‘Soy una persona reconocida y, sin embargo, sufro el ambiente cargadamente machista’

Clara Rojas, hoy representante a la Cámara, dice que el dominio del hombre en la vida pública no solo es evidente en número, sino en la actitud, por lo que desde el Congreso trabaja por abrirles espacio a las mujeres.

10 de agosto de 2015
Foto: Archivo Semana.

Desde el Congreso de la República, a donde llegó en representación de la bancada liberal, Clara Rojas, reconocida en el país por su dolorosa historia personal, dice que ahora es más consciente de la realidad que literalmente pisa. Por eso decidió meterse a fondo en el tema de la defensa de los derechos de la mujer, desde la célula legislativa encargada del tema.
 
Por los pasillos del Capitolio Nacional, dice la representante a la Cámara, se siente “enormemente la presencia masculina, no solamente en número, sino en actitud”. Y explica que es muy diciente que siendo ella una persona muy reconocida, sufre por el ambiente cargadamente machista. “Fíjense que soy una persona que la gente conoce -comenta y se pregunta- qué será de las mujeres anónimas”.

Por eso, Clara Rojas dice que está convencida de la necesidad de trabajar por fortalecer la participación cualificada de la mujer en la política. “No se trata de hacer bulto”, le advirtió a este portal, al que visitó en su calidad no solo de integrante de la comisión de la mujer, sino también de la comisión de derechos humanos, que este período preside.

En el Congreso de la República (Senado y Cámara), la participación de la mujer no supera el 26 por ciento de sus integrantes. “Uno de los compromisos internacionales que Colombia acabó de adquirir es el derecho de igualdad de sus mujeres en Colombia ¡Somos más de la mitad, esto se debería reflejar en todas las áreas!”, comenta.

Y a renglón seguido expresa con una frase colombiana muy gráfica: “El único sitio en el que me he sentido mosco en leche es en el Congreso de la República”, por lo que su postura constante es “no dejarse intimidar”.

En la Cámara fue, por ejemplo, una de las grandes impulsoras de la tipificación del delito de “feminicidio” y confiesa que se encontró con que muchos congresistas le tenían resistencia a este tema. “A los hombres, estas realidades también les da miedo”, explicó y contó como anécdota que la pequeña actividad de sensibilización de varias organizaciones de mujeres fue llevarles almojábanas a los congresistas, con lo que lograron cierto grado de solidaridad. “Entraron en conciencia de que tienen mujeres muy próximas, sus hijas, sus mamás, sus hermanas, y a cualquiera le puede pasar”. Clara también pertenece a la Comisión Primera de esta corporación.

El feminicidio fue aprobado como ley por el Congreso el 5 de junio pasado. El texto establece castigos severos a los homicidios cometidos contra de las mujeres y al establecerlo como delito autónomo garantiza la investigación y sanción de las violencias contra las mujeres por motivos de género y discriminación.

Para Clara Rojas es una forma de construir país desde una perspectiva específica, lo que desea ampliar a otros debates de control político de estas comisiones para irle dando contenido a la construcción social de la paz.

Desea contribuir por esto desde el Congreso a una tarea de engranaje y fortalecimiento institucionales, pues se ha encontrado con que en los debates vienen a conocerse los funcionarios de las diferentes instituciones que deberían estar trabajando de forma articulada para incidir en políticas de prevención frente a la violencia contra la mujer; de prevención del reclutamiento de niños y jóvenes a las distintas expresiones de criminalidad; de respuesta institucional a las víctimas del conflicto con empleabilidad para devolverles un lugar digno dentro de la sociedad; e infraestructura vial a las regiones más apartadas, entre otros temas de su prioridad legislativa.