Seis conclusiones del primer encuentro interreligioso ‘Cree en la reconciliación’

Tras una intensa jornada de reflexión entre líderes de distintas confesiones religiosas que vienen trabajando experiencias de reconciliación desde hace décadas quedó en el ambiente que es posible avanzar en conjunto hacia un mayor impacto que tenga como fundamento la base espiritual.
 
27 de mayo de 2015
Foto: Guillermo Torres.

 
Fue un encuentro profundo y de reflexión grupal para establecer una ruta de trabajo conjunto que fortalezca lo ya construido por las confesiones religiosas desde hace décadas, y –por qué no- desde su mismo origen, en el tema de la reconciliación.
 
Llegaron a la cita de un día de trabajo líderes católicos, cristianos, musulmanes, judíos, anglicanos, budistas, evangélicos, presbiterianos e indígenas por invitación de Reconciliación Colombia, y con el auspicio de la Organización de Estados Iberoamericanos, OEI.
 
La idea de esta plataforma de la sociedad civil es facilitar la articulación de estos grandes procesos espirituales para que haya un mayor impacto social que haga posible, a partir de la experiencia individual, la reconciliación colectiva de colombianos y colombianas.
 
Las acciones que propusieron serán estudiadas en un comité asesor integrado por estas mismas confesiones religiosas. Y dadas a conocer a nuestra audiencia cuando así lo decidan, pues es un proceso colectivo.
 
Mientras tanto, Reconciliación Colombia les comparte las seis conclusiones extraídas de esta intensa jornada de trabajo por el profesor Carlos Gómez, coordinador del Centro de Estudios Teológico y de las Religiones de la Universidad del Rosario, quien además ayudó a construir la propuesta metodológica del primer encuentro interreligioso ‘Cree en la Reconciliación’, que se cumplió este martes 26 de mayo en Bogotá.

Aquí su texto:
 
“Es un gran reto tratar de resumir y sacar los puntos clave de todo un día de jornada tan intensa, de tantos temas diversos y de tanta profundidad. Más allá de llegar a unas conclusiones se recogieron seis aspectos que fueron transversales en la jornada y resumen el proceso.
 
1. Tiene que ver con la idea misma del diálogo; el diálogo interreligioso pero la importancia del diálogo en la construcción para la paz, en la construcción de la reconciliación ya que el diálogo en sí mismo ya es una acción de paz. Estamos invitados a comprometernos con un proceso constante de diálogo que no termina nunca pues se habló del diálogo como una actitud constante o como una forma de vida. Un poco retomando y parafraseando esa famosa frase de Mahatma Gandhi: “No hay camino para la paz, el paz es el camino”, en cierta forma también se debería decir no hay diálogo para la paz, el diálogo mismo ya es una acción de paz, como compromiso con la forma de vida en un proceso constante del diálogo.
 
2. Para que el diálogo sea posible y como parte fundamental, el diálogo tiene que ver con un compromiso personal. Ha estado presente, una y otra vez, la idea de que si bien uno representa una tradición religiosa, la cuestión no es a quién represento o cuál es la tradición de la cual hablo en nombre de, sino ¿cuál es mi propio compromiso personal?, ¿si realmente estoy comprometido con la paz así otras personas de mi tradición piensen diferente? y eso lleva a que ese proceso personal que hace posible el diálogo y que hace posible la reconciliación sea uno de los puntos centrales. Todo se basa en un vinculo muy estrecho entre el reconocimiento y el perdón. Alguien decía “todos somos culpables” y en un sentido más amplio se podría decir: “todos somos responsables”, todos estamos metidos en esto y necesitamos partir del reconocimiento y del perdón.
 
Toda la jornada giró en torno a la importancia del perdón; la función del perdón en la liberación y en la transformación de la presión entre víctima y victimario. Como se dijo varias veces, la condición para que esto suceda es la humildad, la cual es necesaria para el reconocimiento. El reconocimiento y el perdón tienen una dimensión espiritual .
 
3. En el proceso de paz y en el proceso de reconciliación, la fe o la espiritualidad es fundamental ya que plantea un horizonte de sentido. Por un lado porque sin ésta no es posible el perdón y no es posible la paz por nosotros mismos y por otro lado porque  se necesita un poco la apertura o la trascendencia, que se podría resumir en que para algunas confesiones religiosas la reconciliación es un dono simplemente “la reconciliación esta en Dios” pero para las religiones que no sean teístas, se podría decir que la reconciliación y el perdón están vinculados con lo divino, con lo sagrado. La fe nos abre un horizonte porque nos señala una alternativa hacia donde nos debemos encaminar en el proceso de la reconciliación.
 
4. Ese horizonte en el que estamos, es un horizonte plural, es decir, hay diferentes países, diferentes contextos de violencia, diferentes formas de violencia, también diferentes formas de reconciliación y por supuesto una gran diversidad religiosa y cultural, por esa razón una gran parte de nuestra historia de violencia tiene que ver con la dificultad de reconocer. Uno de los grandes retos de la búsqueda de la paz tiene que ver con un cambio de conciencia hacia lo que es diferente. El palabrero Wayuu mencionó una frase que decía: “la falta de comprensión del otro es ya violencia”, eso ya en sí es una primera forma de violencia y ahí es donde hay un gran trabajo por hacer, en el desconocimiento del otro .
 
5. Todo eso lleva a la idea de que una vez sentados todos esos principios y esos puntos transversales donde seguramente se encontrarán diferencias de opinión, hay algo en lo que coinciden todas las confesiones religiosas y es que es necesario bajar siempre a la acción, ya que la acción es una acción conjunta que nos diferencia, donde no tenemos que estar completamente de acuerdo y  la finalidad no es suprimir la diferencia sino mas bien aprender a convivir juntos sin estar de acuerdo. Ese es un gran aprendizaje y es una gran dificultad definir cómo podemos vivir juntos si no pensamos igual, si no creemos lo mismo o si estamos en desacuerdo porque estar en desacuerdo no es sinónimo de violencia, es más bien el reto para la paz.
 
6. En esa necesidad de bajar a las acciones concretas las propuestas, se coincidió en que la mayoría de las acciones están enfocadas en la educación, más específicamente en la fundamental importancia de la educación para la paz y la educación al interior mismo de las comunidades y de las tradiciones religiosas orientada a cambiar las actitudes de prejuicio y a cambiar el desconocimiento que tenemos ante los otros. Es necesario ese proceso de formación, porque en nuestras comunidades somos reproductores de escenarios y de formas, de relaciones violentas entre las confesiones. Pero además de eso la educación por supuesto tiene que ver mucho con el cambio del lenguaje,  con el cambio de relaciones; por ejemplo, al interior de la familia con cosas que simplemente a veces traducimos, reproducimos, heredamos y transmitimos. Hay que poner un límite a esto, una transformación al cambio de actitud a través de la educación .
 
Otra gran área de acciones es el gran reto de cómo podemos integrar las iniciativas que las diferentes comunidades han llevado a  cabo en diferentes regiones  para apoyarse mutuamente, apoyarse en los sentidos más diversos, en lo que tiene que ver con procesos legales, con proceso de denuncia, y que se necesite la voz de las otras comunidades ahí, apoyando.  Por último se deben recoger y recuperar todas estas experiencias y todo ese acerbo de sabiduría de las tradiciones culturales, espirituales y religiosas en lo que tiene que ver con la búsqueda de la paz y pensar cómo lo podemos recuperar y hacer asequible para la gente y para los procesos que tenemos. Por supuesto están ya las propuesta concretas de los mensajes, del acompañamiento a las víctimas pero el objetivo principal es encontrar la forma concreta de bajarlos a la acción.