“Todos tenemos que reconocer nuestras responsabilidades”

Expertos consideran que combatientes, empresarios, políticos y otros miembros de la sociedad deben aportar en la búsqueda de la verdad después de terminado el conflicto. También aclararon que ese mecanismo no puede reemplazar a la justicia.
 
25 de febrero de 2015
Foto: Carlos Julio Martinez
 
¿Cuál es el papel de la verdad en la justicia transicional? Expertos internacionales y el Alto Comisionado para la Paz discutieron sobre el tema en el foro ‘Comisiones de la verdad y procesos de paz’, organizado por el Centro Internacional para la Justicia Transicional (ICJT), Foros Semana y la Fundación Kofi Annan que se llevó a cabo este miércoles en Bogotá.
 
Lo primero que dejaron claro es que la verdad complementa la aplicación de justicia, no la reemplaza. Por eso, además de buscar la forma de que los culpables de crímenes graves paguen sus penas, reparen a las víctimas y reciban beneficios judiciales "logrando un equilibrio entre la búsqueda de la paz y la justicia", se deben diseñar otros mecanismos diferentes para buscar la verdad.
 
Ese mecanismo, que puede ser una Comisión de la Verdad, debe darles voz a las víctimas y a los combatientes, pero también a otros sectores de la sociedad.
 
"¿Por qué no puede un ganadero de Córdoba aceptar que apoyo a los paramilitares o un comerciante de Caquetá decir que apoyo a las Farc? ¿Por qué civiles que hicieron parte de los gobiernos no pueden hablar también de sus responsabilidades en la guerra?", preguntó Sergio Jaramillo, alto comisionado de paz.
 
En ese sentido, pidió que todos los sectores de la sociedad civil se comprometan a reconocer sus responsabilidades en el transcurso de la guerra y dijo que ese mismo ejercicio se debe hacer en todas las regiones del país. "Si hay disposición de hacerlo, los demás temas, más mecánicos, se irán resolviendo en el camino".
 
Por eso, valoró positivamente la propuesta de ‘justicia transicional para todos’ del expresidente Cesar Gaviria, pero dijo que la clave es ir más allá de equiparar beneficios judiciales y pensar en cómo ese proceso puede beneficiar a las víctimas y a la sociedad en general.
 
Con él estuvo de acuerdo Marcie Mersky, quien hizo parte de la Comisión de Esclarecimiento Histórico de Guatemala. Ella piensa que uno de los grandes mitos de las comisiones y otros mecanismos de la verdad es que la gente piensa que son un ejercicio sólo para las víctimas. "Y aunque ellas deben jugar un papel central, si el ejercicio es exclusivo para ellas se pierden las potencialidades de la verdad. El mecanismo de la verdad debe convocar también a sectores de poder, a las elites y a sectores indiferentes".
 
Dijo además que si se da ese reconocimiento de responsabilidades, propuesto por el comisionado de paz, se estaría dando un paso cierto hacia la reconciliación del país.
 
Álvaro de Soto, quien fue representante personal del Secretario General de Naciones Unidas para los procesos de paz en Centroamérica durante la década de los 90, dijo que la verdad era como un proceso de catarsis y citó la frase de su jefe, Boutros Boutros-Ghali, luego de hacerse público el informe de la comisión de la verdad de El Salvador: “Una sociedad traumatizada por la guerra, a veces necesita pasar por un ejercicio catártico para superar ese trauma”.
 
Por otro lado, dijo que lo más difícil era tratar de construir una visión conjunta. “En los conflictos siempre existe mí verdad, tú verdad y la verdad. Es difícil llegar a una narrativa común, pero si Colombia quiere quebrar para siempre el ciclo de violencia, tiene que hacer el esfuerzo”.
 
Alan Doss, director ejecutivo de la Fundación Kofi Annan, dijo en ese sentido que para que el país cumpla ese requisito, la verdad debe estar acompañada de claridad: “las comisiones de la verdad exitosas son las que esclarecen”.
 
Límites claros
 
Los expertos coincidieron en que para que el mecanismo de búsqueda de la verdad que se implemente sea exitoso, debe tener límites claros y mandatos reducidos.
 
“Una comisión de la verdad que tenga que resolver todo un conflicto está destinada a fracasar”, dijo David Tolbert, presidente dl ICTJ, quien puso como ejemplo a Kenia, un país en el que la comisión tuvo que resolver hasta casos de corrupción.
 
Por eso Marcie Mersky dejó claro que las comisiones de la verdad no producen una visión consensuada de la historia para todo un país. “En lugares con una polarización tan arraigada, como Colombia, es difícil que la versión que salga de esa comisión la acepte toda la sociedad. En ese caso, el aporte más importante debe ser contribuir a un debate en el que realmente se escuchen todos los sectores”.
 
También dijo que esos mecanismos no necesariamente llevan a la reconciliación del país, aunque hay casos en los que pueden aportar a que ese proceso avance.  
 
“Si una comisión contribuye con la reparación a las víctimas, desestigmatiza a defensores de derechos humanos, construye valores nuevos para las relaciones políticas, o logra que la sociedad vuelva a asombrarse por las atrocidades de la guerra, está ayudando a dar pasos concretos hacia esa reconciliación”, explicó.
 
Para Alan Doss también hay que tener claro que las comisiones de la verdad por si solas no llevan a la paz, aunque son un componente vital para conseguirla. “Faulkner dice que el pasado nunca muere, pero con las comisiones de la verdad podemos ayudar un poco a dejar atrás ese pasado”.
 
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