‘El ideal sería que marcharan por igual santistas que uribistas’

Reconciliación Colombia habló con Antanas Mockus sobre la movilización de hoy. Insiste en invitar a los uribistas a que se sumen. 

Bibiana Mercado Rivera
Editora del proyecto Reconciliación Colombia


8 de marzo de 2015

A Antanas Mockus lo crítican por ser ingenuo. Muy ingenuo. Pero quizá esa es una de sus mejores fortalezas en un país acostumbrado a las marrullerías. Aquí la entrevista de Reconciliación Colombia. 

¿Por qué salir a marchar?

Porque es importante que estemos de acuerdo en que entre todos tenemos que cuidar la vida de todos. No hay ser humano que no merezca vivir. La dignidad humana incorpora la obligación de respetar y el derecho a ser respetado, en la vida misma. Es bien claro que si uno no puede ejercer el derecho a la vida, no puede ejercer ningún otro derecho. Cada ser humano es irrepetible.

Evidentemente el derecho a la vida abre la puerta a los demás derechos…

Es el que mejor corresponde a la diversidad humana y al hecho de que cada ser humano es irrepetible. Dos gemelos pueden ser monocigóticos y pueden criarlos en el mismo ambiente, pero tienen proyectos vitales e historias de vida distintos. Teniendo, obviamente el mismo papá y mamá, lo que va tejiendo con el uno no lo teje con el otro, o lo teje de manera distinta. Incluso, si el uno estudia matemáticas, el otro se corre de ese campo y prefiere estudiar música. Somos irremediablemente únicos. Puede que algún día nos puedan clonar biológicamente, pero no se vislumbra por ningún lado que podemos sacar una copia de un ser humano. Ni todo el saber, ni todo el dinero del mundo resucitan a una persona. Si hay algo irreversible es la muerte. 
Y eso es muy grave porque trunca un proyecto de vida irrepetible… 

Cuando alguien mata a otra persona, no solo comete algo irreversible con el otro, sino también da un paso hacia su transformación en homicida. Y eso es particularmente grave, pues hay cierta tendencia hacia la reincidencia. Y esto es más frecuente en los hombres, que en las mujeres.

Profesor, ¿usted qué le dice a las mujeres que no van a marchar porque sienten que su marcha se les ‘tomó’ el día?

Yo las invito a marchar porque creo que lo que nos une, es mucho más fuerte que lo que nos separa. Ahora, entiendo lo que las mujeres lucharon para que ese día se consagrara como el de la mujer. Las que van a marchar, propusieron una cosa con la que yo estoy de acuerdo y es que marchen adelante. El ideal sería que se dieran celebraciones cruzadas. Es decir, que las mujeres se sumen, a algunas celebraciones distintas. De hecho lo hacen. Por ejemplo, el Primero de Mayo. No porque van las mujeres a la marcha, les roban a los hombres el Primero de Mayo. 

¿Le hizo daño a la marcha la campaña de desprestigio contra esta?

Siento que cambio un poco el público de la marcha. La marcha era neutral y ahora, me parece, va a haber más santistas y menos uribistas. Es un efecto objetivo. No lo busqué yo. Eso lo generaron los uribistas.

¿Se volvió una marcha de muchos sectores de la izquierda? o, ¿cómo lo analiza usted?

Para mí el ideal es que marchen por igual santistas que uribistas. Para mí sería un reconocimiento de que la vida está por encima de la mano derecha o de la mano zurda. 

Pero públicamente quienes han salido a respaldar la marcha son los sectores de la izquierda...

Yo esperaba que ellos vinieran de todas maneras. Es decir, ellos eran asistentes prácticamente fijos. Pero, también me imaginaba al Partido Conservador. Incluso alcanzamos a producir unas esposas para que camináramos esposados, cada uno con su rival. 

Pero el Partido Conservador, ¿va a marchar?

A mí me dijeron primero que iban a marchar, pero la vida les produjo la disculpa. Estaban un poco incómodos y encontraron una disculpa con alegría. La verdad, algunos congresistas de este partido estaban un poquito obligados.

¿Qué sectores le hubiera gustado a Usted se sumaran a la marcha y que se marginaron completamente?

Pienso más en personas como el propio presidente Uribe o como José Obdulio Gaviria. Es decir, en gente que tienen toda la formación y los elementos intelectuales para entender el acto. Me gustaría que la argumentación pesara suficiente para ellos. 

¿Siente que su propuesta hacia ellos fracasó?

Pues prefiero en este episodio mirar hacia adelante. No me imagino que se firme la paz y que el presidente Uribe se guarde en alguna de sus fincas. Toca prepararse para ir.

Es decir, no se imagina usted al expresidente Uribe marginado de la paz….

No. Le toca ir porque en algún sentido no hay un proyecto más atractivo para un dirigente colombiano que el de participar y aportar sustantivamente a la paz. Hoy en día sabemos que Uribe estuvo buscando contactos, y esos mismos contactos le sirvieron luego a Santos. Eso también demuestra que las Farc estaban buscando. Creo que si la paz es firmada por Santos o hubiera sido firmada por Uribe, eso no hace una gran diferencia. Las páginas de los acuerdos protegen el núcleo del actual ordenamiento institucional colombiano. Los acuerdos se pueden desarrollar sin necesidad de grandes reformas a la Constitución. Aquí no va a ver una revolución chavista provocada por el proceso de paz. Uribe ve un ‘coco’ y le ayuda incluso a Santos a ser más de centro. 

¿Usted por qué cree que están tan prevenidos los sectores que no van a marchar? 

Si uno mira la cosa en conjunto es bastante lógico lo que ha pasado y lo que está pasando. Uribe debería reconocer que hizo una tarea valiosísima, pero ya la hizo. Es como la incomodidad que puede generar tener un protagonista exitosísimo en una obra de teatro, y cuando este se tiene que bajar del escenario para que la obra siga, pues no se baja. Encarta al público y encarta al personaje nuevo que entra en escena y que le dice: ‘siéntese, pero ya no en la silla presidencial’.

Así las cosas, ¿volvería a grabar el video de invitación a la marcha en el que dice que incluso daría la vida por el expresidente Uribe?

Sí. Hay que ser consecuentes. Aclaro que no es que quiera morir, pero me parece que las críticas que uno hace a cualquier protagonista político no justifican nunca el querer resolver la situación matando o envenenando a otro para que se llene de resentimiento y mate a otro. Es un deber para todos los dirigentes construir sobre lo construido y proteger lo construido.

Profesor, ¿qué no haría hoy, que hizo que la marcha perdiera su fuerza?

Intenté leer el contrato suscrito por Corpovisionarios con los ojos con los que lo leería un ciudadano cualquiera. Hay no hay nada malo, nada ilegal, pero dimos papaya. Apenas comencé a invitar a la marcha debí decir: ‘hay un contrato, ventilemos esto y si quieren paro la marcha’. Lo que haría hoy es mostrar los productos prácticos del estudio, que son juegos con facilitadores relativamente entrenados para corregir los malos entendidos sobre el proceso de paz; son juegos pedagógicos, pues la gente tiene o muy mala o muy poca información sobre el proceso de paz.

Y, ¿qué busca lograr con eso?

Una de las cosas que está en nuestros diagnósticos, pero también en otras investigaciones, es que en parte la animadversión actual se ha armado por la información que hacen circular los sectores adversos a la paz. Yo pedí que me hicieran una camiseta que decía: ‘Renuncio a mi violencia para ser ciudadano’. En esa camiseta la idea simple y bonita es decir que no solo lucho contra la violencia de los que me violentan, que eso es lo lógico: defenderse uno de la violencia del otro; sino que lucho contra mi propia violencia. Es decir, reconozco que tengo odios, que tengo resentimientos y eso hay que trabajarlo. Invito hoy a marcha para que trabajemos desde esta perspectiva autocrítica.