Los costos de la violencia en Colombia

Un estudio conocido este jueves da cuenta del impacto de la guerra en el país. La violencia le pesa a Colombia el 18 por ciento del PIB.

18 de junio de 2015

La escalada violenta de las Farc y el recrudecimiento del conflicto armado en Colombia, que comenzó a sentirse a mediados de abril, volvieron a poner los atentados, los ataques a la infraestructura, las bombas y los combates en las primeras planas de los medios de comunicación.

La tensa calma que se vivió durante cinco meses, cuando las Farc decretaron un cese unilateral al fuego –que redujo los niveles de conflicto en un 85 por ciento según el Centro de Recursos y Analisis sobre el Conflicto (CERAC)–, quedó atrás y el país volvió a ser consciente de la guerra que vive desde hace más de 50 años.

Este jueves un estudio dio cuenta de los efectos que esa guerra, y la violencia que genera, tiene en el país. Se trata del Índice Global de Paz (IPC), un informe del Instituto para la Economía y la Paz que mide, entre otras cosas, el costo que la violencia genera en los países.

Los resultados no son alentadores para Colombia: el país es el noveno en el mundo al que más le cuesta la violencia, que consume el 18 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB).

En ese informe Colombia está al mismo nivel de la República Centroafricana, El Salvador, Honduras, Somalia o Simbawe. Los países a los que más le cuesta la violencia son Siria, que consume un 42 por ciento de su PIB, Afganistán (31 por ciento) e Irak (30 por ciento).

Pero no es el único dato preocupante. Al listar los países más pacíficos en un grupo de 162, Colombia ocupa el puesto 146 y el último del continente.

Para llegar a esa conclusión, el estudio tiene en cuenta cifras como la cantidad de desplazados, la tasa de homicidios por cada 100.000 habitantes (que en Colombia está por encima del 30 por ciento), la seguridad interna y el grado de militarización.

El estudio, sin embargo, tiene palabras de aliento, pues al hablar del caso colombiano afirma que las negociaciones de paz ofrecen “algo de esperanza para el mediano plazo”.