Murió el hombre de negocios cuya empresa era la paz

El empresario antioqueño Nicanor Restrepo Santamaría falleció este sábado a los 73 años. No sólo deja un legado económico. A Colombia le queda su lucha por la paz. 

5 de marzo de 2015
 
Nicanor Restrepo Santamaría fue uno de los empresarios que más apoyó al Presidente Juan Manuel Santos cuando este, en contra de todos los pronósticos, decidió abrir una Mesa de Conversaciones con las Farc en La Habana (Cuba) para terminar el conflicto armado que azota al país desde hace más de 50 años.
 
“Esta oportunidad, quizás la última en muchos años, hay que cuidarla y preservarla con especial persistencia para evitar ser condenados a soportar de nuevo cientos de miles de muertos y a sacrificar las oportunidades de crecimiento humano y económico”, escribió en alguna oportunidad en El Colombiano, el diario más importante de su departamento.
 
No era una posición extraña para un hombre que desde que dejó de dirigir el Grupo Empresarial Antioqueño, cargo en el que estuvo desde 1984 hasta el 2004, se dedicó a estudiar y a impulsar la responsabilidad social empresarial y la búsqueda de la paz.
 
No en vano, Santos solía consultarle opiniones sobre el curso del proceso y las decisiones más importantes de la negociación. De hecho, Nicanor partió cuando el proceso avanza hacia las negociaciones más complejas con pasos concretos que invitan al optimismo.
 
Su carrera como empresario fue prolífica. Fue presidente de las juntas directivas de Nutresa, Argos, Bancolombia, Inversura y Smurfit Kappa Cartón de Colombia. Y estuvo en las juntas de otras empresas, como Éxito, Carvajal y Sofasa. También hizo parte del Consejo Superior de la Universidad Eafit y del Consejo Directivo de Proantioquia, un grupo de empresas que trabajan por el desarrollo del departamento.
 
Por un corto periodo de tiempo (1983 – 1985) también fue Gobernador de Antioquia, cargo que ocupó cuando Belisario Betancur, su amigo personal, ostentaba el cargo de Presidente de la República.
 
La muerte de Restrepo deja un gran vacío en Antioquia, departamento que le debe parte de su crecimiento y desarrollo económico. Pero también deja hondas perdidas en Colombia y en el reto del país, que extrañarán al empresario que tenía por empresa la consecución de la paz.