“Cualquiera puede ser un constructor de paz”

Hablamos con el Venerable Tenzin Priyadarshi, director del Centro Dalai Lama para la Ética y los Valores Transformadores del MIT, sobre cómo educar a los seres humanos para hacer la paz.
 
2 de septiembre de 2015
Foto: Leon Darío Pelaez. 

 
El Venerable Tenzin Priyadarshi es un monje budista, seguidor del Dalai Lama, que nació en la India y hoy dirige el Centro para la Ética y los Valores Transformadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por sus siglas en inglés).
 
Además de hablar de ética y valores, es experto en educación para la paz. Por ese motivo estuvo en Bogotá a mediados de agosto, invitado por la Federación Nacional de Personeros (Fenalper), en una charla que se llevó a cabo en la Universidad del Rosario.
 
Su idea de usar la innovación para mejorar a la humanidad llamó la atención de los asistentes al encuentro sobre educación y paz.
 
Para Priyadarshi el ejemplo perfecto se puede dar en los videojuegos. Estos podrían ser útiles, dice el monje, si además de poner retos para superar niveles, les pusieran a los jugadores dilemas morales o éticos que tuvieran que resolver favorablemente para avanzar.
 
“Como seres humanos debemos tener claro cuál  es el propósito de la humanidad y cuál es el valor que queremos cultivar”, dice.
 
Reconciliación Colombia habló con él sobre este tema y sobre el reto de la sociedad colombiana para reconciliarse y dejar atrás 60 años de guerra.  Esto fue lo que nos dijo:
 
Siempre se ha relacionado la innovación con los desarrollos tecnológicos, pero usted habla de la relación entre la innovación ya la dimensión espiritual del ser humano, ¿cómo funciona eso?
 
La innovación tiene diferentes connotaciones. En parte se trata de entenderla en términos de cómo podemos florecer como humanidad y de cómo podemos programarnos mejor para no estar bajo la influencia de comportamientos negativos. 
 
Cuando hablamos del proceso evolutivo, nos sentimos como seres evolucionados, con cerebros que tienen diez mil años de edad. El desafío es ver si eso va a influir a la nueva generación de seres humanos y a los jóvenes. Para mí, esa generación no sólo va  a dominar la tecnología, sino que la va a usar para ayudar en el proceso evolutivo. 
 
¿Por qué enfocarse en los jóvenes?
 
Yo veo esperanza cuando veo gente joven. Pienso que van a ser generadores de cambio en el futuro. Pero los estamos poniendo en una situación muy difícil, pues nosotros creamos todo un lío con la situación sociopolítica, los asuntos ambientales y muchas otras cosas. Van a necesitar todas las herramientas que puedan conseguir para administrar mejor el mundo.
 
Pero muchos dicen que los jóvenes no son el futuro, sino el presente…
 
El futuro es solo una idea. Todo el cambio ocurre realmente en el presente. Estamos trabajando en el ahora. Pero la cuestión  es que todo ese trabajo va a tener resultados en un par de años porque ningún cambio ocurre de la noche a la mañana. Los jóvenes tienen que ser pacientes a pesar de la urgencia y deben seguir trabajando por cambiar el mundo.
 
Además de la innovación, ¿cuáles son los principales aspectos que toca tener en cuenta para trabajar en educación para la paz?
 
Creo que lo primero debe ser trabajar la autoconciencia, pues esta permite a los individuos entender realmente quienes son, cuáles son sus limitaciones, cuáles son sus cadenas y cómo superarlas. Lo segundo es reconocer que cualquiera puede ser un ‘constructor de paz’, pero para lograrlo debe prepararse a sí mismo y debe cultivar ciertas habilidades como la compasión, la amabilidad y el perdón.
 
Lo tercero es concentrarse en las relaciones interpersonales, aprender a no preocuparse sólo por uno mismo y hacerlo por los demás. Lo último debería ser cuidar el medio ambiente e incluir en los procesos el ecosistema en donde vivimos.
 
Usted tiene experiencia en diálogo interreligioso en otros países del mundo, ¿cómo hacer para que en Colombia las diferentes confesiones trabajen juntas para conseguir la paz?
 
Yo creo que los líderes religiosos y las organizaciones religiosas deberían tener una voz clave en este proceso de unidad y construcción de la paz. Cuando se habla de hacer la paz, se habla de tener en cuenta que somos humanos, y en eso juegan un papel importante la empatía, la compasión y el perdón. Las tradiciones religiosas tienen mucho que ofrecer ahí por medio de la educación y el ‘entrenamiento’ en estas competencias. Estos deberían ser los principios que guíen el diálogo entre las confesiones.   

¿Cómo reconstruir una sociedad como la colombiana que ha vivido varios años de guerras?
 
Hay que tener en cuenta que ciertos aspectos de nuestra sociedad no han funcionado, pero los mantenemos igual por razones sentimentales, por tradiciones o por dogmas. Pero si no han contribuido con el bienestar de la sociedad, debemos deshacernos de ellos.   
 
También, en este proceso de reconstrucción, hay que pensar de verdad en el bienestar de toda la sociedad.  Si dejan a algún sector o grupo afuera, están sembrando las semillas para conflictos futuros.
 
¿Por qué es importante la dimensión espiritual en un proceso de reconciliación?

La dimensión espiritual nace de las preguntas más profundas sobre la humanidad. ¿Por qué estamos acá?, ¿cuál es el significado de las cosas?, ¿cómo ser feliz?, ¿por qué debemos preocuparnos por los otros?... Esas preguntas, que son tanto espirituales como humanas, también son importantes cuando tratamos de entender el conflicto y la paz.