Dos imágenes de una reconciliación

En su viaje a Cuba y a Estados Unidos, el papa Francisco se reunió con los líderes de dos Gobiernos que hasta hace poco parecían irreconciliables. Sus encuentros sellan el avance en un acercamiento que él mismo ayudó a consolidar.

Septiembre 22 de 2015
Fotos: Semana.com


El papa Francisco llegó a Washington este martes, luego de concluir una visita de cuatro días a La Habana, en donde se reunió con el actual mandatario cubano, Raúl Castro, y con su hermano Fidel, que gobernó la isla por casi 50 años.

En su visita a Cuba, el pontífice escuchó de parte de Raúl Castro los reclamos de su país contra el bloqueo que aún mantiene Estados Unidos, pero también su agradecimiento por la mediación que contribuyó al acercamiento de los dos países, así como la voluntad del gobierno cubano de continuar en ese camino de paz.

Francisco hizo un llamado a la reconciliación de todos los pueblos, más necesaria ahora que nunca en esta atmósfera de “tercera guerra mundial” que estamos viviendo.

En Estados Unidos, el papa Francisco fue recibido en la Base aérea Andrews directamente por el Presidente Barack Obama, lo cual, según explica el diario Washington Post, no es un gesto usual por parte del mandatario de Estados Unidos.

El papa Francisco también será el primer pontífice en intervenir ante el Congreso de Estados Unidos, aunque son varios los que han visitado ese país (Juan Pablo II lo hizo en siete ocasiones).

La visita de Francisco a EE.UU. no ha estado exenta de críticas, pues algunos sectores lo califican como de izquierda o comunista, a lo cual el santo padre ya respondió que sus posturas no están de acuerdo con una tendencia política sino al credo de la iglesia católica.

Algunos sectores también han rechazado sus llamados en favor de los pobres, en contra del excesivo consumismo y por la protección del medio ambiente.

El efecto que produzca esta simbólica visita, que no por casualidad une a dos antiguos rivales de la guerra fría, se medirá a medida que se conozcan sus repercusiones en EE.UU., pero sin duda se trata de un viaje crucial en la misión de un papa que busca una iglesia que tenga algo qué decir en los temas que más afectan al mundo.