Cuando la rentabilidad no solo significa utilidades, sino impacto social

Artículo del experto Mohan Sivaloganathan en http://www.fastcompany.com presenta novedoso enfoque que invita a las empresas a ir más allá de las mediciones tradicionales a la hora de valorar la incidencia de su gestión.

3 de julio de de 2015
Foto: Vallenpaz es un ejemplo en Colombia en la que la rentabilidad está ligada al impacto social. Luis Ángel Murcia. Archivo Semana.


Aunque  no haya rentabilidad en el sentido estrictamente monetario como lo conocemos, el hecho de que un adolescente sea el primero de su familia que va a la Universidad representa también una ganancia. Y qué ganancia. Desde la perspectiva social esta –si se quisiera- puede llegar a cuantificarse y ser un factor decisivo de inversión –también si se quisiera-.

De la misma forma podría considerarse el proceso que un excombatiente guerrillero o paramilitar pueda cumplir con éxito su camino hacia la reintegración. En Estados Unidos consideran aquí la ruta exitosa que puede experimentar de forma saludable y productiva el llamado veterano de guerra.

Por eso, la invitación que el experto Mohan Sivaloganathan hace a las organizaciones de distinta naturaleza que buscan un impacto social es a pensar en grande y cuantificar dividendos no siempre monetarios, sino que representen beneficios.

Sus reflexiones están contenidos en un artículo de su autoría publicado por el portal http://www.fastcompany.com/

Sivaloganathan, jefe de la Oficina de Desarrollo de ESS de Nueva York, exdirector de Enseñanza por América y Manager de Procter and Gamble, es de la idea que una organización no se encierre en una caja, sino mire el horizonte y atienda el contexto en el que se desarrolla su empresa, para que cumpla su propósito.

Esa es la forma como la rentabilidad puede adquirir una dimensión mayor a la tradicional y dejar la atadura siempre limitada de ser medido como ganancia financiera. Si se mira así, muchas actividades trascendentes para la vida de las personas, de las comunidades y de las sociedades podrán ser suficientemente valoradas y, por tanto, replicadas.

En este sentido, la palabra rentabilidad o lucro tienen relación con las utilidades y también con los beneficios sociales y ambos tienen el mismo peso. Por eso para Sivaloganathan resulta peligroso decir que una organización carece de foco por ser ambiciosa, pues los impactos sociales siempre resultan complejos de lograr con una única fórmula.

El experto dice, por ejemplo, que es improbable que un niño de una comunidad con bajos ingresos solo necesite un buen profesor para triunfar. Una valoración para revisar qué otras cosas puede requerir para lograr esa oportunidad que le cambie la vida tiene que incluir si requiere también una evaluación de su salud física y nutricional e incluso acompañamiento sicosocial.

Así, las empresas deben exigirse más todavía. No basta –dice Sivaloganathan- con “desarrollar un producto con un propósito claro para cantar victoria”.

Por eso, a su juicio, las organizaciones sociales nunca deben dejar de innovar y siempre deben estar orientadas por la pregunta ¿estamos cumpliendo nuestra promesa? Y para esto llama a revisar con sinceridad los procesos y, al hacerlo, tener la capacidad de entender qué funciona y qué no funciona.

Aquí, comenta, las organizaciones sociales están en un dilema pues se cree que estas deben tener bajos salarios y reducidos costos de personal ya que los donantes buscan invertir en estructuras en las que sus donaciones vayan directamente a su propósito, pero también reconocen la importancia de contar con personas de altas calidades que den un respaldo adecuado a la organización y, por tanto, a sus fines.

Artículo original en http://www.fastcompany.com/3041461/why-and-how-you-should-run-your-nonprofit-like-a-for-profit-organization