La tendencia mundial a invertir en bonos sociales

El mundo industrializado ha incluido dentro de su evaluación de riesgos el impacto que las empresas generan en las comunidades donde tienen lugar sus actividades. Se trata de proteger y mejorar la inversión. Aquí les contamos en qué consiste.

3 de junio de 2015

Existe una expresión que ahora está haciendo carrera en Europa y, en general, en el mundo industrializado: finanzas responsables. Este término aún es muy poco usado en Colombia, pero Juan Camilo Salazar, que hace parte del equipo de inversión responsable de la firma gestora de inversiones F&C -con sede en el Reino Unido y ahora parte del Banco de Montreal-, ve que aunque el país aún está ‘crudo’ en el tema, es mejor que se acerque a esta tendencia mundial más temprano que tarde.

En su paso por Colombia, habló con nuestra plataforma para explicarnos cómo puede ser rentable pensar en inversiones que atiendan contextos de conflicto y del eventual posconflicto.

¿Qué se entiende por inversión responsable?

Es la identificación y consideración de riesgos y oportunidades en áreas ambientales, sociales y de gobierno corporativo, a las que denominamos por sus siglas ASG.  Es decir, es la incorporación de estos temas en el proceso de toma de decisiones de inversión. Estos tres factores influyen en el comportamiento operacional y financiero de las empresas y por tanto van a influir en el valor de nuestra inversión. Lo que queremos es que las empresas en las que invertimos administren estos riesgos y oportunidades de tal manera que se vea reflejado el crecimiento de valor.

Por la expresión que ustedes usan, ¿podría entenderse que hay alguna inversión irresponsable?

No. Históricamente el principal objetivo de los inversionistas es generar retorno sobre la inversión. De una u otra forma: invirtiendo en proyectos o en empresas. Sin que necesariamente implique que están revisando su impacto sobre los factores ASG. El hecho de que no lo estén haciendo, no significa que sean irresponsables. Al final la responsabilidad con sus clientes es generar retorno. Cuando nosotros usamos el término responsable es para resaltar que se evalúan los factores ASG.

¿Cómo está América Latina en la evaluación de riesgos y oportunidades en las áreas ambientales, sociales y de gobierno corporativo?

Es un tema que está empezando. Hay países un poco más avanzados que el resto como Brasil, particularmente de la Comisión de Valores y de la Bolsa de Sao Pablo. Perú, Chile, Colombia y México están en ese proceso. Ha habido toma de conciencia en ese sentido. Desde Inglaterra vemos que ya hay compañías en América Latina que saben de lo que les estamos hablando. Por lo general, son las empresas grandes las que empiezan a mirar estos temas porque tienen la infraestructura y el impacto es mayor y esto luego repercute en que las medianas y pequeñas empresas lo empiecen a hacer.
 
¿Cuál es el diagnóstico de Colombia en este sentido?

Todavía hay una desconexión entre el manejo operacional y financiera de la empresa con respecto a los riesgos ASG. Estos últimos se ven como factores extra-financieros que no van a tener un impacto en la generación de utilidades de las empresas.

¿Y, realmente, sí tienen un impacto en la generación de utilidades de las empresas?

Nuestra filosofía es que en la medida en que las empresas administren estos riesgos, al final se va a mejorar su utilidad neta y el dinero que pueda retornar. En Colombia esto se está empezando a socializar dentro del sector empresarial. Ya se ha pasado a una conversación de cosas extra-financiera a evaluar riesgos y oportunidades que si aprendo a manejar es muy probable que me van a ayudar  a mejorar mi situación financiera y operacional.

¿Y solo evalúan riesgos y oportunidades con el propósito de tener mayores ganancias? ¿Dónde queda el tema de país?

Partimos de la base de que el interés de nuestros clientes es generar retorno de la inversión. Para nosotros, si se manejan estos riesgos nuestras inversiones van a estar protegidas e incluso mejoradas. Idealmente esto no debería ser separado de mitigar el impacto medio ambiental y social. No es uno excluyente de otro. Si yo administro estos riesgos y oportunidades voy a tener un buen balance, a la vez, contribuyo a mejorar el medio ambiente y las comunidades. Es indispensable que las empresas entiendan el contexto en el que están operando y en Colombia, en particular, vean cómo las afecta el conflicto para tomar acciones frente a los riesgos y a las oportunidades que ven.

¿Y cuál es el camino para que las empresas atiendan el contexto en el que se mueven?

Desafortunadamente la mentalidad del ser humano es muy cortoplacista. Pensamos en que si hay un negocio que nos da plata en los próximos seis meses, hay que hacerlo ya. Y el resto lo miramos después. Así que se trata de un diálogo constante en el que las compañías, los entes de monitoreo, las instituciones, el Gobierno evalúen sus intervenciones en zonas de conflicto. Cualquier acción aquí va a afectar el desempeño financiero y la reputación. No es simplemente creer que como yo estoy en una zona conflictiva y estoy generando empleo, entonces la gente debe estar agradecida conmigo. Esa mentalidad tiene que cambiar para que las empresas se vean partícipes de este proceso.

Es decir, ¿no es suficiente con generar empleo?

No.

¿Tampoco con operar bien?

No.

Hay otros factores que son igualmente importantes….

Y sobre todo cuando se opera en un área de conflicto.

¿Cómo cuáles?

Primero, el relacionamiento con los empleados, las comunidades, proveedores, contratistas, gobierno locales y nacionales, competidores en el mismo sector. Es decir, con los grupos de interés locales porque esto ayuda a pensar mejor cuáles son los riesgos y las oportunidades y cómo se pueden administrar.

¿Privilegia alguno de estos diálogos?

El relacionamientos con los gobiernos es muy importante. Que se sepan cuáles son los objetivos del Gobierno y cómo las empresas pueden ayudar en la consecución de esos objetivos. No queremos que el sector empresarial tenga sus propios objetivos, muchas veces desconectados de los intereses del Gobierno porque así se hace muy poquito.

Lo peor que puede pasar es que Gobierno y empresarios tengan estrategias y objetivos opuestos…

Así es. Otra cosa importante que debe estar alineada es la inversión social. Que la que se hace desde las compañías estén alineadas con las prioridades de planeación y desarrollo para las regiones. No es suficiente que una empresa construya un hospital o un colegio, ¿se necesitaba el hospital o el colegio? Las respuestas a estas preguntas son indispensables para saber si son inversiones sociales estratégicas, orientadas a fortalecer las comunidades y con licencia social para operar. 

¿Cómo pueden entonces definirse estas licencias sociales para operar?

Es la licencia que me otorga la comunidad en la que estoy operando, incluyendo el gobierno local, para desarrollar las operaciones. Que las comunidades locales no se estén sintiendo afectadas negativamente con la presencia de las empresas.

¿Cómo se hace este monitoreo?

Esa es la pregunta del millón y es donde se encuentran las dificultades más grandes. Que yo regrese a terreno, que yo reciba un reporte por sectores. La batería de indicadores es un asunto que el sector de inversiones está tratando aún de entender y de construir. En Europa y en el mundo industrializado en este momento están tomando fuerza los bonos verdes y los bonos sociales, que son bonos que se emiten al mercado para proyectos específicos de energía verde, de eficiencia de energía, de mitigación de gases de efecto invernadero, de cumplir con necesidades de dinero para proyectos sociales. El seguimiento a estas inversiones es más fácil de hacer. El tema de medición de impacto es algo que todavía se está terminando de inventar.

Es decir, entre más rápido entiendan las empresas colombianas estas tendencias, mejor les irá…

Sí. El primer paso es entender el contexto de su negocio en el país y regiones en que están. Es una evaluación de riesgos y de oportunidades por operar aquí en Colombia.

El hecho de que se podamos estar entrando al posconflicto lleva a las empresas a ajustar sus estrategias…

Las evaluaciones de riesgo y oportunidades se deben hacer en la medida en que cambian las condiciones donde se opera. Estas evaluaciones se deben refrescar frecuentemente. Llevamos 50 años en conflicto y me atrevería a decir que así una empresa lleve 100 años en Colombia, esta es la primera vez que el país va a enfrentar una situación como esta, por lo que debe haber un diálogo muy cercano entre compañías, con gobierno, con instituciones locales, con actores no gubernamentales para generar un entendimiento de lo que está pasando y estar preparados para asumir este reto.