“Tratamos de hacer un edificio neutral”

Felipe Gonzalez Pacheco, uno de los arquitectos que ganó el concurso que definió el diseño del nuevo Museo Nacional de Memoria Histórica, habló con Reconciliación Colombia sobre el proyecto y sus particularidades.

20 de agosto de 2015

El Museo Nacional de Memoria Histórica ya tiene cara. Luego de un concurso de cuatro meses, los jurados escogieron el diseño de las firmas MGP Arquitectura & Urbanismo de Colombia y Estudio Entresitio de España sobre otras 71 propuestas que llegaron de todo el mundo.

El proyecto se llama ‘Entre la Tierra y el Cielo’ y estará ubicado en el corazón del Eje de la Memoria, en un lote donado por el Distrito que queda por la calle 26 de Bogotá, cerca al Cementerio Central y al Centro de Memoria, Paz y Reconciliación.

Felipe Gonzalez Pacheco, uno de los arquitectos creadores de la propuesta escogida, habló con Reconciliación Colombia sobre el edificio, sus particularidades y la dificultad de encontrar un diseño que represente a todas las víctimas del conflicto.

Esto fue lo que nos dijo:

Reconciliación Colombia: Si tuviera que resumir en pocas palabras de qué se trata su propuesta de diseño para el Museo Nacional de la Memoria, ¿qué diría?

Felipe Gonzalez Pacheco: A nuestro proyecto lo han llamado “Entre la tierra y el cielo”, pero el título en las planchas en realidad está como “Entre el suelo y el cielo”. Eso tiene que ver con un concepto muy particular que se refiere a que el suelo urbano debe ser de todos. Nuestras ciudades latinoamericanas crecieron mucho durante el siglo XX, pero lo hicieron más pensando en el vehículo y la idea es recuperar el suelo para el peatón con espacio público, parques y lugares de encuentro.

Ese fue uno de los primeros puntos que trabajamos para este concurso. El suelo urbano donde va a estar el edificio debe ser plenamente democrático, es decir  desocupado por el edificio en el mayor porcentaje posible. La contracara está en el cielo, otro espacio donde estamos todos como representación de un lugar democrático.

El edificio también plantea un tema de unión de individualidades porque está compuesto por seis salas diferentes que conforman un todo. Es un concepto difícil, pero yo espero que en el futuro la gente lo entienda en la medida en la que use el edificio.

Reconciliación Colombia: Los jurados alabaron mucho el diseño interior de su propuesta, hablaron de una “riquísima y compleja relación de espacios”. En términos prácticos, ¿qué se va a encontrar una persona que haga el recorrido por el museo?

F.G.P.: La arquitectura misma del edificio está pensada para que este toque el suelo poco, con una geometría que trabajamos usando unas puntas. La idea es que la gente pase por esas puntas y suba a través de un recorrido muy emocionante por entre las salas. Son seis salas iguales que en su individualidad tienen una condición de luz muy particular y emocionante, pero que en su conjunto conforman el edificio en su totalidad. La idea es que el recorrido termine en una cubierta que repite las puntas de abajo, pero en este caso ‘tocando’ el cielo.

Reconciliación Colombia: Este edificio tiene el reto de reflejar la Memoria Histórica de un país que ha estado 60 años en conflicto armado y que tiene millones de víctimas, ¿cómo hacer que todas se sientan representadas?

F.G.P.: El museo debe acoger a todas las personas del país. Por eso, la posición que tomamos nosotros fue la de ‘neutralizar’ el edificio con seis salas iguales en las que se puede exponer cualquier cosa. Ese ‘cualquier cosa’ es tal vez el punto más difícil. Y esa va a ser una discusión brutal. Cada una de las tendencias políticas va a tener opiniones respecto de lo que se debe exponer allá adentro. Las seis salas se pueden repartir de forma equitativa, o habrá una época en la que se muestre alguna cosa y otra en la que se cambie, pero esa ya no es la responsabilidad del arquitecto.

Reconciliación Colombia: Eso será responsabilidad de los curadores…

F.G.P.: Sí. Yo considero que la arquitectura tiene unas grandes capacidades, pero también tiene sus límites. Y cuando hablamos del tema de la museología y del contenido del museo entramos en otros ámbitos. Lo que nosotros queríamos era un edificio perdurable en el tiempo, pero transformable en su interior.  

Reconciliación Colombia: De todos los requisitos que puso el Centro Nacional de Memoria Histórica para construir las propuestas, ¿cuál les pareció el más difícil de hacer realidad?

F.G.P.: La misma neutralidad de la que estamos hablando. Yo creo que el Centro Nacional de Memoria Histórica hizo un trabajo previo muy bueno y detallado, porque las bases del concurso quedaron muy completas. En ellas se puede leer entre líneas, e incluso dentro de las mismas bases, que eso era lo que ellos buscaban.

Yo vi, por ejemplo, otras propuestas con posiciones más radicales, muy interesantes, pero con las que si uno estaba de acuerdo, tal vez el de al lado no. Ahí ya no había neutralidad. 

Reconciliación Colombia: ¿En eso influye que el conflicto aún no se haya terminado?

F.G.P.: Mucho. Si la sociedad tuviera totalmente claro todo sobre el conflicto colombiano, hubiéramos podido hacer un edificio un poco más caracterizado, como el Museo del Holocausto en Berlín de Daniel Libeskind. Pero es que ese conflicto lo tenemos claro, sabemos quiénes son los buenos y quienes son los malos. Nadie en el mundo actual defiende a Hitler.

Reconciliación Colombia: ¿En Colombia no es así?

F.G.P.: Aquí estamos en medio del conflicto y hay diferentes posiciones, dentro de las cuales hay muchas razones válidas. De hecho no nos hemos podido poner de acuerdo ni siquiera en la necesidad de adelantar este proceso de paz. Por eso es que el contenedor (edificio) debe ser neutral, democrático y abierto. El contenido ya vendrá.

En el museo de la memoria de Lima (Perú) les pasó lo mismo. De hecho, allá construyeron el edificio, pero aún no tiene contenido, porque no han logrado ponerse de acuerdo en que debe tener. Y eso que allá el conflicto es más simple.

Reconciliación Colombia: ¿Cómo fue el proceso para realizar el diseño?

F.G.P.: Había una combinación interesante. Yo soy Colombiano, bogotano, con un interés político e intelectual sobre lo que está pasando en el país. A mí me interesaba entender las visiones sobre el conflicto colombiano. De hecho, pude hablar, por razones circunstanciales, con algunas de las personas que están en el proceso de paz, como Frank Pearl, para entender la situación.

Al mismo tiempo Maria Hurtado de Mendoza y Cesar Jimenez de Tejada, del estudio español Entresitio y mis socios en este proyecto, tenían una visión un poco más neutral del problema visto desde afuera. Esa visión fresca de las cosas permitió que yo me saliera de mi posición personal y pudimos plantear un edificio que en realidad fuera para todos.

Reconciliación Colombia: En las redes sociales no todos los comentarios han sido buenos, ¿los ha leído?

F.G.P.: Me los han comentado, pero he estado un poco atareado. Me gustaría mucho hacerlo. Aunque siempre va a haber personas que van a criticar, hace parte de la profesión. Yo me preocuparía y buscaría dar una respuesta inmediata cuando escuche una crítica de manera colectiva.

Otro punto es que la arquitectura es una experiencia. Hoy en día hay una cultura por la imagen brutal. Estas críticas vienen de una mirada muy superficial del edificio. Estoy seguro que una vez esté construido y lo recorran, esa mirada va a cambiar.

Reconciliación Colombia: ¿Qué sigue en el proceso? ¿Cuándo estará listo el edificio?

F.G.P.: Esta fue la primera etapa, que no pasó de ser un concurso de ideas. A partir de ahora empieza el verdadero proceso de diseño arquitectónico y la construcción de planos técnicos. Tendremos un intercambio con el Centro Nacional de Memoria Histórica que seguramente va a producir unas modificaciones no sustanciales del proyecto. Luego se va a ir desarrollando. La idea es tener más adelante un paquete técnico con el cual se abre una licitación pública, luego esta se adjudica y finalmente el museo se construye. Ese es el proceso. Lamentablemente es muy largo y puede tener muchos obstáculos.

Reconciliación Colombia: Más allá de la memoria, ¿qué puede hacer la arquitectura por un país que quiere dejar atrás la guerra y el conflicto?

F.G.P.: Ahí es donde la arquitectura tiene el máximo poder. Porque hay dos condiciones intrínsecas al ser humano que son el tiempo y el espacio. La arquitectura como profesión busca controlar el lugar en el que estamos. En esa medida, la manera como resolvamos la ciudad tendrá unas implicaciones impresionantes sobre el comportamiento humano.