Juan Pablo II, el papa que pidió perdón a los judíos

A propósito del recorrido por tierras colombianas que hizo la gota de sangre del consagrado santo por la iglesia Católica, Reconciliación Colombia recrea la historia del papa polaco que buscó una relación de hermandad con los judíos. 

Por Mayra Alejandra Ríos Aguilar
Especial para Reconciliación Colombia*

6 de junio de 2015

Han pasado miles de generaciones en las que los judíos siguen pagando con su vida por la muerte en la cruz de Jesucristo. Así lo dijo Marcos Peckel, director de la comunidad judía en Colombia, quien valora por este hecho que el Papa Juan Pablo II les haya pedido perdón en público a los miembros de esta comunidad. “Este ha sido un proceso muy complejo. Fue un ejemplo vivo de alto nivel de reconciliación que parte de una acción concreta que tomó el Vaticano hacia el pueblo judío”, explicó Peckel.

La gota de sangre del papa Juan Pablo II recorrió el país esta semana. Esta reliquia sagrada visitó este martes la Catedral Santiago Apóstol de la localidad de Fontibón, oriente de Bogotá; el miércoles, la Iglesia Nuestra Señora de la Asunción de Marinilla, pequeño pueblo antioqueño muy cercano a Jericó, donde la Madre Laura desarrollo su trabajo social; y finalizó su recorrido el jueves en la Parroquia Santa Beatriz de Usaquén, norte de Bogotá. En este recorrido participaron cientos de persona y contó con la participación de víctimas de la violencia. Varias de las personas afectadas por minas antipersonal fueron quienes llevaron el libro que contenía la gota de sangre. 

La interpretación a las escrituras cristianas ha generado una representación social que, a juicio de Peckel, ha pesado sobre los hombros del pueblo judío y ha cobrado la vida de muchos de ellos durante cientos de años. El 13 de abril de 1986 el Papa Juan Pablo II les pidió perdón a los judíos en la Catedral de San Pedro por 2.000 años de persecución.

Les dijo: “estamos profundamente entristecidos por el comportamiento de aquellos que a lo largo de la historia hicieron sufrir a esos hijos tuyos (de Dios), y al pedir tu perdón, queremos comprometernos a lograr una verdadera hermandad”.

La historia de vida de Karol Józef Wojtyła explica en mucho este gesto. Nacido en 1920 en Wadowise, un pequeño pueblo en el sur de Polonia, tuvo sus primeros contactos con la comunidad judía cuando entre juegos compartió su niñez con ellos. La historia dice que ayudó a esconder a muchos judíos en períodos de guerra. El hecho de haber compartido con mujeres y hombres de esta procedencia dio inicio a un proceso de profunda reflexión espiritual. Cuando crece y estudia detalladamente las sagradas escrituras se da cuenta de que los católicos sin proponérselo han interpretado de tal forma los sucesos, que victimizan a los judíos.

Varias disquisiciones sobre la vida de Jesús de Nazaret exponen la responsabilidad de la muerte del Mesías por causa del comportamiento de los judíos de aquella época. En occidente, se encuentra una figura mitológica del judío errante, quien es personificado por negar agua al sediento Jesús, en el tránsito a la crucifixión. Se interpreta entonces que Dios ha castigado al pueblo judío y sobre esta historia se han producido películas como Der Ewige Jude (El Judío eterno); y Le Juif Errant (El judío Errante), entre otras.

Históricamente, Juan Pablo II es el primer papa que entró a la sinagoga con lo que le dio ímpetu a la reconciliación entre ambas confesiones religiosas. Este legado fue retomado por el papa emérito Benedicto XVI, quien continuó el proceso e invitó a los líderes judíos a mantenerse en el diálogo. Así mismo, el papa Francisco continúa fortaleciendo las relaciones con los líderes judíos y trabaja temas comunes con ellos, como la persecución que sufren en Oriente Medio. En octubre, si no hay cambios de planes, líderes católicos y judíos, que comparte la historia del antiguo testamento, tendrán una reunión en el Vaticano. 

El conmovedor testimonio de lo que ha significado el gesto de humildad del papa Juan Pablo II, fue narrado por Marcos Peckel en el Primer Encuentro Interrelegioso ‘Cree en la Reconciliación’.


Marcos Peckel, durante el primer encuentro interreligioso Cree en la Reconciliación. 
 
Reconciliación Colombia quiere resaltar el valor de los gestos de los líderes religiosos para lograr la reconciliación en el mundo y en Colombia. Sus acciones trascienden la fe y afectan positivamente los territorios y las comunidades. Aprender a aceptarnos en la diferencia y ser conscientes del papel que ellos tienen en la sociedad como agentes transformadores permitirá avanzar en los procesos sociales de construcción de paz y reconciliación.

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