Mensajes que deja la absurda propuesta de Paloma Valencia

La idea de dividir al departamento del Cauca en dos, uno para los indígenas y otro para los demás, muestra los extremos que ha tomado el histórico enfrentamiento por tierras en esta región del país, el que, además, tiene un importante componente étnico y de clases sociales.
 
17 de marzo de 2015
Foto: Archivo Semana.com
 
Podría parecer una noticia en broma de esas que publica el portal Actualidad Panamericana y, si no, una ‘metida de pata’ de un funcionario en la red social de Twitter.
 
Sin embargo, la propuesta de dividir en dos el departamento del Cauca, una parte para los indígenas y otra para los demás que hizo la senadora Paloma Valencia iba muy en serio. Tanto, que la reafirmó en las entrevistas que concedió a varias emisoras de radio.
 
En entrevista con el diario Proclama del Cauca  dijo que su intención de promover un referendo para dividir el departamento del Cauca busca que los indígenas tengan su propia entidad territorial para hacer “sus paros, sus manifestaciones y sus invasiones”, y los mestizos, otra con “vocación de desarrollo, en donde podamos tener vías, en donde se promueva la inversión y en donde haya empleos dignos para los caucanos”.
 
Cuando el Director del diario le preguntó sobre qué deberían hacer los afrodescendientes, la senadora respondió de una forma pragmática: “tendrán que decidir si quieren irse a un departamento indígena o si quieren promover un departamento de negritudes o un departamento de mestizos”.
 
La propuesta de la senadora Paloma Valencia, que ha sido rechazada por clasista y por racista y que algunos han comparado con el Apartheid, que ya superó Sudáfrica, no es un comentario suelto. Coincide con los enfrentamientos entre los miembros de la comunidad Nasa con la Policía, en el norte del Cauca, que según Semana.com han dejado un centenar de heridos, daños materiales incalculables y un acueducto local afectado.
 
Los indígenas como parte de una campaña que han denominado la ‘Minga por la Liberación de la Madre Tierra’ buscan ocupar miles de hectáreas que hoy en día son propiedad de ingenios azucareros y que, según argumentan, les pertenecen porque en el pasado fueron entregadas como si se tratara de predios baldíos, desconociendo sus derechos ancestrales.
 
Valencia, en declaraciones a Blu Radio, aseguró que los indígenas, que corresponden al 20 por ciento de la población del Cauca, ya son dueños del 30 por ciento de las tierras del departamento y que están invadiendo más, con lo cual los propietarios actuales ya no tienen seguridad de que se les respeten los derechos sobre sus tierras.
 
Líderes indígenas del Cauca, por su parte, afirman que no es un problema de cantidad de tierras, sino de productividad. Las que ellos poseen son en su mayoría territorios sagrados o coinciden con parques naturales, y las demás no son suficientes para alimentar a sus familias. En cambio, buena parte de las tierras que pertenecen a los ingenios azucareros, permanecen improductivas.
 
Pero frente a esta controversia sobre las tierras, lo que plantean las declaraciones de la senadora Valencia es si la solución para el conflicto social está en segregar o en aprender a convivir en un mismo territorio.
 
“El Cauca es un departamento que resume a nuestro país. Ahí está contenida toda su diversidad geográfica, étnica, cultural. Están todas sus dificultades resumidas y también sus potencialidades”, había descrito el Gobernador del Cauca, Temístocles Ortega, en el encuentro regional de Reconciliación Colombia que reunió a las regiones de Pacífico y Centro.
 
Para el gobernador Ortega, el problema no son las movilizaciones sociales. “Quizá en el fondo lo que existe es una construcción del país a partir de unos pocos, de unos muy pocos y la exclusión histórica de muchísima gente, que hoy lo que ha hecho es avanzar en su reconocimiento, en la conciencia de sus derechos y en su capacidad para ejercerlos”, dijo en esa ocasión.

Feliciano Valencia, líder de la organización indígena ACIN, organización que promueve la Minga, propuso días antes de las protestas promover un debate, en el que participaran campesinos, indígenas y afrocolombianos, para constituir en el Cauca un territorio interétnico e intercultural que refleje la realidad que se vive en los territorios.

“Se necesitan más conversas para ponernos de acuerdo y, en vez de gestionar tensiones, mirar cómo le apostamos a un ejercicio de territorialidad más allá de los afros, más allá de los campesinos y más allá de los indígenas”, señaló.
 
Lo que ocurre en el Cauca reafirma que la paz dista mucho de ser solo la firma de un acuerdo en La Habana, a los colombianos nos queda la tarea de superar los conflictos sociales que provienen, en muchos casos y como este, incluso de la época de la colonia.
 
Como lo dijo Nelson Lemus, del Consejo Regional Indígena del Cauca, en declaraciones que cita el diario La Nación, “la paz no es solamente salir a marchar un día y pintar palomitas en la pared, la paz está relacionada con resolver problemas estructurales del país”. 
 
Y Bibiana Peñaranda Sepúlveda, dinamizadora de la red solidaria ‘Mariposas de Alas Nuevas Construyendo Futuro’, de esas organizaciones sociales que representan los afrodescendientes y a las que el proyecto Reconciliación Colombia ha podido documentar y visibilizar: “para caminar hacia las reconciliaciones sociales en todos los rincones de Colombia tenemos que (…) acabar con los imaginarios, las actitudes y prácticas racistas, sexistas, homofóbicas y clasistas. Diferencia no significa inferioridad; (…) es imprescindible el enfoque diferencial desde la comprensión de nuestras formas de ser y ver la vida. Esta mirada urge un cambio social y el cese de múltiples formas de violencias naturalizadas en la vida cotidiana, en las estructuras institucionales, en los medios”.