Encuentros históricos que han abierto caminos de reconciliación

El apretón de manos entre los presidentes de EE.UU., Barack Obama, y Cuba, Raúl Castro, en la reciente Cumbre de las Américas, que ha coincidido con el restablecimiento de relaciones entre los dos países y el retiro de Cuba del listado de países que apoyan el terrorismo, hizo recordar otros encuentros que en el pasado condujeron a la reconciliación entre pueblos que estuvieron enfrentados.

Abril 14 de 2015
Fotos: Archivo Semana

 
Estas imágenes muestra esos otros “apretones de manos” que resultaron históricos.

 

Anuar El Sadat, Jimmy Carter y Menahem Begin

En 1978, los presidentes de Israel y Egipto, respectivamente, se encontraron en Camp David, por invitación del Presidente de Estados Unidos, Jimmy Carter.

Los acuerdos firmados ese día llevaron al reconocimiento de Israel por parte de Egipto, a cambio de la retirada progresiva del Sinaí, de parte de Israel. El encuentro le valió posteriormente el premio Nobel de ese año a Begin y Sadat. Dos años después los dos países restablecieron relaciones diplomáticas.
Mijail Gorbachov y Ronald Reagan

Después de su llegada al poder en remplazo de Konstantin Chernenko, Mijail Gorbachov impuso un cambio de rumbo a la Unión Soviética con las políticas del Glassnost y la Perestroika.

Su nueva actitud tuvo una respuesta positiva de parte del Presidente de EE.UU., Ronald Reagan, y llevó a un primer encuentro en Ginebra (Suiza), luego del cual vino una reducción progresiva de las armas nucleares de los dos países y una distensión de sus relaciones, que significaría el fin de la Guerra Fría.
 
Hans Dietrich Genscher y Theo Waigel

Luego de la caída del Muro de Berlín y la crisis de poder que se produjo en la República Democrática Alemana (que desde 1945 había hecho parte del bloque de países soviéticos), los gobiernos de las dos Alemanias comenzaron una serie de acercamientos para la democratización y la estabilidad económica.

En 1990, los Gobiernos de EE.UU., Reino Unido, Francia y Unión Soviética firmaron el Tratado Dos más Cuatro, en el que dieron su aprobación a la reunificación alemana, que finalmente se hizo efectiva el 3 de octubre de 1990.


 
Nelson Mandela y Frederic De Klerk

De Klerk llegó a la Presidencia de Suráfrica en 1989, en reemplazo de Pieter Botha. Para ese momento, el Gobierno Surafricano era objeto de una enorme presión internacional para que liberara a Mandela y a otros líderes negros encarcelados bajo la política de Apartheid, que regía en ese país desde los años cuarenta.

De Klerk liberó a Mandela y juntos acordaron la eliminación del Apartheid y la convocatoria a unas elecciones generales en 1994, en las que Mandela fue elegido Presidente.