Recordando a Bernardo Jaramillo

Jaramillo todavía hoy, 25 años después, es recordado como uno de los líderes de la UP que pudo haber cambiado no solo la historia de la izquierda, sino del país. Su muerte todavía está en la impunidad.

17 de abril de 2015

Como homenaje a la memoria del líder social y político Bernardo Jaramillo Ossa, asesinado el 22 de marzo de 1990, el Centro Nacional de Memoria Histórica (CNMH) realizó un conversatorio con líderes de opinión, figuras políticas y artísticas para recordar la vida del candidato a la presidencia por la  Unión Patriótica, movimiento político que agrupó a organizaciones sindicales, sociales, obreras, de la izquierda y a guerrilleros de las Farc que dejaron las armas como fruto transitorio de los acuerdos de paz en la administración de Belisario Betancur.

Aunque la UP siguió a pesar del rompimiento de los diálogos en esa época (1982-1986), y los guerrilleros desmovilizados se devolvieron al monte, la embestida de la violencia estructural, asociada a la violencia del narcotráfico y del paramilitarismo acabó con esta fuerza política, dejando más de 5.000 muertes selectivas y en masacres de una fuerza que se compuso principalmente de organizaciones populares.

El evento fue liderado por la viuda del líder político, Mariela Barragán, quien exalto el espíritu constructivo de Jaramillo y sus deseos de acabar con la violencia, implementar la paz y hacer del país una sociedad más tolerante.
 
Los panelistas invitados coincidieron en resaltar el espíritu de Jaramillo como el de alguien que tenía un proyecto de país inclusivo, con justicia social y con amplio respeto a las instituciones democráticas.

En el desarrollo del conversatorio, que contó con amplia participación de estudiantes de la Universidad Nacional y de la Universidad Santo Tomas, se recordó el exterminio que sufrieron los líderes y militantes del movimiento político. Clara López, candidata a la Alcaldía de Bogotá y militante en los años 80 de la UP, recordó que esa fue una época fatídica para el país en la que era muy duro hacer política. Y el movimiento que representaba casi que se tenía que mover clandestinamente. Dijo que la sociedad misma fue la que permitió que eso pasara, con el silencio, además, de los medios de comunicación.
 
Por su parte, Alfonso Gómez Méndez, copartidario de la coalición política con Jaramillo, se fue por la misma línea y criticó fuertemente “la estupidez política del establecimiento al haber ahogado en sangre a la UP que, además, se hizo el de la vista gorda con el surgimiento y consolidación del paramilitarismo. Así por esa vía la des-memoria en Colombia es ideologizada y la memoria histórica se vuelve selectiva”.
 
Para panelistas como Piedad Córdoba, exsenadora de la República, María Jimena Duzán, periodista y formadora de opinión, con la muerte de Jaramillo el país perdió un gran anhelo de paz, la sociedad ha desperdiciado un cuarto de siglo en el cambio político que aún se necesita y la izquierda ha perdido una gran oportunidad para consolidar su proyecto democrático, el que hasta ahora no ha sido posible concretar.
 
Al cierre del evento se planteó como reflexión a los asistentes el pensar que después de 25 años del asesinato de Jaramillo, no se ha logrado establecer la verdad de lo que ocurrió y quiénes dieron la orden de esos asesinatos de la UP. Por cuanto estableciendo la verdad se honraría la memoria a estos personajes y se podría frenar la impunidad.
 
Este conversatorio hace parte de toda una serie de conmemoraciones que se vienen realizando por la memoria de líderes políticos de izquierda asesinados hace 25 años. Además de Jaramillo, José Antequera y Carlos Pizarro.
 
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