Reclusos de cárcel La Modelo hicieron plan de desarme voluntario

Decenas de cuchillos, puñales, ‘latas’, ‘chuzos’, y todo tipo de armas hechizas, entregaron los reclusos de la cárcel La Modelo de Bogotá en una actividad promovida por ellos mismos. Con una obra de teatro y una canción de rap invitaron a sus compañeros a desarmar también sus espíritus.

Las armas hechizas entregadas por los reclusos de la cárcel Modelo.


 
23 de abril de 2015
Por Luis Carlos Gómez
Periodista de Reconciliación Colombia
Fotos: León Darío Peláez, Revista Semana

Video: Omar Sandoval y Diego Llorente.


 
Pedazos de latas o varillas de hasta 20 ó 30 centímetros de largo, en su mayoría oxidadas y enrolladas en retazos rústicos de tela, fueron entregados al general Jorge Luis Ramírez, director general del Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario –Inpec-, en una ceremonia que tuvo como propósito “rearmar” la vida de los reclusos, a partir de entregar estos objetos corto punzantes.

Lo simbólico es que esta actividad fue promovida por los propios encarcelados de La Modelo de Bogotá.
 
Las armas fueron recogidas en un recorrido que las directivas del centro penitenciario hicieron en las últimas semanas por patio por patio, y en el que algunos de los reclusos dieron la cara para explicarles a sus compañeros por qué quieren renunciar a la violencia.
 
“A pesar de haber sido declarados un peligro para la sociedad, queremos demostrar que podemos tener otra oportunidad. Que este momento no sea un evento más. Que sea un despertar”, dijo Gerardo Muñoz, representante de los internos.
 
Algunos han llegado a esa convicción gracias a la palabra de Dios, otros, luego de una reflexión personal y otros más porque han encontrado en el arte y en la música una alternativa.
 
 “Cuando usted ingresa a una Unidad de Reacción Inmediata –URI-, se siente sucio o, incluso, como un animal. Es decir, como si dejara de ser persona. Cuando llegan aquí y se les va orientando, van recuperando el sentido del ser. Son personas valiosas, a las que Dios ama”, explica el padre Édgar Alberto Galeano, capellán de la cárcel.


“Los mismos reclusos promovieron este proceso. Esto muestra que se ha logrado cambiar la lógica de la convivencia”, agrega Carlos Ortega, presidente de la Junta Directiva de la Fundación 70-7, quien desde hace dos años viene trabajando en actividades para mejorar las condiciones de vida de los internos.
 
En la entrega de armas fue presentada una obra de teatro sobre los demonios que habitan en la mente de las personas y una canción de rap cuyo coro decía: “Vamos a desarmarte, corazón rebelde. No queremos ver más la muerte”. (Ver video al final del artículo)
 
“Ese es el primer paso. Puede que muchos entreguen estos objetos renuentemente o puede que tengan hasta otro de reemplazo. Pero el solo hecho de entregar uno, de dejarse ver en una cámara, es un paso hacia la paz”, dijo Adrián Cardona, director de Abracadabra, el grupo de teatro.

 
Con una obra de teatro y una canción de rap los reclusos presentaron su mensaje de reconciliación.


Además de Cardona, que antes de ser recluido ya tenía más de 20 años de experiencia en teatro, solo tres encarcelados (de 23 que conforman el grupo) habían pasado por las tablas. Para el resto esta ha sido una oportunidad novedosa, que les brinda un nuevo aire en la difícil vida de intramuros. El grupo, que hace poco hizo una presentación en la sede del Teatro Nacional, tiene el reto de renovarse permanentemente y a medida que los internos son trasladados a otros centros penitenciarios o recuperan la libertad.
 
Que este desarme de los corazones y de las mentes no se quede en un evento, como lo piden los reclusos de la cárcel La Modelo de Bogotá, no es fácil. Requiere de un esfuerzo permanente de parte de ellos, pero también de las autoridades carcelarias.
 
“No se puede resocializar, si no hay condiciones dignas en la cárcel”, dice William Suárez, defensor Regional del Pueblo de Bogotá, quien destaca que es esencial que todo recluso tenga la oportunidad de participar en un proyecto de vida así sea dentro de los muros de una prisión.
 
“Las vainas que se nos meten en la cabeza, dicen ellos, son porque no tenemos nada qué hacer”, comenta le dicen las personas recluidas en estas paredes a Suárez.
 
Por el momento, se espera que esta experiencia que ha sido considerada exitosa por las autoridades penitenciarias y por las organizaciones que hacen este acompañamiento sea replicada en otras cárceles del país.
 
Como lo afirmó la subdirectora de la cárcel, Lina Fernanda Betancur, quien estuvo a cargo del proceso, esta puede ser la oportunidad para que la cárcel La Modelo se convierta precisamente en eso, en un modelo para otros centros carcelarios del país.

 
Al evento asistieron el ex ministro de Justicia, Alfonso Gómez Méndez y miembros del Congreso.