210 emberas desplazados retornarán a su tierra

Este martes, 5 de mayo, 41 familias indígenas que duraron dos años refugiados en Cali volverán a sus resguardos en Pueblo Rico (Risaralda).

4 de mayo de 2015
Foto: Federico Ríos - Emberas que retornaron a La Puria en Chocó.


Las condiciones están dadas. Si todo sale como está planeado, 210 indígenas Embera que han estado viviendo como desplazados durante dos años en la ciudad de Cali volverán a sus resguardos este martes 5 de mayo.

Luego de una reunión de distintas entidades del Estado, agrupadas en el Comité Departamental de Justicia Transicional de Risaralda –departamento al que pertenecen los resguardos en los que vive tradicionalmente esta comunidad–, se decidió que el retorno era viable.

Las condiciones de seguridad, según las autoridades departamentales, son óptimas. “Hace 5 años no hay bombardeos en territorio risaraldense, ni enfrentamientos entre el ejército y los grupos al margen de la ley”, como explicó Mónica Gómez, consejera de Paz de la Gobernación.

Además, las autoridades se comprometieron a garantizarles el bienestar a las familias que vuelven a los resguardos Gito Dokabu y el Chami Unificado, que están en zona rural del municipio de Pueblo Rico.

Omar Alonso Toro Sanchez, director territorial de la Unidad de Víctimas para el Eje Cafetero explicó que la institucionalidad está comprometida en que el retorno sea exitoso. “Realizamos el ejercicio de priorización de necesidades especialmente en materia de salud, educación, vivienda, alimentación, alojamiento, generación de ingresos y seguridad alimentaria”, dijo.

Por ahora, se sabe que la Alcaldía de Cali, la Unidad para las Víctimas y el Banco Agrario trabajaran juntos en crear oportunidades de proyectos productivos para estas familias. Además, la Gobernación de Risaralda nombró dos profesores que atenderán a los jóvenes Embera que retornen a su tierra.

Por otro lado, la Unidad de Víctimas y el Banco Agrario pondrán en marcha un plan para entregar, de forma gradual, subsidios de vivienda a las 41 familias.

Esta no es la primera vez que las instituciones de Risaralda organizan un retorno de indígenas Embera. En 2012 cerca de 1.000 que permanecían desplazados en Bogotá regresaron a Pueblo Rico y la experiencia ha sido exitosa.
 
“Vivían en condiciones críticas”

Un equipo de la Personería de Cali había visitado a los Embera desplazados en febrero de este año y se encontró con una situación crítica. Vivían en un sector de la ciudad conocido como el Calvario y según el informe dado a conocer a los medios de comunicación, “se encontraron  tres casas ocupadas por 199 personas, (entre ellas 87 menores de 12 años)”.

Además, muchos de ellos vivían de la mendicidad o de empleos informales,  comían sólo una vez al día y algunos incluso no habían ingerido ningún alimento desde el día anterior a la visita del equipo de la Personería.

“De las situaciones más preocupantes fue la condición en que se encuentran los niños y niñas, de los 87 menores de 12 años de edad, 19 son menores de un año, los cuales no cuentan una alimentación ni cuidado adecuado”, decía otro aparte del informe.

Además de las condiciones de hacinamiento (en uno de los cuartos estaban instalados 15 indígenas) y pobreza, los indígenas desplazados tenían que lidiar  con la inseguridad de la zona.

De hecho, por los casos de consumo de sustancias alucinógenas, tráfico de estupefacientes y prostitución, los emberas se encerraban en sus casas desde las seis de la tarde.

Con este retorno, las autoridades esperan que las condiciones de la comunidad mejoren y puedan rehacer su vida en la tierra que los vio nacer.