Lecciones de las experiencias de reinserción y reconciliación

La investigación tomó experiencias de miembros de las guerrillas y de los grupos paramilitares, y donde hubo intervención institucional. Esta fue la pregunta que orientó la investigación: ¿qué hace que en las experiencias de reinserción puedan confluir reconciliación y convivencia pacífica?

28 de abril de 2015
Foto: OIM


Muchas de las experiencias que han vivido excombatientes y comunidades receptoras acaban de ser narradas en la publicación Aprendizajes para la reconciliación que el Programa para la Paz del CINEP elaboró con el apoyo de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional –USAID- y de la Organización Internacional para las Migraciones –OIM-.

Estas experiencias hacen parte de los resultados de una investigación social del Centro de Investigación y Educación Popular –Cinep- tras realizar trabajo de campo en comunidades de Risaralda, Valle del Cauca, Bolívar y Cesar.

La pregunta que orientó la investigación fue esta: ¿qué hace que en las experiencias de reinserción puedan confluir reconciliación y convivencia pacífica?
 
El grupo de trabajo construyó estudios de caso del Comité Cívico del Sur de Bolívar; Colectivos del Café; Proyectos Agropecuarios del Cesar; y Ganchos y Amarras del Valle.  Experiencias que recogen enfoques de territorialidad (rural y urbana) y de género, representativos de participación de miembros de las guerrillas y de los grupos paramilitares y donde se haya dado intervención de la institucionalidad.
 
Para Magda López, investigadora del Cinep, la publicación permite comprender lo complejo que es la reconciliación, al entenderlo como un proceso de construcción social en medio de una sociedad polarizada, con sombras de impunidad y estigmatización hacia las víctimas. Del mismo modo que estos –los procesos de reconciliación- tienen que ser espontáneos por parte de las comunidades, por lo que no se imponen por decreto o por ley.

Por su parte, el director general del Cinep, Luis Guillermo Guerrero, rescató que las experiencias que recoge el libro permiten vislumbrar los retos del posconflicto, pues los resultados muestran logros y límites reales para la reconciliación. Para Guerrero es fundamental que la sociedad toda tome un papel activo para disponerse a los cambios sociales que acarrean los procesos de reinserción de combatientes.
 
La presentación del libro Aprendizajes para la reconciliación propició un conversatorio entre representantes de las cuatro comunidades que fueron los estudios de caso de la publicación. Los portavoces de estas poblaciones fueron enfáticos en señalar que hay que tenerlas en cuenta en los procesos de reinserción, pues, en efecto, son receptoras. Y resaltaron la importancia de que se les garantice acompañamiento técnico y sicosocial e inversión directa para el fortalecimiento de la comunidad.

No se puede hablar de paz, si no hay bienestar social en las comunidades, dijeron los voceros de los grupos de combatientes desmovilizados que asistieron a este lanzamiento. También comentaron que las instituciones deben igualmente ofrecer capacitación y proyectos de largo aliento que generen cambios estructurales y lleven a que la opción de reintegrar grupos al margen de la ley sea mínima o, en el mejor de los casos, ninguna. No se puede hablar de paz, si no hay bienestar social en las comunidades.         

Para Manuel Ballestas, de la iniciativa Ganchos y Amarras del Valle, es importante que se generen alianzas interinstitucionales entre el sector público y el sector privado para el fortalecimiento del tejido social, que permita dejar atrás la indiferencia y que fortalezca los procesos de socialización y construcción de comunidad, siendo uno de los objetivos principales que la sociedad crea en los desmovilizados. http://www.reconciliacioncolombia.com/historias/detalle/45
 
Vera Grabe, exintegrante del M-19 y una de las mujeres más valiosas desmovilizadas en la década de los 90 cuando su organización lo hizo,  dijo que el país no se debería hablar de desmovilizados, sino de constructores de paz. En este sentido, comentó en este espacio que este nuevo concepto que ella sugiere, y que debería traducirse en un nuevo discurso, puede darles un papel más amplio a los excombatientes, ya en una vida sin armas.
 
“El trabajo del libro pretende mostrar aprendizajes que se pueden recoger para el actual proceso con las Farc y un futuro proceso con el Eln. Los procesos locales son muy valiosos a la hora de aportar en la construcción de la paz; más aún si se entiende que la reconciliación es un proceso de la sociedad con ella misma, en el que el gran interrogante es cómo superar los miedos y los prejuicios”, dijo Vera Grabe.

Al concluir el evento, quedó en el ambiente que hay mucho trabajo por delante. Se necesitan, entre muchas cosas, políticas públicas sectoriales, participación activa de la sociedad civil, trabajar por relaciones pacíficas y de tolerancia, espacios de reparación para las víctimas (esfera individual) y para las comunidades (esfera colectiva) y que el Estado incentive la inserción proactiva y pacífica de quienes dejan las armas. Todos estos elementos bien llevados pueden sentar las bases para la no repetición de los hechos victimizantes.