Una mujer a la que las colombianas le deben mucho y no lo saben

Esmeralda Arboleda fue la primera senadora del país, una de las primeras ministras y una de las artífices del voto femenino. Hoy, pocas mujeres jóvenes saben que existió.
 
Por Luis Carlos Gómez
Periodista de Reconciliación Colombia
Foto: Archivo Semana.
Mayo 29 de 2015

 
Había una vez un país en el que las mujeres no podían votar, ninguna de ellas ocupaba un alto cargo público, pocas podían participar en la política y solo dos o tres por semestre, como máximo, entraban a la Universidad.

Eso que hoy en día parecería una historia de ficción era lo que ocurría en Colombia hace menos de 60 años.

Esmeralda Arboleda, una de las principales responsables de que esa realidad cambiara, ha quedado prácticamente en el olvido. La gran mayoría de los jóvenes de hoy no saben ni siquiera que existió.

‘Esmeralda Arboleda, la mujer y la política’, una investigación de la politóloga Patricia Pinzón, busca corregir ese vacío histórico.

“Después de trabajar en Vicepresidencia, volví a la Universidad de los Andes a trabajar y encontré que era un mundo muy distinto del que me tocó. Las niñas no lo creían cuando yo les contaba que yo no tenía sino dos o tres compañeras por salón. ‘Si ahora somos más mujeres que hombres’, me decían”, cuenta Pinzón.

La autora, que trabajó en la investigación junto a Sonia Cárdenas, amiga de Esmeralda que contribuyó en la recopilación de todo el material de archivo, conoció a la dirigente liberal desde muy joven, porque sus familias, que llegaron a Bogotá en los años 50, eran vecinas. Era, como para muchas mujeres de su generación, un modelo a seguir.

“Por lo menos diez personas que entrevisté me contaron que cuando niñas les decían: ‘Tú tienes que ser como Esmeralda Arboleda’. Esa figura se perdió”, dice Pinzón.

Su historia le interesó desde que hizo su tesis, en 1972, sobre la participación de la mujer, pero solo hasta hace poco tuvo la oportunidad de documentarla a fondo gracias a que Sergio Uribe Arboleda, el hijo de Esmeralda, le pidió que se encargara de escribir el libro.

Esmeralda hizo parte de una época en la que solo había tres mujeres destacadas en la política: María Eugenia Rojas, la hija del General Rojas Pinilla; Josefina Valencia, hija del poeta Guillermo Valencia y hermana de Guillermo León Valencia, posteriormente Presidente de la República, y ella.

Josefina Valencia, conservadora, y Esmeralda, liberal, fueron las únicas mujeres miembros de la Asamblea Nacional Constituyente, en donde impulsaron la aprobación del voto femenino, que fue precisamente el punto más importante aprobado en esa reforma.

Posteriormente, Valencia y Arboleda serían también las dos primeras ministras: Valencia, en la cartera de Educación en el Gobierno de Rojas, y Arboleda, en la de Comunicaciones, en el Gobierno de Lleras.

Pinzón destaca un aspecto en la vida personal de Esmeralda que pudo contribuir al papel destacado que posteriormente tuvo: su madre, una mujer de una familia tradicional de Popayán, solo pudo estudiar los primeros tres años de colegio, como era común en las mujeres de su generación. Esa frustración le impuso la meta de que todas sus hijas (tuvo seis y ningún hijo varón) fueran a la Universidad, lo cual finalmente logró.

Todo eso que hoy se da por hecho no fue nada fácil de lograr. “Los muchachos no creían que las mujeres tenían capacidades intelectuales. Se morían de la risa o eran impertinentes”, recuerda. Sin embargo, reconoce que no fue solo una lucha femenina.

“Hay que ver que hubo muchos hombres que ayudaron porque creían en la capacidad de la mujer”.