¿Qué tanto se ha avanzado y qué falta, tres años después de iniciado el proceso de paz?

El 26 de agosto de 2012, se firmó en la Casa de Piedra el acuerdo que dio inicio a las negociaciones formales de paz entre el Gobierno y las Farc. Tres años después, el proceso está muy cerca de llegar a su fin, pero aún quedan puntos clave por acordar.
 
Agosto 27 de 2015
Foto: Archivo Semana

 
A la firma del acuerdo inicial, en el que se definió la agenda de las conversaciones, se llegó después de más de seis meses de conversaciones confidenciales en las que las partes tuvieron no solo que superar sus desconfianzas mutuas (luego de más de ocho años de confrontación sin tregua) sino ponerse de acuerdo sobre qué era lo que iban a discutir y cómo.

Finalmente, se definió una agenda de cinco puntos más uno adicional de refrendación e implementación de los acuerdos.  De allí salieron principios como negociar en medio del conflicto, que nada estuviera acordado hasta que todo estuviera acordado y que la negociación sería exclusivamente para poner fin a la confrontación, pero no para discutir, por ejemplo, el modelo económico que existe en Colombia.

En los tres años que han pasado, las partes han logrado ponerse de acuerdo sobre tres de los puntos de la agenda: desarrollo agrario, participación política y narcotráfico, pero los puntos sobre víctimas, fin del conflicto y refrendación están aún por definir.

Estos últimos puntos son los que se han llevado mayor tiempo de discusión, pues solo en el de víctimas ya se ha trabajado por más de un año, sin llegar a un acuerdo. (La demora en acordar estos puntos y el ataque de las Farc en Cauca que dejó a 11 militares muertos llevó el proceso a su momento más crítico).

Lo que las partes han descubierto es que los puntos de la agenda que faltan por acordar están tan directamente relacionados unos con otros, que fue necesario cambiar la metodología de la negociación para discutirlos simultáneamente.

En julio pasado, comenzó esta nueva etapa, en la que las partes se dieron un plazo de cuatro meses (que se cumplen en noviembre) para avizorar un acuerdo final. Si los avances son palpables sería posible además adoptar un cese bilateral al fuego definitivo, dado que el esquema de negociar en medio de la confrontación también ha terminado por desgastarse.

Frente a lo que falta, el tema de la justicia sigue siendo el de mayor controversia: las Farc siguen sin admitir que se les imponga pena de cárcel, mientras que el Gobierno insiste, basado en las exigencias del derecho internacional, que es necesario que se cumplan sanciones efectivas.

Sin embargo, un primer paso en ese sentido ya se dio al acordarse, en junio pasado, la creación de una Comisión de Verdad, que busca ser la primera piedra de un Sistema Integral de Verdad, Justicia, Reparación y No repetición. Sobre los demás componentes de este sistema, las partes aún están trabajando.

Y el último punto que tendrá que acordarse será la refrendación de los acuerdos y su implementación, sobre los que ya han empezado a hacerse públicas las discrepancias. Las Farc insisten en que es necesaria una Asamblea Constituyente, mientras que el Gobierno ya está promoviendo la idea de un ‘Congresito’, idea que a las Farc no le gusta porque la califica como unilateral y caprichosa.

En noviembre próximo, tres años y un par de meses después de haber iniciado formalmente las negociaciones, el proceso de paz debería empezar ya a vislumbrar su final cercano, de acuerdo con el plazo que las mismas partes se han fijado.

Un tiempo que puede ser largo, si se considera que inicialmente el Gobierno esperaba que la negociación durara solo unos meses, pero que frente a más de 50 años de conflicto es relativamente corto.