“No hay voluntad del Gobierno de acoger nuestros planteamientos”

Marta Lucía Ramírez, excandidata presidencial por el Partido Conservador, renunció a la Comisión Asesora de Paz creada por el presidente Santos. Dice que fue una instancia ideada para cumplir una función mediática.

9 de julio de 2015

La Comisión Asesora de Paz, la instancia de alto nivel creada por el Presidente Santos para escuchar sugerencias y opiniones antes de tomar decisiónes sobre el actual proceso de paz, se ha quedado sin una de sus figuras más reconocidas.

Se trata de Marta Lucía Ramírez, excandidata presidencial por el Partido Conservador y una de las más fuertes críticas de la manera como el Presidente Santos ha adelantado la actual negociación con las Farc.

A pesar de sus observaciones sobre el proceso de paz, Ramírez había aceptado hacer parte del grupo, conformado por 11 personas. Junto a ella había figuras de la talla de Antanas Mockus, Andrés Pastrana y Clara López.

Pero cuatro meses después, la excandidata presidencial dice que la comisión no ha funcionado y que la información que reciben sus miembros “no difiere en nada de la información general y los lugares comunes que aparecen en los medios de comunicación”.

Según ella, en las dos reuniones de la comisión en las que pudo participar no hubo espacio para profundizar o discutir las propuestas y planteamientos de los miembros sobre el proceso de paz.  

“He llegado a concluir que no existe una verdadera voluntad del Gobierno Nacional de acoger nuestros planteamientos e incluir sinceramente a sectores que no hicimos parte de su reelección”, dice.

Marta Lucía cuenta, por ejemplo, que ha presentado propuestas para ponerle plazos al proceso de paz y para que los delitos cometidos por miembros de las Farc durante la negociación no sean tenidos en cuenta en la justicia transicional,  pero dice que no han sido tenidas en cuenta por el Gobierno.

También dice que hace dos semanas, en medio de la ofensiva militar de esa guerrilla, le pidió al presidente convocar a la comisión, pero que nunca recibió una respuesta positiva. 

Para ella, eso demuestra que el efecto que el Gobierno busco crear con la comisión fue más mediático que real. “Buscó generar ante la opinión la sensación de una paz que incluía una participación diversa,  pero no es un escenario institucional de análisis, información y propuestas que realmente vaya a contribuir a la paz”.

Desde su creación, la Comisión Asesora para la Paz se ha reunido tres veces. La última fue el 20 de mayo, el mismo día en el que el Gobierno decidió que la canciller María Ángela Holguín y el empresario Gonzalo Restrepo entraban al equipo negociador en La Habana.  Desde entonces, el grupo no ha vuelto a ser convocado. 

Reconciliación Colombia reproduce a continuación la carta con la que Marta Lucía renuncia a su espacio la Comisión Asesora de Paz:
 

Bogotá D.C., 09 de Julio de 2015
 
DR.
JUAN MANUEL SANTOS CALDERÓN
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA
CIUDAD.- 
 
 
Señor Presidente;

Con el objetivo de llevar la voz de millones de colombianos que sueñan con una Colombia en paz y bajo la convicción que me ha acompañado siempre de defender la institucionalidad, acepté hace cerca de ocho meses su invitación para participar como miembro de una Comisión Asesora de Paz, como un escenario institucional en donde personas de distintos pensamientos políticos, e inclusive críticos de la manera como se ha desarrollado el proceso de La Habana, pudiéramos aportar ideas y propuestas para la construcción de la paz verdadera y duradera que todos los colombianos merecemos.

Confiando en su intención sincera de aceptar nuestras recomendaciones y consciente de la responsabilidad que tengo de representar 2 millones de colombianos que votaron por nuestra propuesta en campaña de una paz con plazo y condiciones, acepte participar de dicha comisión para contribuir a la pronta terminación del conflicto que nos desangra y empobrece, procurando que la conclusión del conflicto con las Farc, para que sea definitiva, tenga verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición en el futuro.

Como usted sabe, desde el momento mismo en que se inició el proceso y durante los últimos tres años, le he enviado diversas propuestas que jamás obtuvieron respuesta y por ello consideré que hacer parte de dicha comisión facilitaría una comunicación que garantizara capacidad de influencia sobre el proceso mismo y las garantías para la sociedad colombiana de que la negociación con las Farc no implicarán impunidad ni claudicar en la defensa del Estado de derecho indispensable para la subsistencia y mejoramiento de nuestra democracia.

En las dos reuniones de la Comisión Asesora de Paz en que tuve oportunidad de participar, le presente dos documentos de trabajo insistiendo en mis planteamientos de campaña sobre la necesidad de dar un giro radical a la negociación, advirtiendo a las Farc que ninguno de los crímenes cometidos durante el proceso tendrán los beneficios derivados del mismo ni estarán sometidos a la justicia transicional; así como también, insistiendo en la necesidad de un plazo y unas condiciones humanitarias que le devuelvan legitimidad y hagan más creíble el proceso.

Recientemente, cuando se produjo el asesinato de nuestros soldados y policías en el Cauca el pasado 15 de abril y la semana antepasada, ante los atentados terroristas  que dejaron sin fluido eléctrico a casi medio millón de personas en el Pacífico y ante el derrame petrolero en nuestros ríos afectando el agua de esas comunidades y de generaciones futuras de colombianos, le envié Sr. Presidente dos comunicaciones sugiriendo respetuosamente la convocatoria urgente de la Comisión Asesora de Paz. Ello no ha sucedido aún, a pesar de la gravedad de las circunstancias y del impacto que ello ha tenido en la opinión.

Debo confesarle que me preocupa la evidente falta de coordinación al interior del Gobierno en una materia tan delicada como la paz de Colombia, cuando el Jefe del equipo negociador hace unas afirmaciones en una entrevista ampliamente difundida con el periodista Juan Gossaín y el propio Presidente de la República hace afirmaciones contrarias menos de 48 horas después. La información que en la Comisión de Paz hemos recibido sobre el proceso no difiere en nada de la información general y los lugares comunes que aparecen en los medios de comunicación ni ha habido espacio en la misma para profundizar en ninguna de nuestras propuestas y planteamientos para que el proceso avance, y concluya satisfactoriamente para la sociedad.

He llegado a concluir que no existe una verdadera voluntad del Gobierno Nacional de acoger nuestros planteamientos e incluir sinceramente a sectores que no hicimos parte de su reelección, precisamente por tener críticas a un proceso que debe tener condiciones, plazo y punto final a los crímenes atroces que las Farc cometen contra el pueblo colombiano al mismo tiempo que están sentados a la mesa con los negociadores del Gobierno en La Habana.

Continuaré insistiendo en que la paz se logra con firmeza, institucionalidad y  eficacia del gobierno en garantizarnos seguridad justicia y desarrollo económico del campo que genere empleos. Insistiré en que el proceso actual debe tener un plazo y condiciones, así como en que los crímenes cometidos Durante este proceso no deben tener ningún beneficio derivado del mismo ni estar cobijados por la justicia transicional.

Seguiré luchando por qué se acabe el reclutamiento de niños ,porque no siembren más minas y  entreguen los mapas de campos minados ,porque no se asesine a nuestros policías y soldados en estado de indefensión cuando ni siquiera están combatiendo; porque se acaben los abusos contra las mujeres como instrumento de guerra y porque se terminen irreversiblemente los ataques terroristas contra la población civil, el medio ambiente y contra toda la infraestructura económica y física de Colombia, tal como lo pedí al doctor Oscar Ivan Zuluaga como condición para brindarle nuestro apoyo en la 2da vuelta presidencial.

El anuncio del día de ayer de una nueva tregua de un mes somete al gobierno y al país al chantaje de seguir aceptando la agenda y los plazos de las FARC so pena de otra arremetida salvaje del  terrorismo dentro de un mes si no aceptamos las demandas y condiciones que nos presenten durante este tiempo. Quién debería estar poniendo los tiempos y condiciones es el gobierno en representación de la sociedad.

Por lo anterior, señor presidente, presento mi renuncia a hacer parte de la Comisión Asesora de Paz de su Gobierno ya que dicho foro no cumple funciones diferentes a las del anuncio mediático que buscó generar ante la opinión la sensación de una paz que incluía una participación diversa,  pero no es un escenario institucional de análisis, información y propuestas que realmente vaya a contribuir a la paz.

Mi disposición y apuesta por la paz sigue siendo la misma de siempre.

Seguiré aportando mi trabajo y capacidad de convocatoria porque los colombianos seamos exigentes en apoyar y trabajar por un proceso de fortalecimiento institucional que nos lleve a una paz de verdad.

Cordialmente,
Marta Lucía Ramírez de Rincón