"Los pueblos indígenas siguen sufriendo formas múltiples de discriminación"

En el Día Internacional de los Pueblos Indígenas, las Naciones Unidas y la Unión Europea llaman la atención sobre la forma como valoramos nuestra cultura ancestral y la manera como nos relacionamos en el presente con ellos.

10 de agosto de 2015
Foto: Federico Ríos
Los Nukak Maku desplazados por el conflicto cerca de San José del Guaviare. 


“A pesar de los numerosos ejemplos positivos de avances logrados en todo el mundo, los pueblos indígenas, sobre todo las mujeres y las niñas, siguen sufriendo formas múltiples de discriminación, vulnerabilidad y marginación en sus vidas”.

La frase es de la alta representante de la Unión Europea, Federica Mogherini, quien en nombre de este organismo multilateral se comprometió a seguir trabajando por su empoderamiento.

En una declaración oficial informó que en septiembre del año pasado, “la UE contribuyó al éxito de la Conferencia Mundial sobre los Pueblos Indígenas y promovió la participación equitativa de los pueblos indígenas en la preparación de esa reunión”. De allí salió un documento final que a juicio de este organismo ha facilitado cambios positivos en la vida de los pueblos indígenas.

“Tras la Conferencia Mundial, la UE sigue formulando su política en consonancia con la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y en estrecha consulta con sus representantes”, comentó su portavoz.

Al tiempo, la Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos advirtió sobre “los estereotipos negativos y los intentos por instrumentalizar a los pueblos indígenas y por debilitarlos”. A juicio de esta oficina estos en Colombia “son frecuentes”.

Por esto, Todd Howland, representante de esta Oficina en Bogotá, comentó que “respetar a las autoridades indígenas tal como lo exigen la Constitución de 1991 y las obligaciones jurídicas internacionales es una deuda en el país” y agregó “las excusas y argumentos para no hacerlo no son admisibles en una democracia tan diversa como la colombiana, y los derechos de los pueblos indígenas a su economía y gobierno propios no pueden ser desacatados".

"La construcción de la Paz -añadió Howland- debe hacerse con la plena participación de los pueblos indígenas y fortalecerse a través del respeto y reconocimiento de sus conocimientos. Tanto el Estado como la sociedad colombiana deben ahondar sus esfuerzos para respetar, proteger y garantizar los derechos de los pueblos indígenas, y difundir con orgullo sus culturas".

En su declaración, Howland recordó la observación que en la última visita al país hizo la entonces Alta Comisionada de Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Navi Pillay, sobre la situación de los pueblos indígenas en Colombia: "si bien hay progresos importantes alcanzados hasta hoy, aún existe una amplia brecha entre los principios de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas y la realidad, ya que los pueblos indígenas continúan sufriendo grave discriminación, marginación en áreas como salud y educación, extrema pobreza, indiferencia ante sus preocupaciones ambientales, desplazamiento de sus tierras tradicionales y exclusión de la participación efectiva en procesos de toma de decisiones".
   
Ambos organismos invitaron a trabajar con determinación por romper la visión clasista y racista sobre los pueblos indígenas, que muchas veces pasa inadvertida para la sociedad colombiana. En esta fecha es importante recordar las palabras de la Premio Nobel de Paz y mujer indígena guatemalteca, Rigoberta Menchú: "Nosotros no somos mitos del pasado ni del presente. Somos personas y queremos ser respetados y no ser víctimas de intolerancias ni racismo".