Presidente suspende nuevamente los bombardeos contra campamentos de las Farc

Es la primera medida de desescalamiento tomada por el Gobierno Nacional luego del comienzo del cese al fuego unilateral decretado por las Farc. A partir de ahora los bombardeos sólo se podrán realizar por orden presidencial.  

25 de julio de 2015

El Presidente Santos ordenó suspender nuevamente los bombardeos de la Fuerza Aérea contra los campamentos de las Farc.

La decisión es la primera medida del Gobierno Nacional en el proceso de desescalamiento del conflicto que fue acordado por ambas partes al finalizar el anterior ciclo de negociaciones en La Habana y llega una semana después del inicio del cese al fuego unilateral decretado por la guerrilla.

Según Santos, quien informó la decisión en la Escuela Naval Prudencio Padilla durante la celebración del Día de la Armada Nacional, la suspensión “será efectiva si los campamentos están alejados de los cascos urbanos, si no constituyen amenaza para la población o para la Fuerza Pública” y “si no ponen en peligro la infraestructura ni se desarrollan actividades proselitistas”.

Esta es la segunda vez en el año que el Primer Mandatario toma esa decisión. La primera fue en marzo, también durante un cese al fuego unilateral de las Farc, y se alargó por un mes, hasta el día en el que la guerrilla mató a 11 militares en una emboscada en Buenos Aires (Cauca).  

Ese hecho echó al traste el desescalamiento del conflicto que se había logrado hasta entonces, y reactivó la confrontación hasta niveles tan altos que dejaron al proceso de La Habana pendiendo de un hilo.

Con este nuevo esfuerzo, las partes pretenden ambientar un cese al fuego bilateral y definitivo, mientras en la Mesa de Conversaciones se acuerdan los mecanismos de justicia transicional que entrarían a operar para juzgar a los máximos responsables de crímenes de lesa humanidad una vez firmado un acuerdo de paz. Ese punto ha sido el nudo gordiano que no ha dejado avanzar las conversaciones de paz en el último año.

De hecho, el Presidente Santos dijo el 12 de julio que iba a darle un plazo de cuatro meses a la negociación y que llegado ese término iba a evaluar los avances en materia de justicia y el cumplimiento del cese unilateral por parte de la guerrilla.

Se espera, en el transcurso de estos cuatro meses, que las medidas de desescalamiento continúen desde ambas partes. Algunos gestos podrían ser la entrega de los niños que están en las filas de la guerrilla o un acuerdo para buscar y entregar los restos (o el paradero) de las personas desaparecidas durante el conflicto.

Mientras varios sectores respaldaron y celebraron la decisión del Presidente como un paso en la dirección correcta hacia el fin del conflicto, los más críticos del proceso de paz señalaron el peligro de que esta medida permita que la guerrilla se fortalezca militarmente.

Pero para Santos, “cuando los procesos se acercan a su fin hay que ir cambiando las estrategias, ir cambiando la mentalidad, ir cambiando el comportamiento”