El museo itinerante sobre la paz construido con dibujos de los niños

Está conformado por piezas realizadas por menores de entre 7 y 12 años  que plasmaron en una hoja de papel su forma de entender la guerra y la paz. La muestra recorrerá varias ciudades del país.

21 de julio de 2015 
Fotos: cortesía Colectivo Educación para la Paz


Un árbol de palomas blancas. Un señor con una bandera que detiene a dos tanques de guerra. Dos mujeres sonrientes que reprenden a dos hombres de caras tristes que están enfrentados con armas. Una paloma de la paz frente a una granada. Una guacamaya llorando.

Esos son algunos de los 54 dibujos que conforman la exposición ‘¡Adiós a la guerra! Los colores de la paz', que desde este martes están expuestos en la Universidad Nacional de Bogotá.  Todos hechos por menores de entre 7 y 12 años de edad, que viven en 12 departamentos del país, y que intentaron plasmar en una hoja en blanco su forma de entender la guerra y su forma de entender la paz.

 



Dibujos que salieron como resultado de una convocatoria realizada por el Colectivo Educación para la Paz, una iniciativa conformada por 80 instituciones y cerca de 100 profesores que desde hace varios años se unieron para adelantar proyectos que ayuden a construir país desde la pedagogía.

En esta oportunidad, y según cuenta la profesora Marieta Quintero, una de las que se inventó y lideró esta iniciativa en particular, la idea surgió luego de varias reuniones en torno a un tema coyuntural: la cátedra de la paz, un requisito que a partir de ahora es obligatorio para todas las instituciones educativas del país.


“Nos reunimos, hablamos, logramos que el Ministerio de Educación nos escuchara”, cuenta. “Luego hicimos una propuesta para trabajar durante este año y el resultado fue el lema de ¡Adiós a la guerra!”.

A partir de allí decidieron escuchar a los niños, pues sentían que hasta entonces estaban invisibilizados, y trataron de idear una forma para que ellos les contaran sus impresiones sobre la guerra y su posible solución.

Lo que hicieron fue convocarlos a hacer un dibujo y a escribir un texto erespondiendo dos preguntas: ¿cómo entienden la paz? y ¿cómo entienden la guerra?.  
“Todos hemos heredado estigmas y odios, por lo que ponerlos a hablar sobre paz, también era una forma de hacerlos pensar en sentido inverso”, dice Marieta.
 

El resultado sobrepasó las expectativas. Entre marzo y abril, los meses en los cuales estuvo abierta la convocatoria, los profesores recibieron 1.921 dibujos provenientes de Cauca, Antioquia, Cundinamarca, Caquetá, Putumayo, Huila, Nariño, Valle del Cauca, Santander y Magdalena. Incluso, los profesores cuentan que uno de los episodios que más los conmovió fue cuando recibieron un correo electrónico de la abuelita de un niño de Cauca, que les pedía que le enseñaran a escanear, porque su nieto dibujaba muy bonito y querían mandar su dibujo.

Además llegaron piezas de niños Embera y Nasa, de varios en situación de discapacidad y de algunos que asisten a centros de drogadicción.

Decidieron escoger los mejores 54 dibujos para llevarlos por todo el país en una especie de museo itinerante que recorrerá, al menos, los departamentos en donde más dibujaron los niños. Para hacer esa selección final intervinieron miembros del colectivo, expertos en temas de paz y reconciliación, profesores, estudiantes de bachillerato y universitarios.

La muestra final está desde este martes 21 de julio (y por dos semanas) en el Edificio Rogelio Salmona de la Universidad Nacional. El 12 de agosto estará en San Agustín (Huila) y a finales de ese mes en el Museo Casa de la Memoria de Medellín. A partir de ahí, el colectivo buscará aliados en las otras ciudades para llevar la muestra y presentarla al público.

En paralelo, los profesores están organizando conversatorios sobre el tema y algunas universidades usarán el material recogido para hacer tesis doctorales y de maestría. 
Además, piensan crear una página de internet en la que publicarán los 1.921 dibujos enviados por los niños.

El ejercicio salió tan bien, que el colectivo ya tiene una nueva tarea para los próximos meses. Con algunos aliados van a replicar y ampliar la misma experiencia a nivel regional, para lo cual van a construir tres informes de memoria histórica en tres zonas del país (Antioquia, Cesar y Huila) que tendrán como fuente a los niños y que estarán hechos con dibujos, cuentos e insumos por ese estilo.

Para los profesores el objetivo a largo plazo es muy concreto: que se empiece a incluir la voz de los niños en la construcción de la memoria histórica colectiva sobre el conflicto que desde hace varios años está realizando el país.

La voz de los niños 

 

  
Los dibujos están acompañados de un pequeño texto en el que cada niño explica su visión de la guerra y su visión de la paz. Reconciliación Colombia recoge algunas de las frases o ideas más relevantes:

- “Dibujé un árbol de la paz, con palomas. Porque si hay una semilla de paz en el hogar, desde ahí se puede lograr la paz”, Ángela Disley Muñoz, 8 años.
 
- “La guerra existe porque los malos piensan en dañar el mundo. Ellos tienen en su mente matar gente, no tienen nada bueno. Pero podemos ayudarles hablando con ellos y explicándoles qué es bueno y qué es malo”, Diego Alejandro Alfredo, 8 años.
 
- “La guerra no sólo se da en los combates militares, sino también en la discriminación (…) ¿por qué razón tienen cosas contra los afrodescendientes?”, Julieth Natalia Hincapié, 12 años.
 
- Esta niña escribió un mini cuento sobre el secuestro de un papá mientras paseaba con su hija en un parque. Lo liberan y una jueza dice que los secuestradores tienen cadena perpetua. Todos celebran la decisión.  Verónica Duque, 11 años.


- "La paz es estar en calma con todo el mundo y no hay que estar peleando ni discutiendo con nadie, ni con las personas, ni con los animales",  Juan Pablo Hernandez, 12 años.

- "Los niños de Colombia sembramos un árbol para que los guerrilleros entreguen las armas y los hombres todos regresen a casa",  Laura Manuela Zapata, 12 años.


Si quiere ir....

La exposición en Bogotá estará hasta el 1 de agosto en el Espejo de Agua del Edificio Rogelio Salmona de la Universidad Nacional.

En las próximas ciudades se informará luego el lugar y la fecha de la exposición.