaron.

Además de pedir consolidar una sola línea, los gobernadores del Meta, Nariño y Cauca, entre otros de los que participaron en el ciclo de foros Construyendo Paz en las Regiones, pidieron al Gobierno nacional, hacer algo serio y real para romper con el centralismo que tiene “secuestradas” a las regiones.

“Este Estado es absolutamente corrupto, hasta los huesos; y centralista. Debemos impulsar desde ya que esto se modifique. Es extremadamente difícil poder gestionar cualquier cosa así. El Estado colombiano es humillante”, dijo sin tapujos Temístocles Ortega. El Gobernador del Cauca ya había criticado fuertemente el centralismo en uno de los encuentros promovidos en la primera fase de Reconciliación Colombia. que reunió a líderes la región pacífico y de la región centro.

Raúl Delgado, gobernador de Nariño, quien advirtió sobre “la necesidad de  clarificar los retos propios del posacuerdo y construcción de paz”, dijo que la descentralización desenredará nudos que facilitarán sobre el terreno temas gruesos como la reintegración de excombatientes. “Será en nuestras veredas donde se vean las caras víctimas y victimarios y esta reconciliación implica una gran dosis de trabajo y de perdón”, dijo.

Mientras que esto advertían Ortega y Delgado, su homólogo del Guaviare, José Octaviano Rivera, se sinceró en este espacio promovido por la Oficina del Alto Comisionado para la Paz y organizado por Foros Semana (Semana es uno de los principales aliados de Reconciliación Colombia), quien dijo: “Compartimos con el sur del Meta que estamos inmersos en el conflicto y esto ha sido histórico. No nos imaginamos el posconflicto. ¿Hablar de lecciones aprendidas?, es que no hay lecciones aprendidas”.

Para Rivera, así como para la gobernadora recién posesionada del Caquetá, Martha Liliana Agudelo, el futuro está en  “apostarle a reconstruir el territorio ambientalmente, pues indudablemente hay mucha riqueza en ellos, para encontrar una oportunidad de vida, contando con el medio ambiente”. Naciones Unidas ya advirtió que si Colombia quiere una paz sostenible, debe incluir el enfoque medioambiental en la implementación de los acuerdos que eventualmente terminen el conflicto armado.

La madurez de estas reflexiones, sin duda, vienen de la mano de la fuerza con la que el conflicto armado y la ausencia de la presencia estatal han golpeado a estos departamentos del suroriente colombiano. “Tenemos una Policía que no sale de cascos urbanos y un Ejército que sale de paso por los campos. No hay una Fuerza Pública rural”, dijo el Gobernador de Nariño para advertir que las instituciones civiles y también las militares deben prepararse para incorporar a una cantidad considerable de personas “acostumbradas a vivir de la ilegalidad” y esto necesita de una transformación integral. A juicio de este mandatario, el posconflicto implica la ‘dupleta’ de fortalecimiento del Estado local y empoderamiento de las comunidades.
 
Y eso pasa por reconocer la vocación de las regiones, profundamente agropecuarias y no de la industria extractiva. “Nosotros –dijo a su turno el Gobernador del Cauca- ofrecemos el camino emprendido por 20 mil familias cafeteras, 15 mil que viven de la caña y otras 15 mil del fique, 14 mil asociadas a la piscicultura, además, de los procesos de fortalecimiento de comunidades indígenas y afro, para que ellos –que también son campesinos (las Farc)- puedan integrarse con mayor facilidad. Estas condiciones las debe crear el Estado, pues le corresponde”.
 
Así mismo, el mandatario nariñense dijo que la contribución de su departamento es haber construido -independientemente de La Habana- una agenda de paz con enfoque de desarrollo humano sostenible elaborada colectivamente y desarrollada en 32 municipios.
 
Para este fin el Gobernador del Meta, Alan Jara, reconocido en el país por su trabajo honesto en este tema, quizá porque como víctima entiende más que otros líderes regionales el dolor de quienes sufren el conflicto, insistió en que el Estado debe darles a las regiones atención en el posconflicto en la misma proporción en que ha sufrido el conflicto.

Estas exposiciones, de los mandatarios regionales, deberán ser evaluadas por el Gobierno nacional, representado en el foro por Sergio Jaramillo, alto comisionado para la paz, pues los mandatarios seccionales no duraron en señalar que “el centralismo (…) se ha convertido en causa misma del conflicto”. Esto para agregar una razón más a las 12 ya expuestas por los expertos que hicieron parte de la Comisión Histórica.

El Comisionado de Paz tomó atenta nota, resaltó las propuestas, dijo que varios de los temas planteados durante la mañana de este martes buscan ser resueltos por los subacuerdos logrados en La Habana –como el que contempla el fortalecimiento de la participación comunitaria en los planes de desarrollo- , ya que “la gente quiere que se le reconozca; quiere sentirse digna; quiere participar; quiere aportar”, al decir de Ortega.

Por esto, Jaramillo manifestó que si se quiere alcanzar una paz diferente a la que ha experimentado Colombia todos los sectores deben trabajar. “No se trata solamente de alcanzar consensos políticos”, añadió.