Informe Medellín ¡Basta Ya! es “el reconocimiento de una ciudad como víctima”

Para construir un relato sobre la memoria histórica del conflicto armado y las violencias que ha vivido Medellín, se dio inicio al proyecto de investigación Medellín, ¡Basta Ya! presentado el viernes 10 de julio en el Museo Casa de la Memoria.

Por Sirley Muñoz Murillo
Periodista Área de Comunicaciones Museo Casa de la Memoria
Foto: Museo Casa de la Memoria
Julio 13 de 2015
 
Esta iniciativa es liderada por el Centro Nacional de Memoria Histórica, el Ministerio del Interior y el Museo Casa de la Memoria, con un equipo de investigación de la Corporación Región, la Universidad de Antioquia y la Universidad EAFIT.

Este informe permitirá entender la complejidad y las dinámicas del conflicto armado urbano, elementos claves para una reflexión sobre lo que nos ha ocurrido como sociedad, para generar y prorrogar el fin de una violencia que se ha naturalizado y en la que muchos hemos sido testigos indiferentes.

Así mismo, se constituye en un aporte a la construcción de paz desde el reconocimiento de las voces de quienes han vivido en Medellín en medio de hechos violentos que han cambiado vidas, territorios, relaciones sociales y que ha dejado ausencias en muchas familias.

Para Lucía González, directora del Museo Casa de la Memoria, el informe no es un relato oficial, es un ejercicio histórico profundo, que permite interpelarnos como sociedad sobre nuestro papel en una ciudad trazada a través de los años por unas violencias complejas y que además “ha de seguirse enriqueciendo porque aquí hay muchas cosas por decir”.

Durante 18 meses, un grupo de 36 investigadores realizará un ejercicio para comprender y explicar el contexto del conflicto armado y las violencias de Medellín entre 1980 y 2013, además identificará los daños que las violencias han dejado en la población y en los territorios, y las respuestas que desde la sociedad civil y las instituciones se han generado para hacer frente al conflicto armado. Según la investigadora Marta Villa de la Corporación Región, esta es una oportunidad para acercarnos a las memorias de la población y construir un relato común que nos permita entender lo que ha pasado y hacer “un ejercicio que tenga sentido para la ciudad”.

Para Gonzalo Sánchez, director del Centro Nacional de Memoria Histórica, este proyecto es el reconocimiento de una ciudad como víctima, de un territorio que durante muchos años ha cargado con el estigma de la violencia, de ciudad-droga, ciudad-mafia, ciudad-violencia, por eso señala que este acto es “una empresa de dignificación, porque se debe subrayar que Medellín es sobre todo una ciudad-resistente, a través de sus redes solidarias, de sus expresiones culturales, de su extendida geografía de lugares de memoria, y también a través de sus acciones institucionales”.

En oposición a los actos de violencia, en la ciudad han surgido iniciativas de resistencia desde las víctimas, la sociedad civil y las instituciones que buscan hacer frente a esa guerra tan aferrada a las diferentes comunas de Medellín, mismos espacios desde los que todos los días surgen voces y acciones que demuestran, en palabras de Lucía González, que “hemos sido la cara de la violencia, pero también una ciudad llena de iniciativas de resistencia”.

Para diciembre de este año, se espera tener resultados del informe con la finalización de la primera fase del proyecto y según Rafael Grasa, presidente del Instituto Catalán Internacional para la Paz, de él se debe esperar lo mismo que piden las víctimas: dignificación, que sea un mecanismo de construcción de paz y que contribuya a las garantías de no repetición.

Este último aspecto pone el reto de utilizar la memoria para mirar el pasado y construir un futuro diferente, para sanar y reconciliarnos como sociedad y para procurar que nunca más se repitan hechos de dolor como los que han marcado a Medellín.