Legado de Carlos Gaviria en frases

Murió uno de los magistrados más emblemáticos del país en momentos en que la Corte Constitucional a la que perteneció atraviesa por la peor crisis de legitimidad desde que fue creada en 1991.

Primero de abril de 2015

En un país de profunda polarización y odios enquistados, la figura de Carlos Gaviria gravita como aquella que logró admiración entre la derecha, la izquierda, el centro. La profundidad de su pensamiento quizá dice mucho de la forma como quiso que Colombia lo viera y recordara: demócrata.

Reconciliación Colombia recoge varias de las frases que reflejan su pensamiento y que fueron dichas en entrevistas a quienes lo buscaron, porque nunca fue selecto, con quien se la aproximó. Aquí están:
 
“(…) Me tiene absolutamente abatido lo que se ha revelado (último episodio revelado con el caso Pretel). En realidad una corporación tan importante en la administración de Justicia como la Corte Constitucional, que han sido casi un ícono en esta materia en Colombia, ha salido muy mal librada. Y con ella no únicamente la Corte Constitucional sino toda la justicia”, en entrevista con el periodista del diario La Nación, Francisco Argüello, el pasado 15 de marzo de 2015.

“Pienso que Uribe y Santos coinciden en algo y es que hay que mantener el estado de cosas, pero Uribe quería tenerlo de una manera bastante, me choca utilizar el calificativo, torpe. En cambio Santos es muy astuto, él es jugador no solo de póker sino de ajedrez y sabe que en una partida para dar mate hay que sacrificar piezas y hay que sacrificar posiciones. Por tanto, sabe que para mantener un estado de cosas es necesario que haya reformas”.
Frase de entrevista realizada por el analista León Valencia para el portal de Corporación Nuevo Arco Iris
 
“El Estado colombiano está fundado en el respeto a la dignidad de la persona humana; esto significa que, como valor supremo, la dignidad irradia el conjunto de derechos fundamentales reconocidos, los cuales encuentran en el libre desarrollo de la personalidad su máxima expresión. El principio de la dignidad humana atiende necesariamente a la superación de la persona, respetando en todo momento su autonomía e identidad (...) el derecho a la vida no puede reducirse a la mera subsistencia, sino que implica el vivir adecuadamente en condiciones de dignidad (...). El deber del Estado de proteger la vida debe ser entonces compatible con el respeto a la dignidad humana y al libre desarrollo de la personalidad”. Frase citada en un erfil escrito por La Silla Vacía.


“El deterioro creciente que ha sufrido el delito político en Colombia se debe a la recepción de una doctrina europea según la cual lo peor que puede concebirse en una democracia es atentar contra la democracia. Aquí, habría que contar mucha tela, pero una consideración inicial que habría que hacer es que en Latinoamérica tenemos sociedades bastante imperfectas, no tenemos democracias, sino que la democracia está por construir. Por lo tanto, no pedimos impunidad para el delito político; pero una consideración de sentido común llevaría a la conclusión de que si los que se alzan en armas por esa vía piensan establecer un país mejor, hay que sancionarles el medio, que sin duda es un medio ilegitimo”, en entrevista al Comité de Solidaridad con los Presos Políticos.

“A mí me gusta mucho la libertad humana, yo he defendido el libre desarrollo de la personalidad, el derecho que tienen las personas a fumar marihuana sin que los metan a la cárcel, el derecho que tienen las personas a decidir que su vida puede terminar hoy, y que nadie más puede decidir por ellas, es básicamente eso. Por eso me gusta la Constitución del 91, porque es una constitución que incrementa mucho los derechos de libertad, esos derechos hay que defenderlos y se tienen que proteger”, al portal Médico Legal.
 
“Los sectores populares se encuentran en una situación cada vez más precaria, más pobres, con mayores y más numerosas necesidades insatisfechas, porque no hay duda de que atenderlas no es una prioridad del gobierno ni de lo que pudiéramos llamar el establecimiento”, al equipo de redacción de Tribuna Roja en 2004.

“Con sus fallos la Corte ni ha desconocido la realidad que vive el país, ni ha hecho una apología al consumo de la droga, ni al homicidio. Por el contrario, en atención a esa realidad, lo que hizo fue proponer, con  valentía, y aún contra la corriente, caminos distintos a lo ya ensayados, para contribuir a transformar dicha realidad.

Así, en la sentencia de la despenalización de la dosis mínima de droga la Corte mandó el mensaje de que es la legislación la mejor vía para enfrentar el problema del narcotráfico, y la educación, y no la represión, una herramienta para desestimular el consumo de droga, más acorde con la dignidad y libertad que en un Estado social de derecho se debe reconocer al individuo.

En el fallo de la eutanasia, el mensaje, bien distinto al de sus críticos, lo ha expuesto un agudo comentarista con lógica impecable: “¡Qué bueno que en un país donde tanta gente muere contra su voluntad, haya un espacio para que muera quien libremente decide hacerlo!”, en el portal de legislación temática”, escrito de su autoría sobre dos de sus más polémicos fallos en la Corte Constitucional: dosis mínima y eutanasia.