DDR con las Farc, si lo hay, debe incluir a los territorios

Cumbre con más de 40 expertos internacionales en reintegración y desmovilización busca evaluar lecciones desarrolladas en otras partes del mundo para eventualmente aplicarlas en un futuro acuerdo con las Farc, si este se da.

20 de abril de 2015
José Vicente Guzmán  
Enviado Especial a la cumbre sobre DDR en Pereira


35 delegaciones de 18 países se reúnen desde este lunes en el hotel Movich de Pereira para participar de la Gira de Cooperación Técnica Sur-Sur, evento organizado por la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR) y que busca intercambiar experiencias sobre desarme, desmovilización y reintegración con expertos de todo el mundo.

Joshua Mitrotti, director de la ACR, comentó que la experiencia de Colombia en el campo del llamado DDR no es poca, dado que en los últimos doce años cerca de 57.000 personas han tomado la decisión de dejar su pertenencia a grupos armados ilegales.

En 2008, cuando estaba en marcha el proceso de reintegrar a casi 36.000 miembros de las Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) y agrupaciones afines, la agencia hoy a su cargo empezó a revisar experiencias internacionales para mejorar el proceso que llevaba a cabo. Implementar esta estrategia no fue fácil, contó Mitrotti. El proceso con los paramilitares tuvo muchos cuestionamientos dentro y fuera de Colombia, pues era percibido como una especie de ‘lavandería de paramilitares’, según palabras del propio funcionario, quien dio apertura a la cumbre que se celebra en la capital risaraldense.

“En 2008 logramos romper el imaginario y empezamos a conversar con varias experiencias internacionales. En 2009 trajimos a más de 1.600 personas de todo el mundo a un congreso en Cartagena y de ahí salió un documento con recomendaciones”, recordó a los asistentes a este encuentro, en su quinta versión, que materializa la cooperación técnica en esta materia.

Desde entonces, Colombia ha enviado misiones a 15 países y algunos técnicos de esta entidad gubernamental han vivido varios meses en el extranjero aprendiendo de otros casos exitosos. Un ejemplo concreto es el del Congo, en África Central. Hace dos años, delegados de ese país le recomendaron a Colombia que la ACR contratara a desmovilizados en su propia oficina, algo que hasta entonces no sucedía. Una idea que se implementó y que hoy tiene a 57 personas en proceso de reintegración asesorando a sus compañeros recién llegados.

Por eso, el mensaje para los expertos de Kenia, Mozambique, Nepal, Irlanda del Norte, Sudáfrica, Filipinas, El Salvador, Guatemala, Corea del Sur y otros nueve países que están presentes en Pereira fue claro: “De lo que ustedes han hecho, nosotros podemos aprender mucho. De dos formas: intercambiando experiencias y teniendo en cuenta los aciertos y desaciertos que ustedes han tenido”.

Una región ejemplo

El hecho de que el encuentro sea en Pereira no es casual. Risaralda es un departamento que sufrió los embates de guerrilla y paramilitares y que tuvo municipios considerados como zona roja, pero que hoy vive fuera del conflicto armado. Según el gobernador Carlos Botero esta región es ejemplo de lo que podría ser Colombia en el posconflicto.

Por su parte, el alcalde de Pereira, Enrique Vásquez, dijo que “esta es una de las regiones con las experiencias más sólidas de inclusión a población desmovilizada”. Durante su intervención en la instalación del encuentro comentó que en el Eje Cafetero, “el 36 por ciento de la población desmovilizada tiene empleo y el 18 por ciento trabaja en el sector formal”.

De hecho, en la zona existen varios casos exitosos de reintegración de excombatientes y de reconciliación. En la ciudad está ubicado el Taller de Calzado de Pereira, una escuela en la que víctimas y desmovilizados trabajan juntos en la confección de zapatos y marroquinería. De las 287 personas que han pasado por el taller, más de 100 tienen trabajo estable y otros 20 tienen sus propias unidades de negocios.

También está el caso de Panaca, un parque rural en pleno centro de la región cafetera, en el que varios desmovilizados han podido reanudar su vida laboral haciendo lo que saben hacer: trabajar el campo.  “Este es un proceso que además de tomar tiempo requiere del compromiso de todos. Lo que van a ver demuestra que es posible trabajar por los colombianos”, les dijo el alcalde Vásquez a los participantes de la cumbre.

Nuevos desafíos de desmovilización

Uno de los temas más comentados durante la primera jornada de la Gira Sur-Sur fue el proceso de paz entre el Gobierno Nacional y las Farc. Mientras en La Habana se vivía una jornada tensa por el coletazo que ha dejado en la negociación el ataque deliberado de la guerrilla a una unidad militar en el Cauca en el que murieron 11 militares, en Pereira muchos se aventuraron a comentar los retos que tendría la ACR en el caso de firmarse un acuerdo con las Farc.

“Desde la Agencia entendemos que el acuerdo de paz no es un sometimiento de las Farc. Así que tendremos que estar en capacidad de reinventarnos y readaptarnos a lo que se firme en unos eventuales acuerdos”, dijo Mitrotti sobre el tema.

Lo cierto es que una eventual desmovilización colectiva de la guerrilla tendrá características distintas a la que se dio con el proceso de desarme de los paramilitares. Algunas de las más notorias es que este será un proceso más rural y se prevé que haya una participación política mucho más activa, algo en lo que la ACR, por ahora, no tiene experiencia.

Roberto Menéndez, jefe de la Misión de Apoyo al Proceso de Paz en Colombia de la Organización de Estados Americanos (Mapp - OEA), quien ha estado en procesos de desmovilización y desarme en Centroamérica y quien acompañó el proceso de desmovilización de los paramilitares, enumeró algunos de los retos que enfrentaría el país ante una eventual desmovilización colectiva de las Farc y les pidió a los expertos internacionales ayudar a dar luces en el tema.

Según Menéndez estos serían los retos en un eventual DDR con las Farc:

1. Definir el modelo de la desmovilización. ¿Habrá entrega o destrucción de armas?, ¿un evento público o uno privado?,  ¿se realizará por frentes, bloques o territorios?

2. Quienes se desmovilizan deben tener la certeza jurídica, estable y permanente, de que les cumplan y el Estado debe garantizar la seguridad personal de los excombatientes y de sus familias. Además, de las garantías de no repetición para la población y la comunidad receptora.

3. Hay que tener mecanismos claros para revisar la situación de los niños, niñas y adolescentes que estuvieron en el grupo.

4. Hay que dar un tratamiento diferenciado para los mandos medios, para no repetir uno de los principales errores que se presentó en el proceso con los paramilitares.

5. Hay que incluir al territorio en el diseño, la ejecución, el control y los ajustes de los procesos de implementación de los acuerdos en materia de desmovilización y desarme.

6. Diseñar estrategias de enfoque diferencial en la desmovilización para respetar las particularidades de mujeres, hombres, mestizos, indígenas, gente rural o discapacitados.

Las jornadas continuarán con discusiones y paneles específicos. Además, los invitados internacionales tendrán la oportunidad de participar y dar sus opiniones, los que Reconciliación Colombia registrará.