Los pendientes de la reconciliación

Llevar a buen puerto las negociaciones de La Habana, enfrentar los sesgos culturales de clasismo, racismo y homofobia y tomar decisiones de fondo en temas de inequidad y corrupción, que demandan responsabilidad de las elites, se cuentan dentro de los temas que Colombia debe resolver de cara a la reconciliación.
 
En Colombia apenas comienzan a discutirse los retos que implica avanzar hacia la reconciliación. Ya el país está entendiendo que este es un asunto que va más allá de La Habana, aunque obviamente pasa por terminar el conflicto con las Farc, y se traduce en acciones concretas por parte de todos. Pero, ¿en qué dirección?

Estudiosos en el tema vienen arrojando luces de qué se necesitaría para avanzar en la dirección correcta. Reconciliación Colombia enumera varias de las cosas en las que han reparado expertos en el tema:
 
1. Aunque se advierte que la eventual firma de acuerdos de paz con las Farc no traerá la anhelada reconciliación en un abrir y cerrar de ojos, expertos coinciden en que el fin del conflicto con las Farc es una oportunidad histórica para que Colombia redima problemas estructurales y, por tanto, históricos como el atraso del campo, la inequidad y un sistema que está hecho para que solo beneficie a unos pocos. El profesor Jairo Estrada, de la Comisión Histórica, explica que esta ‘vocación’ socioeconómica por naturaleza, concentra el poder económico y político y está en la base del conflicto no solo armado, sino principalmente social en Colombia.

2. Relacionado con lo anterior, pero puesto aquí por separado para resaltar su peso, el país debe avanzar en lograr la reconciliación entre la Colombia urbana y la Colombia rural. El trasfondo agrario del conflicto social y armado es señalado casi por el ciento y por ciento de analistas y expertos, pues crea la dinámica perversa de que el esquema de la propiedad sobre la tierra limita el proceso de modernización en las regiones. Sergio de Zubiría, de la Comisión Histórica, incluso va más allá y señala que esto también ha derivado en un profundo desprecio cultural al campo y al campesino.
 
3. Trabajar en serio por transformar los aspectos culturales de arraigo clasista, racista, homofóbico, entre los principales, que hay en el país. María Emma Wills, de la Comisión Histórica, dice que en este conflicto largo y desgastado ha perdido también la sociedad que asume como normal prácticas profundamente violentas como el racismo (la propuesta de dividir al Cauca en dos); el clasismo (darles becas a los pobres inteligentes para despreciarlos en las aulas de clase o el ‘Usted no sabe quién soy yo’); y falsos dilemas en el comportamiento social (considerar que una cosa es la ética y otra el derecho).

4. Perderle el miedo al pueblo, lo que implica ampliar la democracia en su base. Esto se traduce en cuidar en serio a los líderes sociales y aunque esta conclusión pareciera obvia el profesor Francisco Gutiérrez, de la Comisión Histórica, dice que una investigación a su cargo muestra que en los últimos seis años –en plena época moderna- han sido asesinados 206 líderes. Gutiérrez, director del Observatorio de Restitución de Tierras, sostiene que de esta forma violenta y recurrente para repeler el reformismo ha participado por acción, más que por omisión, la estructura del Estado.

5. Y ligado al anterior punto, el desmantelamiento de las bandas criminales, a las que las Naciones Unidas considera como el principal reto en materia de seguridad pública en Colombia. En su último informe, la ONU comenta que el accionar de estas estructuras, que sirve a múltiples intereses, afecta a la población civil que vive en zonas en las que estos grupos están presentes disputando el control del microtráfico, la prostitución, la trata de personas, la minería ilegal, los ingresos por tráfico de drogas y la extorsión.
 
Todos estos retos tienen, a su vez, dos desafíos transversales: la llamada paz territorial en el que los cinco factores descritos tienen que aterrizar y la postura cultural de rechazo total a toda práctica individual y colectiva de violencia, comenzando por las descritas en el punto número tres.