"Esto no es un asunto de rutina"

 Expertos hicieron un llamado de atención a los colombianos a la hora de abordar una comisión de la verdad. Dicen que el asunto es un reto de marca mayor.
 
25 de febrero de 2015
Foto: ICTJ

 
El resultado puede ser uno de dos: o el informe que elabore la Comisión de la Verdad pasa rápidamente a los archivos estatales, lo que en Colombia se conoce como un saludo a la bandera, o el documento sirve como motor para propiciar cambios profundos que tienen que ver con las instituciones y el orden social.
 
En otras palabras, a la hora de abordar el alcance de una Comisión de la Verdad Colombia decidirá si quiere emular el caso de Guatemala o si mejor sigue el camino emprendido por Sudáfrica.
 
¿En qué incide que uno u otro caso se den? Según los participantes del panel 'Esclareciendo la verdad después de un acuerdo de paz: oportunidades, desafíos y demandas' en varias circunstancias no sólo que se encuentran en uno de esos momentos que se califican como 'históricos', sino en la voluntad política de múltiples actores para encarar o no la verdad.
 
Básicamente, aquellas sociedades que le huyen a su pasado, que se deciden por borrón y cuenta nueva, no logran asumir la oportunidad que las comisiones de la verdad ofrecen. Christian Tomuschat, expresidente de la Comisión de Esclarecimiento Histórico de Guatemala, confesó con cierto grado de desazón que eso fue lo que pasó con el informe que esta instancia elaboró en ese país centroamericano. "Aunque gozó de la aceptación de la sociedad guatemalteca, no fue de igual recibo por parte del Gobierno de ese país, que lo tomó como adverso", contó y advirtió que fue esta circunstancia la que llevó a que la Comisión jugará un papel marginal.
 
Aunque temas clave como el racismo, la falta de educación y la abismal desigualdad social fueron planteados claramente como obstáculos para la reconciliación guatemalteca no fueron tenidos en cuenta por las autoridades estatales, que habían podido aprovechar el momentos histórico para propiciar cambios estructurales. En su relato, Tomuschat dejó entrever ese dolor que todavía le causa la frustración de una tarea encomendada, que no fue suficientemente valorada.
 
Pablo de Greiff, colombiano experto en justicia transicional y quien ahora es relator especial de Naciones Unidas en este tema, hizo otra advertencia frente a los alcances de una comisión de la verdad. Si en serio los colombianos quieren alcanzar una paz sostenida deben darles el mismo valor a la verdad, a la justicia, a la reparación y a la no repetición. Esto porque está viendo que el país se está inclinando por un derecho por sobre los otros y, a juicio de este analista, eso no es bueno si se quiere avanzar en la reconciliación nacional. "Aunque son independientes, tienen interrelación y, a su vez, se entrelazan con otros derechos y áreas más amplias", explicó el ahora diplomático. Solo entendiendo esa integralidad, las sociedades alcanzan cambios integrales, advirtió de Greiff.
 
Y viene otra 'papa caliente' para que una comisión de la verdad no vaya a ser un simple saludo a la bandera. Se trata de hacer de esta instancia una entidad que logre trascender. Y para ello, propone el profesor Jairo Estrada, integrante de la Comisión Histórica del Conflicto y sus Víctimas, que está comisión sea aprovechada por Colombia para ir al fondo de las causas estructurales del conflicto, que pasa por que los partidos políticos, los gremios, los medios de comunicación, entre otros, acudan a la comisión y asuman su responsabilidad en las causas y permanencia del conflicto armado y social.
 
Es decir, que los colombianos se quiten de la cabeza la idea de que una comisión de este tenor es solamente para judicializar individuos, o solamente responderles a las víctimas. Y en cambio, se revise el orden social que ha dado origen y ha permitido que el conflicto armado permanezca y se desarrolle en la forma como lo hizo.
 
En la jornada de la mañana, ya el Alto Comisionado para la Paz, Sergio Jaramillo, había advertido que propuestas solamente para pasar la página si con la justicia transicional se benefician no solo combatientes sino actores que han fustigado la guerra no sirven, pues no traen transformaciones profundas.
 
Esta en la clase de propuestas que se han hecho en otros momentos, como Justicia y Paz, dijo el alto funcionario, y advirtió que esto, sin embargo, no ha llevado a un cierre de ciclos de violencia.
 
El profesor Estrada advierte que precisamente esa es la diferencia entre otros esfuerzos colombianos y este. Recalcó que el actual se está planteando en el marco de los diálogos de La Habana, cuando se discute el tema de víctimas y cuando las partes han subrayado la importancia de esclarecer la verdad.
 
Así, la decisión de poner fin al conflicto armado, allanaría el camino de que una comisión de la verdad encare el reto de develarla, por dura y cruda que esta sea.