"Mucha gente está reactivando los sueños de Mockus"

Katherine Miranda, una joven que llegó como pasante a la campaña de Mockus a la Presidencia en 2010, se convirtió en coprotagonista, junto a él, del documental 'La Vida es Sagrada', que se presenta en la gira Ambulante Colombia. Reconciliación Colombia habló con ella sobre lo que significó ese sueño.

Felipe León
Realizador de Cine y Televisión de la Universitaria Agustiniana
Especial para Reconciliación Colombia
 
8 de septiembre de 2015

Para la gran mayoría de colombianos Katherine Miranda es desconocida. Podría decirse que saltó a la relativa fama con el documental La vida es Sagrada  donde el director danés Andreas Dalsgaard le dio el papel de coprotagonista junto con al profesor Antanas Mockus.

Desde ahí, la vida le ha cambiado y mucho. Por ahí comenzamos el diálogo con esta joven mujer, militante del Partido Verde, en su línea ‘mockusiana’. Katherine habla sobre la mujer y su papel en una sociedad que recurre a las prácticas violentas como la colombiana. Veámos:
 
Katherine, ¿ha cambiado su  vida en algo desde cuando fue presentado el documental del profesor Mockus o todo sigue igual?

Ha cambiado bastante. Mucha gente está reactivando sus sueños. El documental ha despertado sentimientos muy lindos. Sentimientos de esperanza. Y por el momento actual, mucha gente quiere trascender con su voto; meterse de nuevo a hacer cosas.

¿Quién era Katherine antes del documental y quién es ahora?

La Katherine es la misma con o sin documental. Lo que hizo el documental fue registrar que se ha hecho camino.

Si tuviera que elegir una palabra para describir lo que fue ser parte de este documental, ¿qué palabra elegiría?

Paciencia. También entereza. Fue una cosa de persistencia: de estar ahí, comprometida con la causa, de no desfallecer ante los problemas y seguir apostándole al cambio.  Solo cuando veo el documental logro dimensionar que efectivamente se han hecho cosas.
 
¿Cuál, a su juicio, es el principal aporte del documental de La vida es sagrada?

Varias cosas. A mi juicio, está película es un ejemplo de cómo hacer una campaña política honesta, que no pone en riesgo los principios e ideales. Además, rescata a muchas personas que viven en el anonimato, como a mí. Es rarísimo que varios de nosotros tengamos protagonismo. Pero, en realidad, podemos ser ejemplo para otros jóvenes. Estamos llamados a cambiar este país y a no esperar a que otros lo hagan. El documental también reivindica el papel de la mujer colombiana guerrera y luchadora. 
 
Si en una palabra tuviera que decir quién es Katherine, ¿cuál escogería?

Guerrera.

¿Cuál fue la principal motivación que la llevó a la política?

La muerte de mi papá. Yo tendría 6 o 7 años. Mi familia vivió todo un sentimiento de venganza por su muerte. La violencia era una cosa que estaba muy interiorizada en mí, como colombiana. A la vez, me mortificaba la idea de que una persona quisiera matar a otra. Pasó el tiempo y cuando me llegó la hora de elegir una carrera, pesó los consejos de mi madre de elegir una profesión con la que ayudara a otras personas… creara tejido social. Después de pensarlo mucho, la idea de que cada vida es sagrada me llevó a la política. Terminé convencida de que este es el camino para generar cambios.

¿Por qué con el Partido Verde?

Yo trabajaba con Mockus como pasante en la Universidad. Así que la verdad fue pura coyuntura. Yo estuve ahí, en la formación del Partido Verde.

¿Cuál fue su principal reto como líder del movimiento juvenil del Partido Verde?

La gran lucha era que me creyeran siendo mujer y siendo joven. Pese a que era la campaña de Antanas Mockus, la credibilidad hacia una mujer joven era terrible. Además, no teníamos recursos y, ¿quién se los iba a dar a una niña? La creencia ridícula de que una mujer solo es para la casa, ¡nos tiene mal!

¿Cuál cree que es el principal aporte de la mujer joven a la trasformación social del país?

Cuando tú ves homicidios e implicados a los hombres como responsables de la mayoría de los hechos de violencia, esta mirada no es feminista, ni nada por el estilo. Creo que la mujer ha demostrado que es una excelente cuidadora, una dadora de amor y protectora de la vida. Jugamos un rol muy importante dentro de la sociedad y si nos involucráramos más dentro de la política las cosas andarían mejor. También, las juventudes están llamadas a no sean simples carga ladrillos. Debemos empezar a tomar las riendas de la política con ideas, creatividad y abriéndonos espacios en todas las estancias de participación.
 
¿Qué les diría a aquellas mujeres que quieren involucrarse en la política?

Que se metan, sin miedo ¡Las necesitamos! Les diría que no nos dejen solas a las mujeres que ya estamos metidas en política. Que no esperen a tener 50 y mirar hacia atrás para estar llenas de remordimientos; sino que, por el contrario, vean todo lo que gracias a ellas se ha logrado. Quisiera poner en marcha una escuela de formación política para mujeres, así que esta invitación queda abierta.
 
¿Qué ve que hoy hacen las mujeres que antes no hacían?

Cuando yo comencé, éramos muy pocas. El liderazgo de las mujeres costaba mucho. Por tradición, siempre los hombres eran los que movilizaban a las masas. Creo que ahora hay un poquito más de espacios de participación para las mujeres; espacios para la dirección; espacios para la toma de decisiones. Claro, todavía es muy poquito y estamos a años luz, pero se ha avanzado en ese aspecto.
 
¿A qué figura femenina admira?

En Colombia a Cecilia López; le aplaudo ciertas cosas a Piedad Córdoba; a Ángela María Robledo, por su trabajo con la niñez. En el plano internacional, a Rigoberta Menchú. Son mujeres que han logrado equilibrar su vida personal con la política. De verdad que me quito el sombrero ante ellas.

¿Cuáles son los tres cambios que cree lograrán transformar el país?

Primero, el respeto por la vida: debemos cambiar la mentalidad y lograr que la vida de todo colombiano se respete. Segundo, la educación: esta podría evitar un conflicto armado, pues en lugar de tener a un delincuente en las calles, tendríamos a un doctor o a un docente. Tercero, el tema de la legalidad: tristemente aquí se felicita al que logra evadir un impuesto, ¡ese es el verraco!, pero hay que sacarnos ese “hamponcito” de la cabeza y apostarle al tema de la cultura de la legalidad y al respeto por las normas.

¿Por dónde sugiere comenzar?

Por la legalidad. Hay que empezar a autorregularnos entre los ciudadanos. Cuando entendamos que si yo evado este impuesto se deja de colocar un ladrillo en un colegio, avanzamos un montón. Si yo respeto esta norma de tránsito, el de atrás seguramente también lo hará. Entonces me parece que el tema de la legalidad es por donde debemos comenzar.