¿Qué tan viable es que se acuerde un cese al fuego bilateral?

Aunque el Gobierno se ha opuesto rotundamente a esta posibilidad, ahora que el proceso se acerca a un momento definitivo es mucho más factible que esto ocurra, siempre y cuando se den algunas condiciones.
 
Julio 7 de 2015
Foto: Archivo Semana.
 
Desde comienzos de este año, el Presidente Santos lo había reconocido: el esquema de negociar en medio de la confrontación se había agotado.
 
Después de esa declaración, vinieron los esfuerzos de desescalamiento del conflicto, que incluyeron el acuerdo sobre desminado humanitario y la suspensión de los bombardeos sobre los campamentos de las Farc.
 
Pero con el ataque en Cauca que dejó 11 militares muertos, todo se vino abajo: el grupo guerrillero levantó su tregua unilateral, comenzó una escalada violenta que aún no termina y el respaldo popular al proceso de paz cayó a sus niveles históricos más bajos.
 
Aunque las Farc y algunos sectores de opinión insisten en la necesidad de acordar un cese al fuego bilateral, el Presidente Santos respondió que no accedería a él presionado por actos violentos.
 
Pese a todas estas circunstancias, la posibilidad de acordar un cese al fuego bilateral no está del todo descartada. Al contrario, podría estar abriéndose paso.
 
En su entrevista con Juan Gossaín, el jefe del equipo negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, señaló: “Nosotros hemos dicho: cese del fuego bilateral y definitivo, pero no solo del fuego sino también de las hostilidades, la extorsión el narcotráfico. Eso sí: en condiciones de seriedad y de verificación”.
 
De la Calle comparó el cese al fuego bilateral que buscan las Farc con el juego infantil de ‘la estatua’, en el que el otro se queda quieto mientras los demás lo molestan. Un cese al fuego en esas condiciones sería inviable, según De la Calle, porque en un país como Colombia, con tantas formas de violencia, la Fuerza Pública no puede dejar de operar.
 
La fórmula podría estar en las zonas de concentración, según explicó De la Calle, quien acogió la propuesta que hace unas semanas hizo el ex presidente Álvaro Uribe, y señaló que estas zonas podrían recibir gente armada temporalmente mientras se lleva a cabo la dejación de armas.
 
Expertos internacionales coinciden en el cese al fuego bilateral como una medida necesaria para excluir a los civiles del conflicto, pero son las condiciones en que este se produce son cruciales para garantizar su éxito.
 
Francisco Diez, Representante para América Latina del Proyecto Matriz de Acuerdos de Paz (PAM), explica que un estudio comparativo de ocho casos de cese al fuego demostró que un mecanismo de verificación y monitoreo, ojalá con presencia extranjera, contribuía a que el cese tuviera mejores resultados.
 
Así mismo, ese estudio mostró que una agenda de negociaciones a futuro para ‘aceitar’ los problemas de implementación del acuerdo, permitía que este funcionara mejor.
 
Por su parte, Vicenc Fisas, director de la Escuela de Cultura de Paz de la Universidad Autónoma de Barcelona, asegura que un cese al fuego beneficiar a la población civil, reduce sustancialmente el número de víctimas mortales y ayuda a crear un mejor clima en las negociaciones.
 
Según Fisas, el cese no tiene que ser un acuerdo formal e integral, pues se puede pactar incluso tácitamente o puede referirse solamente a no atacar infraestructuras a disminuir operaciones ofensivas o a otros aspectos.
 
Las Farc, sin embargo, no parecen dispuestas a aceptar condiciones: “se trata de un asunto de voluntad política que no se puede condicionar a exigencias de sometimiento penal, ni a exigencias prematuras de concentración de la guerrilla, ni de dejación de armas”, señalaron en un comunicado en el que respondieron a la solicitud que les hicieron los países garantes en ese sentido. 
 
Pero como lo dijo el mismo De la Calle en su entrevista, “este no es momento de retórica sino de las decisiones de fondo”. Que se acuerde un cese al fuego bilateral, pero no de cualquier forma, sino en condiciones que lo hagan sostenible, puede ser el impulso para que salgan adelante las negociaciones.