Marino López, el campesino con cuya cabeza jugaron fútbol los paramilitares

Un agricultor de la región de Cacarica, que tuvo una vida anónima, ahora ocupa un lugar en la historia de Colombia por el acto de crueldad del que fue víctima.

Julio 31 de 2015
Foto: Archivo Semana

Los hechos ocurrieron el 27 de febrero de 1997 en Bijao Cacarica, Chocó.

Según el relato que habitantes de la región hicieron a una Comisión Intereclesial de Justicia y Paz (que cita Verdad Abierta), un grupo de paramilitares y militares rodearon el caserío, en donde supuestamente había habido reciente presencia de guerrilla.

A Marino López, un agricultor del lugar, lo obligaron a bajar unos cocos y le pidieron sus documentos de identidad. Lo acusaron de guerrillero, lo insultaron y lo golpearon. Con un machete le hicieron cortes en el cuerpo.

“Marino intenta huir, se arroja al río – sigue el relato-, pero los paramilitares lo amenazan, ‘si huye, le va peor’. Marino regresa, extiende su brazo izquierdo para salir del agua. Uno de los paramilitares le mocha la cabeza con la macheta. Luego le cortan los brazos en dos, las dos piernas a la altura de las rodillas. Y empiezan a jugar fútbol con su cabeza. Todas y todos lo vimos”.

Por este caso, que se ha convertido en uno de los mayores ejemplos de la barbarie que se ha vivido en Colombia, fue condenado a 25 años de prisión el General (r) Rito Alejo del Río, comandante de la Brigada del Ejército entre 1995 y 1997, por haber planeado y ejecutado la operación de manera conjunta con los paramilitares.

Hoy, volvió a recordarlo el ex jefe paramilitar Fredy Rendón Herrera, alias ‘El Alemán’ al recuperar su libertad tras cumplir su condena por el proceso de Justicia y Paz.

‘El Alemán’ reconoció que hombres de su grupo le cortaron la cabeza a Marino López, pero negó que hayan jugado fútbol con ella.

“Sí le mocharon la cabeza pero que jugaron un partido de fútbol, eso ya raya con la morbosidad y con una 'depravación' psicológica (…) En 1997 una estructura del frente bananero y el extinto bloque Elmer Cárdenas desarrolló un operativo y resultó una persona muerta que le cercenaron su cabeza, le dieron un machetazo y le quitaron su cabeza, eso es cierto, pero que hayamos jugado fútbol con ella no es cierto”, dijo en declaraciones a Blu Radio.

Los testimonios de campesinos de la zona contradicen sin embargo su versión. Por el caso, ya fue dictada una condena contra Colombia por la Corte Interamericana de Derechos Humanos.

“Algunos testimonios indicaron, sin que fuera controvertido por el Estado, que luego de darle muerte los responsables procedieron a desmembrar su cuerpo. Asimismo, señalaron que los paramilitares jugaron con su cabeza como si fuese un balón de fútbol, aunque la justicia interna no lo ha dado totalmente por probado y varios paramilitares niegan este último hecho”, afirmó la Corte.

Independientemente de si se puede probar o no que los paramilitares jugaron fútbol con la cabeza de López, el crimen ha quedado en la memoria de la degradación del conflicto armado en Colombia.

Además, quedó demostrada la responsabilidad que tuvo el Estado colombiano por haber permitido que este acto de crueldad se produjera.

“La Corte concluye que los actos crueles, inhumanos y degradantes a que fue sometido el señor Marino López Mena en el poblado de Bijao, así como la privación de su vida, cometidos por miembros de grupos paramilitares, son atribuibles al Estado por la aquiescencia o colaboración que prestaron agentes de la fuerza pública para las operaciones de esos grupos, lo cual les facilitó las incursiones a las comunidades del Cacarica y propició o permitió la comisión de este tipo de actos”, dijo el Tribunal.