Un libro que sirvió de guía a la izquierda latinoamericana

Eduardo Galeano, fallecido este lunes 13 de abril, fue el autor de Las Venas Abiertas de América Latina, un ensayo que habla sobre el saqueo de los recursos naturales por parte de las grandes potencias en el continente y que se convirtió casi que en una biblia para los movimientos de izquierda del continente. Hacia el final de sus días, Galeano dijo que no volvería a leerlo porque “esa prosa de izquierda tradicional es pesadísima”.

Abril 13 de 2015
Foto: Archivo Semana


Galeano, según cuenta El País de España, fue obrero de fábrica, dibujante, pintor, mensajero, mecanógrafo y cajero de banco, antes de convertirse en un intelectual destacado de la izquierda latinoamericana.

 

Como periodista, escribió Las venas abiertas en 1971 cuando trabajaba como Director de Publicaciones de la Universidad de Uruguay, y el libro rápidamente se propagó como emblema de la izquierda en todo el continente.

“'Las venas abiertas de América Latina' se convirtió en una especie de Biblia para varias generaciones. Descubríamos América Latina en sus páginas: la verdadera, la no oficial, la que hablaba de los expoliados, de los pobres, de los indios, de los desplazados. El libro se tradujo a muchas lenguas y creo que su carácter casi bíblico se expandió por todo el mundo”, escribió la uruguaya Cristina Peri Rossi, en El Mundo de España.

Poco tiempo después de la publicación del libro, se produjo un Golpe de Estado en Uruguay que obligó a Galeano a salir al exilio. Su escrito fue prohibido no solo en su país, sino en Chile y Argentina.

Las Venas Abiertas ha sido traducida a por lo menos 18 lenguas y se calcula que ha tenido más de 27 reimpresiones, solo en España.

En 2009, cuando el libro ya no se encontraba en circulación, volvió a dispararse al número 1 de las listas de los más vendidos, luego de que el presidente venezolano Hugo Chávez se lo regaló a su homólogo de Estados Unidos, Barack Obama, en una Cumbre de las Américas.

En 2014, sin embargo, Galeano afirmó que no volvería a leer su libro porque “esa prosa de izquierda tradicional es pesadísima”..

“Intentó ser una obra de economía política, solo que yo no tenía la formación necesaria. No me arrepiento de haberlo escrito, pero es una etapa que, para mí, está superada”, dijo.