Las iglesias son más que una cuestión de fe

El rol de las confesiones religiosas en sus comunidades no se circunscribe a las celebraciones eucarísticas o actos solemnes. Con la base en la vida espiritual, las iglesias trabajan en otros campos que las convierten en aliados fundamentales para lograr transformaciones sociales.

5 de junio de 2015

Los roles que desempeña una iglesia de cualquier confesión religiosa en una comunidad abarcan aspectos culturales, sociales, económicos, políticos y también, obviamente, espirituales. Esto no es una verdad revelada. Pero en Colombia su papel ha sido poco reconocido.

Hoy distintas iniciativas gubernamentales y sociales, entre las que se cuenta el proyecto Reconciliación Colombia, quieren reivindicarles su papel. Esto porque es clave que se valore su papel transformador, pues su lugar se lo han dado las propias comunidades.

“Los líderes religiosos tienen una particularidad frente a líderes empresariales o frente a autoridades que trabajan por la reconciliación que tiene que ver con su presencia en regiones muy apartadas y también con el hecho de que son buscados de manera voluntaria por las comunidades”, dijo Daniel Téllez, del equipo de Reconciliación Colombia, al programa Sociedad Civil de la Universidad Externado Radio, retomando las conclusiones del Primer Encuentro Interreligioso ‘Cree en la reconciliación’.          

De hecho, el sacerdote Andrés Bustacara, de Caritas de Colombia, dijo en el mismo espacio radial que fue conducido por Margarita Marín que en situaciones de extrema violencia muchos se van de estas zonas, mientras que las confesiones religiosas permanecen allí y construyen desde el dolor para recomponer al ser humano. “Todo el mundo se puede ir, pero la Iglesia siempre se queda en las zonas alejadas a construir comunidad”, anotó el prelado.

Y lo hace en estos contextos introduciendo asuntos tan complejos como el perdón, la restauración y la reconciliación.

Por eso es que el pastor Álvaro Puentes, de la Confederación de Iglesias Protestantes, explica que las confesiones de fe se ocupan de la salud moral y emocional del creyente. “Las Iglesias son más que la fe, no porque no sean fe, sino porque son los agentes invisibles y silenciosos que trabajan con las comunidades vulnerables”, explica el pastor Puentes.

A la par, las organizaciones religiosas cumplen tareas como la de la asociatividad y buscan coherencia entre lo que se dice y lo que se hace, por lo que inciden de forma efectiva en el desarrollo social de las comunidades donde tienen presencia. Justamente ahí está su poder transformador.

Conscientes de este quehacer, Lorena Ríos, vocera del Ministerio del Interior en estos temas, dijo que, por primera vez, el Plan Nacional de Desarrollo incluye un artículo en el eje de paz que reconoce a las entidades religiosas como organizaciones que contribuyen al desarrollo de procesos sociales de transformación en las comunidades.     

“Se reconoce la labor en protección de minorías, acompañamiento a comunidades y sectores, trascendencia en la labor que vienen desarrollando como actores social y de transformación, lo que será clave en el proceso de posconflicto, por lo que han construido hacia atrás”, comentó la portavoz gubernamental.

La docente Margarita Marín, como conductora de este espacio radial animó a seguir este diálogo rememorando la expresión usada por el papa Juan 23 que dijo: “busquemos lo que nos une y no lo que nos separa”.

Precisamente, con esta premisa el proyecto Reconciliación Colombia ha convocado a los líderes de las distintas confesiones religiosas a potencializar el diálogo interreligioso que han venido desarrollando desde hace décadas para dar un salto cualitativo que los lleve a ser en conjunto plataformas de transformación social en sus comunidades.

Durante el programa, la estudiante de finanzas, gobierno y relaciones internacionales Juliana Parra recordó que los dos ejes del diálogo interreligioso han venido siendo la correlación que se traduce en que los participantes expresan sus convicciones con total libertad y en pie de igualdad, independientemente de la confesión religiosa de la que provengan. Y, en segundo lugar, el hecho de que buscan ser globalmente responsables; es decir, que su acción está enfocada a dar respuesta común a los problemas de la humanidad.

Y en esta coyuntura, el padre Bustacara agrega que “se ve la necesidad de construir la paz y la reconciliación desde las mismas regiones y comunidades”. “Ese es el aporte de la iglesia”, dice el sacerdote. Y el proyecto de país Reconciliación Colombia agrega: “ese es el aporte de las confesiones religiosas”, en plural.

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