¿Cómo se pueden destrabar las conversaciones de paz?

Después de un año sin acuerdos en los temas centrales de la negociación y en el momento más crítico de las conversaciones, aumenta la presión por resultados en la mesa.
 
Mayo 28 de 2015
Foto: Archivo Semana.
 
Aunque el Gobierno y las Farc han expresado su voluntad de impulsar el proceso de paz pese al escalamiento en el conflicto que se ha registrado en los últimos días, la preocupación de quienes respaldan las conversaciones ha ido en aumento.
 
Los países garantes del proceso, Cuba y Noruega, manifestaron en un comunicado que las acciones bélicas registradas en las últimas semanas han puesto en riesgo los esfuerzos de desescalamiento en los que se venía trabajando y reiteraron la importancia de preservar los acuerdos que ya se han alcanzado.
 
Tanto el Gobierno como las Farc, en las declaraciones posteriores a los bombardeos que dejaron más de 40 guerrilleros muertos, han reconocido la necesidad de que se produzcan pronto resultados en la mesa.
 
Sin embargo, las diferencias entre las dos partes han impedido llegar hasta el momento a nuevos acuerdos.
 
El tema de la justicia y la responsabilidad de las partes, como lo señaló Reconciliación Colombia en un reciente análisis, es el punto que representa el nudo gordiano de la negociación.

Mientras que las Farc se niega a que haya cárcel para sus miembros, el Gobierno, teniendo en cuenta las exigencias de la Corte Penal Internacional, busca que se impongan castigos efectivos a los autores de crímenes de lesa humanidad.
 
“Se equivocan quienes piensan que con los cuerpos destrozados y la sangre de nuestros compañeros, van a imponernos una justicia que no persigue la responsabilidad de los poderosos, que solo fija su mirada punitiva en los de abajo, en los que tuvieron que hacerse rebeldes contra la injusticia, en una lucha que ya se prolonga por 51 años”, dijo las Farc en un comunicado divulgado a propósito del aniversario de la organización.
 
Las Farc, a su vez, insisten en la creación de una comisión de esclarecimiento del fenómeno del paramilitarismo en Colombia, pero esa propuesta, en el momento en que se encuentran las conversaciones, podría dilatar aún más los resultados que se esperan de la mesa.
 
Según lo que ha revelado el mismo grupo guerrillero, está muy cerca de alcanzarse, e incluso podría lograrse en esta ronda de negociación, un acuerdo sobre la creación de una comisión de la verdad, uno de los puntos más importantes para la reparación de las víctimas.
 
Pero si no se supera el tema de la justicia transicional el acuerdo podría quedar cojo, teniendo en cuenta que la imposición de penas a los miembros de las Farc es una de las principales expectativas de los colombianos frente al proceso.
 
De otro lado, como también lo advirtieron los países garantes, es importante que se retomen los esfuerzos de desescalamiento del conflicto.
 
Aunque la firma de un cese bilateral al fuego o el restablecimiento del cese unilateral de las Farc se ven poco probables en este momento, la implementación del acuerdo de desminado (que ha enfrentado tropiezos como la designación de los miembros del equipo negociador de las Farc que va a participar en el proceso), podría contribuir a retomar la confianza entre las partes.
 
En medio de un ambiente de escepticismo en el país hacia las negociaciones, el logro de alguno de estos resultados puede ser esencial para superar la “tempestad” (como la llamó el Presidente Santos) que afecta en este momento al proceso.