¿Y al fin quién mató a Gaitán?

Reconciliación Colombia recoge las distintas hipótesis que han circulado en relación con el magnicidio que partió la historia de Colombia en dos y que, a todas estas, nunca logró ser esclarecido.
 
Por Mauricio López
Periodista de Reconciliación Colombia
Foto: Diarios liberales atribuyeron el magnicidio en ese momento al Gobierno conservador de Mariano Ospina Pérez.

 
9 de abril de 2015
 
Aquel viernes, unos minutos después de la 1 p.m., el bullicio propio de la carrera Séptima con avenida Jiménez sufrió una súbita transformación. Del pórtico del edificio Agustín Nieto se escucharon cuatro disparos y enseguida gritos de la gente. Le acababan de disparar al dirigente liberal Jorge Eliécer Gaitán. La historia de Colombia volvió a partirse en dos y hasta hoy muchos atribuyen a ese magnicidio y a esa fecha todo lo malo que nos ha pasado hasta hoy.
 
La historia del ‘Caudillo del Pueblo’ inicia en 1903, en las calles de barrios tradicionales de la ciudad, Las Cruces y Egipto. Hijo de Eliécer Gaitán Otálora y Manuela Ayala creció en una familia de seis hermanos,  donde recibió educación básica por parte de su mamá, quien era profesora en la Institución Educativa en Cucunuba.
 
Gaitán adelantó sus estudios superiores en la Universidad Nacional de Colombia, en las áreas de Derecho y Ciencias Políticas.  Para 1926 se traslada a la Real Universidad de Roma, institución en la que desarrolla su doctorado en Jurisprudencia. Desde sus años de estudiante universitario se le empezó a reconocer por su activismo político y su amplia capacidad de oratoria.
 
Al volver al país fue elegido como Representante a la Cámara, y cobró especial relevancia por cuenta del debate que realizó sobre el asesinato de trabajadores de la United Fruit Company, hecho conocido como la ‘Masacre de las Bananeras’. Este tipo de participaciones le hizo figurar en el escenario político y le permitieron una prolífica carrera como Concejal, Alcalde de Bogotá, Ministro de Educación, Ministro de Trabajo y candidato a la Presidencia de la República.
 
‘El negro Gaitán’ como lo llamaban sus detractores políticos o ‘El Jefe’ como lo aclamaban sus seguidores aprovechó sus virtudes como orador y desde la plataforma de sus conferencias en el Teatro Municipal empezó a convocar a grandes masas y a perfilarse como gran contendor para las elecciones a la primera magistratura del Estado. Desde su propio partido, Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria -UNIR- retó a las élites políticas bipartidistas y generó un amplio movimiento social en el país hasta volver al oficialismo y consolidarse como opción presidencial dentro de estos.
 
Su muerte, que desató lo que se conoce como ‘El Bogotazo’ y tras este el período de la Violencia escrito con V mayúscula, nunca se aclaró, más allá del autor material del magnicidio, Juan Roa Sierra.
Varios textos se han aventurado a plantear quién o quiénes estarían detrás de este homicidio, sin que necesariamente reposen en un expediente judicial. Reconciliación Colombia recoge varias de estas hipótesis, sin afirmar que son las únicas: 
 
1 – Los delirios de grandeza de Juan Roa Sierra
 
Roa Sierra era un joven de 26 años, proveniente de una familia humilde, y que vivía en el barrio Egipto, en el cual había crecido Gaitán. No gozaba de una situación económica estable, recientemente había perdido su trabajo de portero y todero en la Embajada Alemana y posteriormente su negocio de vulcanización de llantas había tenido que cerrar. En los días previos al asesinato buscaba trabajo y el dinero necesario para poder realizar un curso de conducción pues se dice que deseaba trabajar como chofer para Gaitán.
 
De carácter reservado y tranquilo, Roa empezó a desarrollar cierta exaltación por el líder político y en varias oportunidades lo abordó para solicitarle una oportunidad de empleo, la cual nunca fue obtenida.
 
El quiromántico Johan Umland Gerd durante 18 meses estuvo recibiendo en su consultorio a Roa Sierra y lo fue instruyendo en las enseñanzas del Rosacrucismo. Fruto de este proceso Roa fue descuidando sus responsabilidades labores y empezó a creer que era la reencarnación de Gonzalo Jiménez de Quesada y de Francisco de Paula Santander, al mismo tiempo que pensaba debía ocupar un alto cargo y no desgastarse en labores de obrero raso.
 
Según investigaciones adelantadas por Scotland Yard y por publicaciones de los periódicos de la época como El Siglo, El Liberal y El Tiempo, se puede evidenciar que a Roa Sierra le tomó dos días comprar el arma y las municiones. El 7 de abril, un amigo, Luis Enrique Rincón le ayudó a conseguir el arma y al día siguiente compró 10 municiones a Humberto Ibáñez, un traficante de armas.
 
“Era un revólver que no valía la pena. Sonaba el tambor (…) Yo se lo entregué a Ferro (comisario de Policía), le pedí el recibo y me regresé. El revólver era 32 corto, marca Lechuza, una porquería”, fueron las palabras que el Comandante de Policía Benito Arce pronunció respecto del arma que se utilizó para asesinar a Gaitán. Presentadas en un reportaje del periodista Víctor Diusaba.
 
Sin embargo, investigaciones como las de Arturo Alape en su libro “El Bogotazo” en el que se recogen variopintos testimonios muestran que entre los testigos del hecho no hay claridad sobre si en realidad fue Roa quien realizó los tres disparos sobre la humanidad de Gaitán y un cuarto en su huida o si hubo otro tirador.

2. Fidel Castro, el conspirador internacional (¿El comunismo?)
 
En los documentos obtenidos por el investigador Paul Wolf, que daban cuenta de la investigación realizada por Scotland Yard a petición del gobierno colombiano, hay un nombre que resalta: Fidel Castro.
 
Castro se encontraba en Bogotá como miembro de la delegación de estudiantes cubanos que asistía al Congreso de Estudiantes Latinoamericanos que coincidía (deliberadamente) con la IX Conferencia Panamericana. En la etapa preparatoria del Congreso se había establecido la posibilidad de que Gaitán inaugurara el evento en la Plaza de Cundinamarca.
 
Posteriormente, el día 7 de abril, Castro y otros miembros del comité organizador se reunieron con Gaitán en su despacho, donde en palabras del mismo Castro (publicadas en 1976 por el periódico El Tiempo) “Nos entregó distintos folletos contentivos de sus discursos, entre ellos una preciosa pieza oratoria: ‘Oración por la paz’, que pronunciara en semanas pasadas recientes, después de un gigantesco desfile de masas, en protesta contra los asesinatos que se venían cometiendo en todo el país contra sus partidarios”. Se había pactado un segundo encuentro para el 9 de abril a las 2 de la tarde.
 
La acusación contra Castro es una hipótesis (de tantas) manejada por los británicos. Según ellos el líder estudiantil se habría reunido en una cafetería con Juan Roa Sierra unas horas antes del asesinato. Un reporte firmado por Sir Norman Smith afirma que la policía colombiana había mantenido bajo vigilancia a Fidel Castro después de haber sido arrestado el 3 de abril por haber lanzado panfletos comunistas en el Teatro Colón.
 
Fruto de esta vigilancia, se estableció que el 9 de abril a las 11 de la mañana Fidel Castro y Rafael del Pino, se encontraron en el Café Colombia (diagonal al edificio Agustín Nieto) con un individuo que resultó tener rasgos físicos muy similares a los de Juan Roa Sierra. Pero no se ahondo más. Amparo Jaramillo, viuda de Gaitán, manifestó que los disparos que habían acabado con la vida de su esposo se hicieron desde un café junto a la oficina del líder liberal.
 
Esta documentado que Castro se unió a la muchedumbre después del asesinato de Gaitán, que estuvo en uno de los grupos que asalto un destacamento militar en la búsqueda de armas y posteriormente se apostaron a hacerse al mando de edificios ‘estratégicos’ para ‘la revolución’ que se estaba gestando.
 
Finalmente Castro logra llegar en un automóvil diplomático a la Embajada de Cuba, donde se encargaron de sacarlo de la ciudad consumida en llamas.
              
3- La Central de Inteligencia Americana (CIA)
 
Servando González en su libro “La Madre de todas las Conspiraciones” planteó la pregunta ¿Creen ustedes que la CIA haya programado a Roa para asesinar a Gaitán? Esta pregunta que para muchos puede parecer fantasiosa, es reflejo de lo que se llegó a pensar en su momento. La CIA había asesinado al caudillo liberal.
 
Teóricos de la conspiración han manifestado que ‘El Bogotazo’ fue la primera operación llevada a cabo por la CIA en el campo de la guerra sicológica, en la cual utilizaron a Roa como ‘Candidato de Manchuria’ (por la película de 1962). Operación en la que reclutan a un individuo, le realizan un lavado de cerebro y lo convierten en asesino de una importante figura política.
 
Se ha hablado que tres días después del asesinato de Gaitán, la CIA escribió un documento titulado “Supuesta identidad del asesino de Gaitán”. Aunque su contenido es desconocido sí se puede establecer que existía un interés en estudiar el acontecimiento. Hay sectores que piensan que la Agencia temía que el caudillo pudiera desestabilizar el país haciéndolo vulnerable ante un golpe del comunismo (la Guerra Fría estaba escalando dentro del escenario internacional).
 
Para la época del asesinato del líder liberal, en Colombia se encontraba el agente John Espirito, quien supuestamente tenía la misión de eliminar a Gaitán. Espirito, al parecer, trabajo en la década de los cincuenta en el proyecto Artichoke, ligado una vez más a la teoría de crear ‘Candidatos de Manchuria’.
 
Gloria Gaitán, hija del caudillo, señala a Espirito de haber confesado que orquestó el asesinato al quedar en claro que el político liberal no estaba dispuesto a cooperar con la CIA. Según esta historia el agente de la CIA Thomas Elliot en el marco de la operación “Pantomima” se contactó con Roa Sierra para ver la forma de encargarse del asunto Gaitán.
 
El periódico El Tiempo en marzo de 2001 publicó apartes de un documento en el que la CIA estudia el caso Gaitán, pocos días después de que ocurriera:
 
McCormak (legislador): ¿A qué horas fue la muerte de Gaitán?
Hillenkoetter: Gaitán fue asesinado a la una de la tarde por el sobrino de este señor Ossa (Juan Roa Sierra).
Hoffman (legislador): ¿Fue un acto puro de venganza personal?
Hillenkoetter: Sí, fue una represalia...
    
Sin embargo, historiadores como Alberto Zalamea y Arturo Abella consideraron que este documento no le da ningún giro al caso, pero sí coinciden en que es un primer paso para develar qué fue lo que realmente ocurrió.
 
¿Realmente temía la CIA que la Unión Soviética sembrara el comunismo en Colombia con la ayuda de Gaitán y por eso lo asesinaron? Tampoco existe claridad sobre eso.
 
4 – Mariano Ospina y la oligarquía
 
Una vez asesinado el dirigente liberal, la extrema izquierda y la muchedumbre, en general, culparon al presidente Mariano Ospina, al gobierno conservador y a la oligarquía que representaba.
 
Se habló que algunos sectores no muy ortodoxos del gobierno y la clase política conservadora, que se referían al caudillo liberal de forma despectiva como ‘El negro Gaitán’ se encontraban haciendo alianzas, valiéndose de pájaros y chulavitas (grupos armados ilegales conservadores), para impedir el triunfo de los liberales en las regiones y al ver a ‘El negro’ como una amenaza decidieron acabar con él. 
 
La estación radial oficial del gaitanismo informó el asesinato de Gaitán de la siguiente forma "Últimas Noticias con ustedes. Los conservadores y el gobierno de Ospina Pérez acaban de asesinar al doctor Gaitán, quien cayó frente a la puerta de su oficina abaleado por un policía. Pueblo ¡a las armas! ¡A la carga!, a la calle con palos, piedras, escopetas, cuanto haya a la mano. Asaltad las ferreterías y tomaos la dinamita, la pólvora, las herramientas, los machetes...".
 
Los manifestantes culpaban al gobierno nacional y por eso llevaron los despojos mortales de Roa Sierra hasta el Palacio Presidencial. El presidente Ospina se enteró de la noticia por cuenta del político conservador Laureano Gómez.
 
“Deploró profundamente lo ocurrido y como primera medida consideró que hay que reunir el Consejo de Ministros para declarar turbado el orden público y decretar el estado de sitio a fin de poder hacer frente a los acontecimientos”, dijo Ospina.
 
El presidente Ospina había llegado a la Presidencia en medio de un ambiente marcado por la violencia en las regiones y una profunda crisis de legitimidad del gobierno y los partidos políticos tradicionales. El gobierno conformó una comisión especial para investigar el caso y terminaron trayendo a investigadores de Scotland Yard.
 
Los dirigentes liberales pedían la renuncia de Ospina y que Darío Echandía (liberal) asumiera como presidente encargado mientras se convocaba a nuevas elecciones. Propuesta que finalmente no fue tenida en cuenta por el presidente por cuanto, argumentó, agravaría más la situación de orden público.
 
El 10 de abril a las 10 de la mañana el comunicado oficial del gobierno resaltaba que el presidente Ospina no estaba dispuesto a aceptar su retiro como responsabilidad implícita en el asesinato de Gaitán o en los sucesos desencadenados.
 
Tras el asesinato de Jorge Eliécer Gaitán se agudiza y recrudece en Colombia la violencia partidista, impulsada por la oligarquía liberal y conservadora, interesada en mantener el poder político y económico central y en las regiones.
 
5 – Pablo Emilio Potes
 
Uno de los amigos más cercanos de Gaitán y quien lo acompañaba (tomado del brazo) aquel 9 de abril, a la 1:05 pm, era el político Plinio Mendoza Neira. Recientemente su hijo, Plinio Apuleyo Mendoza, develó uno de los secretos de su padre, la supuesta identidad del asesino del líder liberal.
 
Según Mendoza, el cuarto disparo realizado por Roa Sierra estuvo dirigido hacia él y no hacia Gaitán, cuando intentó desarmar al tirador. Ese último proyectil supuestamente perforó su sombrero y terminó en la pared del edificio. Ese sombrero ya no existe.
 
Meses después del asesinato de Gaitán, en una manifestación que se hacía en contra de los dirigentes liberales, Mendoza vio, por segunda vez, a un hombre grande, corpulento, de sombrero y abrigo. Su nombre era Pablo Emilio Potes, detective de la Policía. La primera vez que lo había visto había sido pocos segundos después del asesinato de Gaitán, cuando Potes desarmó de una manera sospechosa a Roa Sierra.
 
Varias décadas después el coronel Luis Arturo Mera escribió un texto titulado “Quién mató a Gaitán” y volvió a sonar el señor Potes. Más allá de aportar pruebas, cita una historia de voces en la que ‘un amigo de un amigo’ conoce la historia de un moribundo que hace la siguiente confesión:
 
"Por el aprecio que le tengo y para descanso de mi alma lo mandé llamar. Yo estoy pudriéndome en vida y estoy pagando mi pecado por el mal tan grande que le hice al país: yo maté a Gaitán". 
 
La historia cobró relevancia en abril de 2012 en el Diario Primicia y posteriormente en el 2013 al ser publicada en El Tiempo por Plinio Apuleyo Mendoza. De todas formas carece de cualquier sustento probatorio.
 
Todas estas teorías carecen de documentos o testimonios clave que las sustenten. Más allá de ser conjeturas o ejercicios parciales de investigación, a ciencia cierta no se pueden probar o desvirtuar completamente. Teniéndose así que no se sabe a ciencia cierta quién o quiénes mataron a Jorge Eliécer Gaitán.
 
Lo que sí se sabe es que después de los cuatro disparos Roa Sierra quedó en estado de aletargamiento, de manera instantánea fue aprehendido por el dragoneante de la Policía Carlos Alberto Jiménez, quien se encontraba en el lugar. Sin oponer resistencia alguna, fue resguardado en la Droguería Granada donde la multitud empezó a abalanzar sobre él para cobrar justicia por sus propias manos.
 
Mientras tanto, los cuatro acompañantes de Gaitán, se apresuraron a socorrer al herido. Lo levantaron y en un taxi se pusieron rumbo a la Clínica Central, donde se firmó su acta de defunción a la 1:55 de la tarde.
 
"Se encuentra una perforación en el hemisferio izquierdo de su pared intermedia interna, de una profundidad de cinco centímetros y en su interior se localiza un proyectil de arma de fuego, un proyectil achatado y deforme que produjo el impacto fatal. Murió instantáneamente y a consecuencia del impacto en el cráneo, en el cerebro, hemisferio izquierdo", declara el parte médico oficial.
 
Minutos después, la turba enardecida ingresó por la fuerza a la Droguería Granada y se llevó a Roa Sierra. A golpes, puños y patadas fue arrastrado hasta el palacio presidencial donde su cuerpo sin vida fue arrojado y expuesto en público. Con él se fue la verdad de los hechos. El dueño de la Droguería declaró que le preguntó por qué había matado a Gaitán, pero en medio de la excitación Roa solo atinó a decir “Virgencita del Carmen, sálvame”.
 
Dos de los proyectiles fueron hallados en la autopsia que se le realizó a Gaitán en ese centro médico y el tercero fue encontrado en junio de 1960 al realizarse la exhumación de los restos del caudillo liberal, quien había sido enterrado en su residencia.
 
El tercer proyectil, según se pudo establecer posteriormente, coincidía con el arma con la que se habían disparado las otras dos cargas. Los tres salieron del revolver desvencijado que se ha dicho disparó, Juan Roa Sierra.
 
De esta forma, cada 9 de abril, históricamente los medios de comunicación se vuelcan a hablar sobre un evento que ha marcado la historia política reciente del país, sin que haya pronunciamiento de la justicia o del Estado.
 
Así, el 9 de abril se ha configurado como una fecha emblemática en la que año tras año se ha venido recordando el magnicidio del líder liberal y ahora se ha establecido por ley como el Día Nacional de la memoria y Solidaridad con las Víctimas como fecha simbólica que permita generar conciencia colectiva sobre la violencia y sus repercusiones en el país y, principalmente, crear solidaridad con sus víctimas (así está previsto en el artículo 142 de la Ley 1448 de 2011).
 
De la misma forma se estipula que ese día el Estado realice  eventos de memoria y reconocimiento de los hechos que han victimizado a los colombianos. Esto hace parte de la apuesta por avanzar en ejercicios de reconstrucción de la memoria, como un paso para devolverles a las víctimas sus derechos a la verdad, la justicia, la reparación y garantías de no repetición.