Solo el 30 por ciento de víctimas en Bogotá tienen empleo

Feria de empleo muestra la crítica situación que atraviesan las personas que han llegado a Bogotá huyendo de la violencia. Distrito hace un llamado al sector privado para que vincule a esta población.

5 de agosto de 2015
Foto: Alta Consejería para las Víctimas de Bogotá


El empleo para las víctimas en Bogotá no supera el 30 por ciento; la mayoría de personas sin empleo son mujeres y Bogotá es la principal ciudad que recibe a personas que han huido de sus municipios en razón del conflicto armado.

Estos datos fueron revelados por la Alta Consejería para las Víctimas del Distrito a propósito de una feria de empleabilidad que acaba de cerrarse y que abrió el trámite para vincular a actividades productivas a por lo menos 500 personas que representen igual número de núcleos familiares víctimas del conflicto armado. La idea es que con esta medida se rompa el círculo de pobreza y la condición de desplazados de estas familias.

Las cifras, que deberían causar una alarma general por ser muy altas, ratifican un informe de Unidad de Víctimas divulgado por este portal que afirma que el desempleo entre la población víctima es mucho mayor al de la población pobre en general.         

“Es necesario sensibilizar al sector privado del país”, dijo por esto Ana Teresa Bernal, quien dirige esta Alta Consejería. A la feria, que se llevó a cabo en el Centro de Memoria, Paz y Reconciliación de Bogotá, acudieron más de mil personas.

“Estoy tratando de subsistir, pero esta situación me está matando el alma”, le dijo a este portal Eduardo Rodríguez Macuna, líder indígena del Amazonas, quien ahora trabaja en Bogotá como jardinero. Aunque Eduardo gana el mínimo (644.350 pesos), la sola habitación para él y para sus hijos le cuesta 480 mil pesos; esto sin contar con la alimentación y transportes para la familia.

Este líder indígena (que puede ser contactado a través de Reconciliación Colombia), vive hace dos años en Bogotá y ya no quiere saber de ofertas de empleo. Acudió a la feria de empleo a ver quién lo podía devolver a él y a su núcleo familiar a Leticia. Quiere allá, en un ambiente que le sea menos hostil que la ciudad, labrarse su propia suerte.

“Cuando las personas víctimas del conflicto llegan a Bogotá no saben qué hacer ni qué quieren hacer. Solo saben que deben sobrevivir”, le dijo a Reconciliación Colombia Betty Jiménez, profesional de gestión de la Alta Consejería Distrital, al señalar que una de las cosas que más le impacto de esta actividad fue precisamente este testimonio y el de muchas otras víctimas, que acudían desorientadas y muy desconfiadas hacia los apoyos institucionales, pues hay quienes se han aprovechado de su condición para estafarlas prometiéndoles falsos empleos a cambio de dinero.

La Alta Consejería para las Víctimas realizó esta actividad en alianza con agencias públicas de empleo  y operadores privados. Fueron cerca de 4.000 empleos que se ofrecieron con el propósito de fortalecer el acceso a oportunidades laborales y procesos de orientación, acompañamiento y enlace para el registro de empleo.