En México también avanzan en la reparación de víctimas

Desde diciembre de 2013, empezó a funcionar en ese país la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, que repara no a víctimas del conflicto, como ocurre en Colombia, sino de todo tipo de delitos, incluido el narcotráfico. Una delegada de ese país compartió sus experiencias con funcionarios colombianos. Reconciliación Colombia la entrevistó.

Mayo  8 de 2015
Foto: Unidad para las Víctimas

México, al igual que Colombia, ha tenido en las últimas décadas múltiples factores de violencia y diferentes responsables de violaciones a los derechos humanos.

Por eso, a la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV), que coordina la reparación en ese país, se han presentado víctimas de delitos como tortura o desaparición forzada por hechos ocurridos incluso en los años sesenta o setenta.

En México, a diferencia de Colombia, no existe un plazo legal para ser reconocido como víctima (en Colombia solo se reconocen víctimas desde 1985) y se puede tener esta condición no solo por hechos relacionados con el conflicto armado, sino por todo tipo de delitos, incluido en el narcotráfico, que en los últimos años ha dejado un buen número de víctimas en ese país.

Es un universo de víctimas muy amplio.

Marcela Benavides dirige en la Comisión de Atención a Víctimas de México el Comité Interdisciplinario Evaluador, que se encarga de determinar las reparaciones por violaciones a los derechos humanos y delitos.

Esta semana estuvo en Bogotá participando en un encuentro con funcionarios de 11 países sobre reparación a víctimas. Aunque destaca el de Colombia como un modelo integral, del que se puede aprender mucho, la experiencia de su país en acompañamiento judicial a víctimas puede ser a su vez un modelo para Colombia.

Reconciliación Colombia habló con ella.

¿Por qué nació la Comisión de Víctimas?

La comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas no nace por la existencia de un conflicto determinada, sino que tiene una competencia general por violaciones a los derechos humanos o delitos graves, como privación de la vida o la libertad. Entonces, no nace para y por un conflicto, sino nace más como una obligación del Estado de responder por la comisión de hechos ilícitos.

Nace a partir de las exigencias de los compromisos internacionales y nacionales que tenemos de respeto a los derechos humanos. Es decir, la obligación de reparar está en la Convención Americana de Derechos Humanos y está en la reforma constitucional que se llevó a cabo en México a partir del principio constitucional en el que se determinó la obligación de reparar y de atender a víctimas en general. Entonces, en la medida en que se van bajando los compromisos internacionales a un nivel interno es que se establece esa obligación que tenemos de garantizar los derechos de las víctimas en general.

¿Qué realidad han encontrado? ¿Qué tipo de víctimas se han presentado a la Comisión? ¿Muchas por narcotráfico?

Es un poco derivado sí de la situación que existe de lucha contra el narcotráfico, pero también de lo que la mayoría de los Estados también enfrentan al momento de ejercer la Fuerza Pública, de instaurar la seguridad, etc. Son violaciones al debido proceso, por ejemplo, a la libertad personal en muchísimos casos. Algunas más antiguas de personas que en la época de los sesentas y los setentas fueron privadas de su libertad ilegalmente. Es decir, es muy amplia la gama.

¿El volumen de solicitudes ha sido alto? ¿Se han sentido desbordados?

Creo que el proceso va bien. No hemos sido desbordados en cuanto a la cantidad de solicitudes. Yo creo que sí es necesario tomar en cuenta la realidad y las exigencias para poder adaptar nuestra ley y nuestro reglamento más a la necesidad de la gente. Más a las necesidades de ayudas inmediatas que se otorgan,  más a las necesidades de darle más facultades a la comisión para no depender tanto del poder judicial, es decir para que nosotros podamos hacer más cosas en favor de las víctimas y no depender tanto de la determinación de otras autoridades. También queremos hacer un trabajo acompañado de las víctimas, es decir, que sean ellas las que nos digan si como estamos trabajando es lo idóneo y si no generar los cambios a nivel normativo.

¿Cuántas víctimas hay en México?

Es un poco complejo porque nosotros atendemos a víctimas de delitos y de violaciones a derechos humanos. Como no es derivado de un conflicto, nosotros tenemos registrados en la CEAV, que es diferente a lo que puedan contabilizar la sociedad civil, registrados recibiendo atención tenemos más de 2 mil personas. Ya de víctimas en general, dependiendo a dónde se quieran enfocar. Por ejemplo, desaparecidos hay más de 20 mil.

¿Cómo ha impactado el tema del narcotráfico en el tema de víctimas?

Realmente, para nosotros todas son víctimas y no podemos determinar  qué tanto se deba al narcotráfico. Sería un poco aventurado e irresponsable determinar qué tanto se deriva de eso. Nosotros no estamos en posición de decir algo al respecto.

¿Una vez la persona es reconocida como víctima, qué tipo de atención recibe?

Nosotros operamos con cuatro ejes principales: que las personas tienen derecho a ser registradas como víctimas; después, que independientemente del registro, las personas tienen derecho a la atención que se da en la Unidad de Atención Inmediata y Primer Contacto, que es una unidad que se encarga de dar atención sicológica, medida y en dado caso a atención jurídica, y que tienen derecho desde un principio a un asesor jurídico.

¿Cómo funciona esa asesoría jurídica a las víctimas?

Ese es un tema creo que de lo más valioso que tenemos porque la idea es que así como los inculpados tienen un asesor jurídico de oficio, las víctimas también lo deben tener. Y desde el momento en que la víctima se presenta a la institución tiene derecho a que se le asigne un asesor jurídico y este la va a acompañar desde si es necesario interponer su denuncia, de si quiere conocer el expediente, si quiere acercarse al Ministerio Público, si quiere saber cómo va su caso. Ante todas las autoridades el asesor jurídico la acompaña, para que la víctima todo el proceso lo haga acompañada.

¿Qué le ha sorprendido del proceso colombiano?

Todo en general. Es una estructura impresionante la que tienen para atención a víctimas. Hay mucho qué aprenderles. Tenemos muchas similitudes en cuanto el tipo de retos a los que nos enfrentamos, pero realmente la estructura que tienen es un ejemplo a seguir. Las cartas de dignificación que entregan, el tema de la restitución de tierras, el acompañamiento a la víctima después de que ya se hizo el pago. Todo eso es de mucho aprendizaje.