Con tensiones arranca un nuevo ciclo en La Habana

Las Farc y el Gobierno inician un nuevo ciclo de negociaciones en medio de la controversia por las declaraciones de miembros de la guerrilla en radio y televisión. El  domingo arranca a trabajar la subcomisión de fin del conflicto.

24 de febrero de 2015

Cuando las delegaciones del Gobierno y las Farc se sienten en la Mesa de Conversaciones de La Habana este miércoles, estarán iniciando el ciclo número 33 de negociaciones desde que hicieron público el proceso de paz en 2012.

Hasta el momento han logrado tres acuerdos y aún están pendientes de otros tres que, según los expertos, son los más complejos. Actualmente están negociando el punto de víctimas y desde este domingo 1 de marzo, una subcomisión técnica comenzará a discutir en paralelo sobre el fin del conflicto, un tema que agrupa asuntos clave como la dejación de armas y la desmovilización.

Pero en el entretanto de los dos ciclos han surgido tensiones que tienen que ver con discrepancias en los temas más complejos. La principal es por la justicia transicional y las penas que eventualmente tendrían que pagar algunos miembros de la guerrilla.

El domingo pasado en una entrevista con Noticias UNO desde Cuba, ‘Iván Marquez’ dijo que “para los guerrilleros cero cárcel” y fue poco claro a la hora de hablar de la entrega de armas de la guerrilla: “Nosotros hablamos en la agenda de una dejación de las armas. Nuestra intención es dejar de usarlas políticamente”.

Esas declaraciones causaron malestar en Colombia y obligaron al jefe del equipo negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, a recordarle de forma fuerte que los estándares internacionales ya no permiten hablar de amnistía general. “Alguna parte de la pena alternativa tiene que ser efectiva, no va a ser un simulacro de pena”, dijo. También aclaró que las Farc tienen que dejar las armas y que no vigilarán con sus fusiles el cumplimiento de los acuerdos.

Incluso de la Calle criticó el hecho de que en esa y otra serie de entrevistas ante los medios de comunicación, las Farc hicieran pronunciamientos lesivos para el proceso de paz: “sus intervenciones son llenas de excusas y esguinces. Reclamamos un reconocimiento real a sus víctimas. Su actitud es arrogante”.

Mientras esas discrepancias salen a flote, en Colombia hace carrera la propuesta del expresidente Cesar Gaviría, quien habla de aplicar los beneficios de justicia transicional para todos los involucrados en el conflicto, incluyendo a militares, políticos, empresarios, jueces y otros miembros de la sociedad civil.

La mayoría de sectores políticos, incluida la oposición y los miembros de las Farc, la valoraron positivamente –algunos con más reservas que otros–, y aunque el fantasma de la impunidad y la amnistía general pesan sobre la idea, puede llegar a ser clave a la hora de negociar lo que hace falta en Cuba.

Lo que viene

Lo único claro es que en este nuevo ciclo, que se extenderá hasta el 7 de marzo, las partes esperan avanzar en los acuerdos sobre el punto de víctimas. Ya miembros de la guerrilla han dicho que llegó la hora de redactarlos, y con el insumo de la Comisión Histórica del Conflicto, que entrego sus informes el ciclo pasado, es de esperar que la negociación evolucione en ese sentido.

En paralelo, la primera sesión de la subcomisión técnica de fin del conflicto, conformada por militares activos y comandantes guerrilleros, puede empezar a dar luces para que más adelante se aborde plenamente la discusión más compleja en la mesa principal.

Otros eventos importantes en este nuevo ciclo de negociaciones serán la visita a la Mesa de Kofi Annan, ex secretario de las Naciones Unidas y quien anda por estos días en Colombia, y la reunión de las delegaciones con el último grupo de expertos en temas de género, que hablarán sobre cómo incluir ese enfoque en los acuerdos finales.

También se espera que las partes sigan tomando decisiones en cuanto al desescalamiento del conflicto. El ciclo pasado, por ejemplo, las Farc anunciaron que no iban a volver a reclutar a menores de 17 años en sus filas.

Por ahora el cese unilateral al fuego decretado por la guerrilla le ha quitado alguna presión a la Mesa, pero hacen falta más gestos que convenzan a la población civil de que el final definitivo del conflicto armado es posible y está cerca.