Así se solucionó la toma de la sede principal de la Unidad de Víctimas

 
Después de pasar la noche en la sede de la Unidad Nacional de Víctimas de Bogotá, mujeres en proceso de reparación colectiva logran acuerdo con funcionarios de la subunidad de reparación. Aquí les contamos en qué consisten los compromisos, según las partes.
 
21 de mayo de 2015
 
Cerca de 70 víctimas de Bolívar, Sucre y Santander – la Unidad de Víctimas comenta que fueron 47- llegaron a un acuerdo con la dirección técnica de reparación de la Unidad para la Atención y Reparación Integral a Víctimas, con lo que levantaron la ‘toma pacífica’ -para el movimiento de mujeres- o las vías de hecho -para la Unidad de Víctimas-.
 
Fueron varios los compromisos a los que llegaron los portavoces de cinco procesos de reparación –la Unidad dice que son tres procesos y que la representación que llegó a Bogotá no incluye la totalidad de vocerías de las comunidades-. Reconciliación Colombia leyó ambas comunicaciones escritas en extenso y por separado y resume a continuación los acuerdos que permitieron que las mujeres regresen a Bolívar, Sucre y Santander con el compromiso de que las Unidades Territoriales las traten mejor y de que habrá garantías para que puedan seguir ejerciendo su labor:
 
1.       Los procesos de reparación colectiva en mención y la Unidad se comprometen a realizar una serie de reuniones con las comunidades en los dos meses siguientes, así como a aclarar los recursos destinados a los procesos de reparación y que son manejados a través de las alcaldías. Por norma, la Unidad se apoya en las administraciones locales para ejecutar esta gestión. Las organizaciones de víctimas consideran que aquí ya hay un cuello de botella por los intereses regionales históricamente creados que favorecen el clientelismo y la politiquería.              


2.       Ambas partes llegaron al acuerdo de revisar qué está pasando con el trato dado por algunos funcionarios de la Unidad en el ámbito territorial. Las víctimas señalan que hay un trato indigno. La Unidad se comprometió a investigar estos hechos concretamente en las Unidades Territoriales de donde vinieron las delegaciones –Bolívar, Sucre y Santander-. “Es posible que haya dificultades en los territorios porque no todas las entidades tienen el mismo nivel de respuesta efectiva que esperan las víctimas, pero estamos construyendo la ruta de reparación con las comunidades paso a paso”, le dijo a este portal María Eugenia Morales, directora técnica de reparación de la Unidad.              
 
3.       Por último, ambas partes están de acuerdo en la importancia de los procesos de reparación colectiva. Las mujeres dicen que el espíritu de la ley es bueno –la ley 1448 de 2011- pero que en su ejecución esta ley ha sido una frustración para alcanzar los derechos de las víctimas. La Unidad considera que con todos los problemas que puedan estarse presentado “el proceso de reparación ha permitido reactivar las dinámicas comunitarias y de las organizaciones, un mayor acceso de las víctimas a la información y un diálogo permanente institucional”, según comentó Morales.        
 
Al regresar a sus comunidades, las organizaciones –en las que sienten respaldo las mujeres, mientras que la Unidad dice que reemplazan a las comunidades- solicitaron que Unidad de Víctimas y Defensoría, institución que sirvió de garante a estos compromisos- tomen medidas que les garanticen seguridad.