“Los hechos de la Unión Patriótica no se pueden repetir”: General Naranjo



El ministro consejero para el Posconflicto y negociador del Gobierno en La Habana dijo que uno de los mayores desafíos luego de la eventual firma de la paz es garantizar la seguridad de quienes dejen las armas.

24 de abril de 2015

En una exposición ante más de 40 expertos internacionales en reintegración y desmovilización, el general (r) Oscar Naranjo hizo este viernes un recuento sobre el momento actual del proceso de paz y los desafíos del país ante un eventual posconflicto, entre los que se encuentra proteger la vida de quienes decidan dejar las armas. 

“Hay un gran desafío: que luego de la reintegración de hombres y mujeres de las Farc, existan garantías para su seguridad”, dijo.

Luego recordó el episodio del exterminio de la Unión Patriótica, cuando fueron asesinados cerca de 4.000 militantes de ese partido creado durante las negociaciones de paz entre el Gobierno de Belisario Betancur y las Farc, y dijo que “eso no se puede repetir”.

Por otro lado, explicó que la Mesa de Conversaciones de La Habana tiene que encontrar una fórmula a la luz del tratado de Roma para acabar el conflicto y lograr un balance entre paz y justicia. “Eso significa que nosotros marcaremos un precedente importante para el mundo y para otros países”.

En el recinto, ubicado en el Hotel Movich de Pereira, en donde se adelanta la V Gira de Cooperación Técnica Sur – Sur, organizada por la Agencia Colombiana para la Reintegración (ACR), habían expertos de Filipinas, Kenia, Irlanda del Norte, El Salvador, Corea del Sur, Nepal, y otros países con experiencia en conflictos armados y acuerdos de paz.

Los invitados internacionales duraron seis días hablando sobre desarme, desmovilización y reconciliación, compartieron sus experiencias y conocieron de primera mano algunas de las estrategias utilizadas en Colombia.

Naranjo les dijo que sus ideas y propuestas irían a la subcomisión técnica, conformada por militares y guerrilleros, que estudian fórmulas para hacer efectivo el fin del conflicto en La Habana.

Una nueva arquitectura institucional

Otro de los desafíos de Colombia en el posconflicto, según Naranjo, es crear una nueva institucionalidad, pensada para un país en paz.  

“50 años de conflicto han creado una gobernanza para la guerra, si firmamos un acuerdo nuestra gobernanza debe ser para la paz. Habría que hacer una transformación estructural”, explicó.

Una transformación que, según él, el país ya está trabajando.

Finalmente dijo que Colombia tenía derecho a vivir en paz y que el proceso de La Habana ha logrado, hasta ahora, que la guerrilla se comprometa a hacer política sin armas y a acabar toda su relación con el narcotráfico.

 “Es verdad que hemos avanzado, pero también es verdad que falta un largo camino, lleno de obstáculos por superar. No quisiera crear falsas expectativas ni ser triunfalista”.