¿Qué deben hacer los negociadores para impulsar el proceso de paz?

Dos exguerrilleros centroamericanos que estuvieron en las negociaciones de paz de cada uno de sus países dan ideas sobre cómo sacar al proceso de La Habana del momento tenso que atraviesa por el asesinato de los 11 militares. 

22 de abril de 2015

Por José Vicente Guzmán Mendoza, enviado especial a Pereira

Las negociaciones entre el Gobierno Nacional y las Farc viven su momento más difícil. Después del ataque deliberado de la guerrilla en el Cauca, en el que murieron de forma atroz 11 militares y otros 20 resultaron heridos, el ambiente en la Mesa –que no consigue un acuerdo desde hace un año– se puso tenso y la población colombiana se llenó de escepticismo.

Reconciliación Colombia habló con dos exguerrilleros centroamericanos que tienen experiencia en negociaciones de paz y en procesos de posconflicto, y que se encuentran en este momento en Pereira en una cumbre sobre reintegración organizada por la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR).

Ellos, desde la experiencia que acumularon en sus países, aventuran algunas recomendaciones sobre cómo los negociadores del Gobierno y las Farc pueden impulsar el proceso de La Habana, sacarlo de este momento tenso y acelerar las negociaciones para conseguir pronto un acuerdo final.

 
“Yo veo bien la negociación”

Roberto Cañas: Fue guerrillero del FMNL y uno de los negociadores que firmó un acuerdo de paz con el Gobierno de El Salvador en 1992

Este es un problema de los colombianos, y es entre colombianos que deben encontrar una solución para que de este limón se pueda hacer limonada. De alguna manera el Presidente Santos está en esa línea porque él plantea que hay que ponerle fecha de ‘cumpleaños’ (límite) a la negociación. Eso es bueno y dice mucho de cómo está la negociación.

Porque hay ciertos indicadores que muestran que el proceso de paz en Colombia tiene una buena salud más allá de todo el ruido mediático. Nadie está diciendo que va a levantarse de la mesa, hay compromisos específicos de la comunidad internacional, hay una agenda de seis puntos, y ya están ganados tres.

Yo lo veo bien y creo que esto se va a superar y va a llegar un momento en el que si ambos aprueban ponerle fecha límite al acuerdo, van a quedar comprometidos.  Si no firman cuando dicen que lo van a hacer, quedan ‘fritos’ ante la comunidad internacional.

Además estas crisis son normales en una negociación de paz. Así es la lógica. Por ejemplo, cuando nosotros estábamos negociando hubo un periodo, entre septiembre y octubre de 1989, en el que el Gobierno nos decía “esta negociación es sencilla… entreguen las armas y háganse partido”. Nosotros decíamos “ustedes creen que hemos pasado 20 años en la lucha armada para venir a entregarles las armas así no más”… y eso se prendía como si echáramos gasolina.

Las posiciones no se movían y nosotros dijimos “hay que poner ablandador”. El ablandador fue la ofensiva militar más grande en la historia del FMLN en noviembre de 1989. Se rompieron las negociaciones. Pero volvieron, y volvieron con Naciones Unidas y así firmamos el acuerdo de Ginebra. Eso demuestra que las crisis se pueden superar.

Lo que haría para acelerar es proponer un documento único. Esa es una técnica que se usa cuando hablas tú, hablo yo y no se llega a nada. Es entregarles un documento en donde está todo lo que cada uno ha propuesto y pedirles que le quiten y le pongan cosas al texto para que dejen de repetir lo que ya han dicho.

Otra técnica puede ser crear petit comités, que son grupos con dos de la delegación del Gobierno y dos de la delegación de las Farc para que discutan temas específicos.  

Aquí lo que manda es la voluntad de paz. Si todos verdaderamente creen que ya maduró el momento de la paz, esto sale adelante.  

 
“La sociedad civil tiene que incidir más en el proceso”

Alba Estela Maldonado: Hizo parte del Movimiento del Pueblo y fue miembro de la Unidad Revolucionaria Nacional Guatemalteca (URNG) que negoció la paz con el Gobierno entre 1986 y 1996.

Yo creo que este momento tenso, que además es una situación naturalmente dolorosa, es parte de los escollos de un camino que es muy difícil de transitar. Debe haber una decisión de transitarlo y de evitar crear dificultades en ese tránsito.

Para mí un paso importante es encontrar alguna forma de concientizar y de darle mayor participación a la sociedad colombiana en el proceso. Puede ser con la creación  de un gran frente nacional en defensa de la paz que abarque a todos los sectores, o como sea, pero la idea es que en la sociedad civil los mensajes sean los mismos y la defensa de la paz sea la misma.

Esa sociedad es la que puede obligar a que no se den este tipo de escollos, que yo me imagino que se dan por ambas partes de la mesa.  Por eso, tienen que tener un nivel de incidencia cada vez mayor. Deben participar la iglesia, las universidades y las instituciones de diverso tipo. Hay que pensar que la paz es para todos.

Además así son los procesos. Nosotros, por ejemplo, negociamos con tres gobiernos. Allí había gente demasiado reticente, otros que no creían en la paz, algunos que creían muy poquito y varios que si creían.

Eso es más significativo en Colombia, que está viviendo una situación que para mí es muy compleja y muy particular. Aunque es positiva en todo caso. Y es que aquí se están dando dos procesos paralelos: hay una parte del país viviendo una especie de posconflicto, pero al mismo tiempo sigue el conflicto armado.