Informe explora las causas de la violencia en Buenaventura

El estudio, hecho por el Centro Nacional de Memoria Histórica busca convertirse en un llamado para romper un histórico cerco de indiferencia hacia los habitantes del pacífico colombiano.
 
Junio 19 de 2015
Foto: César Romero. Centro de Memoria Histórica

 
El informe fue solicitado al Centro Nacional de Memoria Histórica por organizaciones sociales y eclesiales de Buenaventura, con el fin de reconstruir la memoria y poder explicar los motivos que han dado lugar a la crisis humanitaria que se vive en este municipio desde hace varias décadas.
 
“Buenaventura: Un Puerto sin Comunidad” muestra los contrastes que se dan en esta ciudad entre las apropiaciones socio territoriales de la población afro y las dinámicas económicas legales e ilegales.
 
La débil presencia estatal, por un lado, y la actividad de los actores armados ilegales, por el otro, ha configurado lo que los bonaverenses han denominado “un puerto que desconoce su comunidad”. El informe analiza el periodo comprendido entre el 2000 y 2013 en esta zona del Valle.
 
A pesar de los horrores que le han ocurrido a los habitantes de este municipio, estos se han preocupado por la unión de su pueblo, por solidarizarse con aquellos que lo han necesitado y por contribuir a la reconstrucción de su propia memoria, afirmó Manuel González, miembro de la Minga por la memoria de Buenaventura, durante el conversatorio en el que fue lanzado el informe.
 
Por su parte, Gonzalo Sánchez, director del Centro de Memoria Histórica, reconoció la gran labor que hacen en Buenaventura las organizaciones étnicas, sociales y de víctimas para evitar que se extravíe la memoria de su pueblo y por fortalecer los derechos que la violencia ha intentado arrebatarles junto con el territorio y la vida.
 
Aseguró que este informe no se hubiera podido llevar a cabo sin la efectiva participación de diversas expresiones cívicas y sociales de la ciudad: matronas, cantadoras, cantadores, parteras, comerciantes, raperos, raperas, jóvenes líderes y lideresas, niños y niñas de la región.
 
Reconoció el apoyo y seguimiento de las instituciones religiosas que trabajan en defensa de los derechos humanos; “es un informe esencialmente participativo” comentó.
 
El informe documenta el origen y la evolución de la grave crisis humanitaria, política y social que vive el puerto a causa de las violencias e injusticias interpuestas y espera convertirse en un llamado efectivo para romper el histórico cerco de indiferencia hacia las gentes del pacífico colombiano.
 
Buenaventura clama por una institucionalidad que deje de contemplar al puerto como un negocio sin comunidad, por una política que reconozca a los pobladores ancestrales como partícipes y no como simples espectadores. En medio de la violencia, la indiferencia social y la precariedad estatal los bonaverenses resisten, y como ellos dicen “resistir no es aguantar, es transformar realidades, es aportar a la verdadera construcción de paz, de vida en comunidad”.
 
Según el informe, las dos terceras partes de la población viven en la pobreza, mientras que las riquezas que genera el puerto transoceánico salen con destinos diversos sin dejar otra huella que las del abandono y la violencia en sus calles.
 
Además es preocupante que las principales víctimas de esta región son jóvenes afrodescendientes, pobres, provenientes de zonas claramente reconocidas dentro del puerto, miembros de la comunidad. 163.000 personas, 44 por ciento de los bonaverenses, han sido víctimas directas de la violencia entre 1990 y 2014. “Tal vez no haya otro lugar del país en donde la pobreza y la violencia se conjuguen tan dramáticamente en la vida cotidiana de sus gentes” afirmó Gonzalo Sanchez.
 
No obstante, quien fue invitado a participar en el conversatorio, afirmó que
 
“La gente del pacífico nunca ha sido pobre, le ha faltado dinero que es distinto”, afirmó Victor Hugo Vidal, miembro de la Minga por la Memoria de Buenaventura.
 
Vidal dijo que pobres son hoy, cuando les da miedo moverse, movilizarse, cuando desconfían del que antes fue el hermano o el amigo o el primo.
 
“Hoy somos pobres porque nos da miedo, porque entró la violencia que sí se ha aprovechado de las condiciones de las comunidades, sobre todo de las nuevas generaciones que no tienen fortalecido el tema de los valores étnicos y culturales” agregó.
 
El Padre Adriel Ruiz, gestor de iniciativas de memoria y de resistencia en la región, hizo un reconocimiento a los habitantes de la comunidad, que han sido víctimas directas y sin embargo, han querido aportar a la reconstrucción de la memoria a través del arte y de la música.
 
Constanza Millán, coordinadora y relatora de este informe, afirmó que en el proceso de la investigación se sorprendieron con el hecho de que Buenaventura tiene más memoria escrita y oral de lo que se cree.
 
Varios pobladores han hecho un gran esfuerzo por registrar lo que ha ocurrido en el trascurso de varias décadas en este municipio. Buenaventura puede decirse que es una mina de memoria.