El evento que los judíos realizan en el estadio que construyó Hitler

Deportistas judíos de toda Europa participan durante esta semana en los juegos Europeos Macabeos que se llevan a cabo en Alemania, la cuna del holocausto judío durante la Segunda Guerra Mundial.

4 de agosto de 2015  

En agosto de 1936 Adolf Hitler inauguró los Juegos Olímpicos de verano en el Estadio Olímpico de Berlín. Era una construcción imponente, hecha para demostrar la superioridad de la raza aria y para alardear ante el mundo del resurgimiento alemán, luego de la humillación que había significado para ellos perder la Primera Guerra Mundial.

Hitler  en ese entonces ya era canciller de Alemania y su agenda contra los judíos, los gitanos y otras razas diferentes a la aria (supuestamente superior) ya estaba en marcha.  En 1933 había dado la orden de que sólo los atletas y deportistas arios podían representar a su país ante el mundo. Y de hecho en los Juegos Olímpicos sólo permitió que una esgrimista judía (que ganó medalla de plata) compitiera a nombre de Alemania para aplacar la presión internacional.

Fue cuestión de tres años para que Hitler iniciara sus planes expansivos por Europa. Planes que a la postre llevaron al mundo a una nueva, y más sangrienta, guerra mundial. En la cual el régimen Nazi lideró la persecución y el exterminio de la comunidad judía, en lo que hoy se conoce como el holocausto.

Pero el mundo ha cambiado. Y en un claro símbolo de reconciliación,  la comunidad judía europea inauguró la semana pasada una nueva versión de los juegos macabeos en el mismo estadio en el que Hitler inauguró sus Juegos Olímpicos hace ya 79 años. En el coloso construido para mostrar la superioridad de la raza aria.

‘Los juegos de la reconciliación’, como han sido llamados por la prensa, comenzaron el pasado 27 de julio y terminarán el próximo 5 de agosto. Es una competencia que los deportistas judíos de Europa realizan cada cuatro años desde 1929. En esta oportunidad participan más de 2.500 atletas que vienen de 36 países diferentes, incluyendo algunas delegaciones americanas invitadas, que competirán en 19 disciplinas como atletismo, fútbol y squash.

Algunos insultos

Pero está edición es especial. El hecho de que sean en Alemania, la cuna del nazismo, ha  llamado la atención de la prensa a nivel mundial. Por eso, los juegos estuvieron llenos de simbolismo desde antes de su inauguración. La llama olímpica, por ejemplo, partió de Haifa (Israel) con once motociclistas israelíes  que en su recorrido visitaron el antiguo campo de exterminio Nazi de Auschwitz, en donde se calcula que murieron cerca de un millón de judíos.

La comunidad judía, por su parte, ha tomado de forma diversa el hecho de que los juegos se realicen en Alemania. Alon Meyer, presidente de la Maccabiah en ese país (el comité organizador de los Juegos Macabeos) dijo a la prensa que aunque los miembros más jóvenes del movimiento estaban a favor de la sede, los de mayor edad se opusieron.

Y es que no sólo pesa el recuerdo del holocausto. También el del atentado en el que perdieron la vida 11 miembros de la delegación olímpica de Israel durante los Juegos Olímpicos de Munich en 1972. Aunque esa acción fue realizada por un grupo que pedía la liberación del territorio de Palestina, algunos judíos dicen que contaron con la ayuda de grupos nacionalistas alemanes.

De hecho en estos días se han presentado escaramuzas. Algunos jóvenes deportistas, por ejemplo, fueron insultados cuando caminaban cerca de su hotel, y el sábado 1 de agosto apareció dañado un grafiti con la estrella de David que estaba pintado en la "East Side Gallery”, el fragmento más largo que aún queda en pie del Muro de Berlín.

Sin embargo, el balance general ha sido positivo. El mundo ha cambiado y, a pesar de algunos odios que se reciclan con el pasar de las generaciones, la mayor parte de la población hoy es consciente de que ese tipo de acciones no se pueden repetir.

Lo cierto es que hace cincuenta años era difícil pensar en una gran cantidad de judíos reunidos en Berlín, en el mismo estadio en el que Hitler mostro su poderío mundial. Hoy eso es una realidad, y para muchos de ellos es una forma de superar el pasado y de mostrar que “el bien triunfó sobre el mal”.