El ‘punto de quiebre’ del proceso de paz

En julio pasado, las negociaciones estaban en su punto más crítico, después del ataque de las Farc que dejó 11 militares muertos en Cauca y la reactivación de los bombardeos contra los campamentos guerrilleros. La crisis provocó que las partes se comprometieran en la búsqueda del acuerdo final.
 
Septiembre 23 de 2015
 
A comienzos de julio pasado, el proceso de paz estaba en su peor momento. Unos días antes, un ataque de ese grupo guerrillero en Cauca dejó 11 militares muertos y significó el rompimiento de la tregua unilateral indefinida que había declarado desde diciembre del año pasado.
 
En respuesta, el Presidente Santos levantó la suspensión de los bombardeos contra los campamentos de las Farc, que como medida de desescalamiento del conflicto había ordenado menos de dos meses antes.
 
Varios jefes guerrilleros, algunos de los cuales habían estado en la mesa de negociación unos meses antes, murieron en los ataques que la Fuerza Pública llevó a cabo durante los días siguientes.
 
El respaldo de los colombianos al proceso de paz también estaba en su peor nivel. Las negociaciones llevaban estancadas más de un año en el punto de víctimas sin que se hubiera producido ningún acuerdo de importancia.
 
“Esto se puede acabar. Algún día es probable que no nos encuentren en la mesa de La Habana”, reconoció el jefe del equipo negociador del Gobierno, Humberto de la Calle, en una entrevista con Juan Gossaín.
 
El panorama era negativo. Sin embargo, el 12 de julio siguiente, se adoptó el acuerdo que renovó la confianza en el proceso y terminó por convertirse en el ‘punto de quiebre’ que cambió la historia de las negociaciones.
 
El acuerdo fue llamado ‘Agilizar en La Habana y Desescalar en Colombia’ y fue precisamente eso lo que hizo.
 
Después de un año de estancamiento, las partes se comprometieron a tener resultados tangibles en menos de cuatro meses, después de los cuales evaluarían si valía la pena o no continuar con la discusión.
 
De otro lado, en Colombia, retomarían las medidas de desescalamiento, que pocos días después se concretaron en la declaración de una unilateral por parte de las Farc y la suspensión nuevamente de los bombardeos contra los campamentos guerrilleros por parte del Gobierno.
 
El acuerdo dio resultados. Ambas partes han cumplido sus compromisos de desescalamiento y en menos tiempo del plazo fijado (apenas un poco más de dos meses después), gracias a la creación de una comisión jurídica, integrada por asesores de Gobierno y Farc, lograron encontrar una fórmula para solucionar el punto de la justicia, el tema más difícil de la negociación.
 
Superado el escollo, como lo dijo el Presidente al anunciar su viaje a Cuba, “la paz está cerca”.