El mensaje del día: que no haya más víctimas

Las Naciones Unidas, las víctimas que viajaron a La Habana y las que sufrieron a manos de las Farc se pronuncian a propósito de este 9 de abril, Día Nacional de las Víctimas.

8 de abril de 2015

Una vez más Colombia conmemora el Día Nacional de la Memoria y Solidaridad con las Víctimas, creado a mediados de 2011 cuando el Gobierno Nacional se comprometió a reparar a las personas que hubieran sufrido alguna pérdida en medio del conflicto armado.

Esta vez lo hace en medio de un proceso de paz que ya lleva dos años de negociaciones  y en el que, coincidencialmente, se está discutiendo en este momento cómo reparar a las víctimas y qué tipo de  castigo debe haber sobre los victimarios.

Para las Naciones Unidas el país ha tenido muchos avances en la materia durante los últimos cuatro años. Avances que se han dado en medio del conflicto armado, lo que para ese organismo multilateral hace que iniciativas como la Ley de Víctimas y Restitución de Tierras no puedan ejecutarse en su totalidad.

De hecho, la victimización ha seguido. La Oficina de Coordinación Humanitaria de Naciones Unidas en Colombia (OCHA) dice que un promedio de 16.400 colombianos fueron desplazados cada mes entre 2013 y 2014. Además, en ese mismo periodo,  hubo 713 víctimas de minas antipersonal y las denuncias de extorsión se duplicaron.

Por eso para las víctimas, las organizaciones sociales y los organismos multilaterales, el mensaje en este 9 de abril debe ser un pedido general para que no haya más víctimas y para que el conflicto finalmente termine.

“La mejor noticia para muchas víctimas, para su reparación integral y para la restitución de sus derechos sería un acuerdo de paz. El fin del conflicto armado pondría fin al motor principal de victimización”, dice un comunicado de la ONU con respecto a la conmemoración de este día en Colombia.

En el mismo sentido se pronunciaron las víctimas que el año pasado viajaron a La Habana a reunirse con las delegaciones del Gobierno Nacional y las Farc.

“Instamos a las partes a seguir avanzando en nuevas medidas y hechos de paz que posibiliten un acuerdo definitivo y sostenible para que en Colombia no haya ¡Ni una víctima más!”, dice el comunicado firmado por 51 de las 60 víctimas que hicieron parte de las delegaciones.

Hasta el Gobierno Nacional es consciente de que ese debe ser el objetivo final. “Con un acuerdo final vamos a cerrar la fábrica de víctimas”, ha repetido varias veces el Presidente Santos.

Por ahora, el proceso de paz ha tenido efectos importantes en el terreno. Según OCHA, “entre noviembre de 2012, cuando empezaron las negociaciones, y diciembre de 2014, el número de personas desplazadas en eventos masivos ha disminuido en 33 por ciento y las víctimas de minas antipersonal, en 38 por ciento”.

Además, el cese al fuego unilateral declarado por las Farc el 20 de diciembre de 2014 ha llevado al conflicto colombiano a su nivel de confrontación más bajo en décadas, aunque delitos como la amenaza y la extorsión han subido, según entidades como la Defensoría del Pueblo.

Otro de los grandes objetivos que las víctimas deben perseguir, mientras llega el final definitivo de la guerra, es organizarse para tener voz y para que la reclamación de sus derechos sea efectiva. Una labor que quienes sufrieron a manos de agentes estatales y de grupos paramilitares ya tienen adelantada, pero que las víctimas de las guerrillas aún tienen pendiente.

De hecho, este 9 de abril se presenta al público la Federación Colombiana de Víctimas de las Farc (Fevcol), un esfuerzo en ese sentido liderado por varios senadores de la República que sufrieron algún tipo de pérdida a manos de esa guerrilla. Ese puede ser un buen comienzo.