¿Por qué no es buena idea convocar una Asamblea Constituyente?

La idea, en la que han coincidido por razones distintas las Farc, el Centro Democrático y los máximos representantes de la Rama Judicial, ha sido vista como una alternativa para implementar los acuerdos de La Habana. Sin embargo, los riesgos que tiene la iniciativa son mucho mayores que sus ventajas.
 
Mayo 5 de 2015
Archivo Semana

 
Con la carta enviada este miércoles por la Comisión Interinstitucional de la Rama Judicial al Congreso, en la que le piden hundir la reforma al equilibrio de poderes y convocar a una Asamblea Nacional Constituyente para que a través de ella se hagan las reformas que requiere la justicia, ha revivido esta idea que las Farc vienen proponiendo desde hace unos meses para implementar los acuerdos de paz.

Aunque en el pasado, el Gobierno se opuso a la idea, hoy, el Ministro de Gobierno, Juan Fernando Cristo, no la descartó del todo hacia un futuro.

"La idea de una Asamblea Nacional Constituyente hacia futuro es un debate que bien puede abrir la sociedad colombiana y en el cual está dispuesto a escuchar las distintas voces de diversos sectores", dijo el Ministro en entrevista con Blu Radio.

El Centro Democrático y las Farc, paradójicamente, han coincidido en apoyar esta propuesta, aunque no para reformar a la justicia, como lo piden las cortes, sino para implementar los acuerdos de paz que se firmen en La Habana.

“Hay voces que expresan que una asamblea constituyente, limitada para otros temas pero libre para aprobar, improbar o modificar los acuerdos, con todas las garantías de deliberación, tomaría decisiones en salvaguardia de los valores democráticos de Colombia, ofrecería espacio de discusión y podría ser un camino siempre y cuando el grupo terrorista hubiera ya entregado las armas y por ende no existiera riesgo de presión armada a electores ni a constituyentes”, dijo el senador Álvaro Uribe en una carta al ex comisionado de Paz Álvaro Leyva Durán.

Con base en las reacciones de diferentes sectores políticos que ha suscitado la propuesta, este es el listado de ‘pros’ y ‘contras’ de la iniciativa, aunque el balance es mucho más negativo que positivo.
 
Los ‘pros’
 
Le daría legitimidad al proceso

Una Asamblea Constituyente, elegida popularmente, permitiría involucrar a todos los sectores a una eventual reforma, lo cual incluiría no solo a las Farc (y eventualmente al Eln), sino a aquellos que se han opuesto o se han mantenido al margen del proceso de paz.

“Una constituyente permitiría la incorporación de todos los sectores de la sociedad colombiana, incluidos los desmovilizados si se firman los acuerdos de paz. Esto, con el fin de asegurar la verdadera construcción de soluciones que surjan de la confrontación de las diferentes corrientes de pensamiento y el debate informado de los ciudadanos”, dijeron los representantes de la justicia en su carta.
 
Facilitaría alcanzar un acuerdo

La Asamblea Nacional Constituyente permitiría además sentar en un mismo espacio a representantes de las Farc con los sectores más críticos del proceso de paz, para tomar allí decisiones sobre temas cruciales de la negociación, como la justicia transicional, sobre los que existe dificultad para alcanzar un acuerdo, precisamente porque hay sectores de la sociedad que no están representados en el proceso de paz.

Como lo dijo Uribe en su carta, la Constituyente “ofrecería un espacio de discusión y podría ser un camino”. Su única exigencia fue que las Farc hubiera entregado ya las armas y no existiera riesgo de presión armada sobre los electores.
 
Los ‘contras’
 
Se sabría cómo empieza, pero no cómo termina

Aunque el Congreso, al convocarla, puede restringir los temas sobre los que puede pronunciarse la Asamblea Constituyente, el margen de maniobra que tiene para tomar decisiones es muy amplio. Incluso, si la Asamblea fuera convocada para implementar lo acordado en La Habana podría terminar reformando todo el Estado de Derecho.

“Convocar una constituyente en las actuales circunstancias del país generaría una gran inestabilidad institucional con consecuencias funestas para el manejo económico y para la gobernabilidad que se requiere preservar en cabeza del Presidente, precisamente por la complejidad y riesgos derivados del proceso de negociación que se viene adelantando en La Habana”, dijo la ex candidata presidencial Marta Lucía Ramírez
 
Podría dar lugar a un intercambio de impunidades

Las Farc se han opuesto completamente a que se les impongan penas de prisión y este es precisamente uno de los puntos que más dificulta alcanzar un acuerdo en La Habana.

La Asamblea Constituyente ha sido vista por algunos analistas como una oportunidad para que ese grupo guerrillero negocie con otros sectores que también estén sometidos a investigaciones penales, una especie de ley de perdón y olvido para evitar procesos penales en su contra.

“Cada vez que Uribe, las FARC o los aforados quieren impunidad piden Constituyente. Queremos justicia! No impunidad para nadie”, aseguró la senadora Claudia López en su cuenta de Twitter tras conocer la carta de los representantes de la justicia.
 
Puede echar atrás lo acordado en La Habana

Las Farc creen tener un mayor apoyo popular del que realmente tienen. Así, convocar una Asamblea Constituyente para respaldar democráticamente lo acordado en La Habana podría llevar a todo lo contrario, que la Asamblea echara abajo el resultado de la negociación. Esto, si bien sería un revés para las Farc, también podría poner en riesgo el proceso.

“Convocar a una Asamblea Nacional Constituyente es jugar a la ruleta rusa con cinco tiros en el tambor. Las FARC pueden errar en el cálculo al creer que tienen una gran base política y si la cosa no les sale bien en las urnas, la Asamblea se la toman personas distintas a sus ideales y pueden echar todo para atrás”, dijo en una ocasión a Semana.com el senador Antonio Navarro.